El preocupante estado de la ‘aorta’ de Colombia / Opinión

El preocupante estado de la ‘aorta’ de Colombia / Opinión

El río Magdalena, al cruzar 32 municipios, arrastra problemas ambientales que allí se presentan.

APP Magdalena

La contaminación directa por aguas domésticas e industriales o a través de sus afluentes es elevada.

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CEET

18 de septiembre 2018 , 10:35 p.m.

Como padres de la naturaleza tiene a las lagunas de la Magdalena y de Santiago, en el páramo de las Papas; desde allí se extiende 1.528 km a lo largo del país hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, donde expulsa hasta 7.100 m³/s al mar Caribe, direccionados por tajamares que tratan de acelerar la velocidad del agua y evitar la alta sedimentación que afecta la navegabilidad del puerto de Barranquilla. Es el río Magdalena, o río de las Tumbas, como lo llamaban los nativos antes de ser rebautizado por los españoles.

Al cruzar siete departamentos y 32 municipios arrastra consigo problemas ambientales que allí se presentan, empezando por la pérdida de zonas boscosas en sus orillas, que afecta la capacidad de retención de agua y, en consecuencia, el mismo caudal.

La contaminación directa por aguas domésticas e industriales o a través de sus afluentes es elevada, e incluye desechos orgánicos, sales, metales tóxicos, excesos de nitratos y fosfatos, plásticos, plaguicidas y disolventes. Esto impacta además la biodiversidad de flora y fauna y la disponibilidad de recursos pesqueros, que disminuyó hasta un 50 por ciento entre 1986 y el 2016.

Sin embargo, sus problemas van más allá del cauce y las orillas. La agricultura y la ganadería han cambiado la dinámica de su cuenca y aportan de manera importante a la alteración del Magdalena.

En la cuenca de este río, que constituye el 24 por ciento del territorio nacional continental, se focalizan el 80 por ciento de la población y el 85 por ciento del PIB; por ende, el grueso de los problemas sociales, económicos y culturales tiene como veedor y receptor al Magdalena.

La historia dice que el nombre de río de las Tumbas era para su cuenca alta; hace más de 3.000 años existieron, en sus estrechos cañones, sociedades indígenas complejas que construyeron centros funerarios. Tal parece que estos ancestros no estaban equivocados con este bautizo, pues, después de 30 siglos, la crítica situación ambiental del río está llevándolo a una tumba más larga y profunda, que ya alcanza sus cuencas media y baja.

La situación ambiental del principal río de Colombia, que es como su arteria aorta, es verdaderamente seria y, por lo tanto, su solución es compleja. Urge buscarla antes de que sea más tarde.

ANDRÉS FRANCO HERRERA
Director del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales de Utadeo

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