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Microplásticos en las costas de Colombia: altas cantidades y tóxicos
Plástico

Luchar contra las millones de toneladas de plástico que llegan a los océanos, al igual que los microplásticos.

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Greenpeace- Noel Guevara.

Microplásticos en las costas de Colombia: altas cantidades y tóxicos

Resultados del primer estudio sobre la abundancia del microplástico en los mares del país. 

Científicos han encontrado pequeños fragmentos de plástico en el Ártico y en la Antártida, en los extensos océanos, en el aire y hasta en nuestros organismos. Este material, que le ha servido a la humanidad durante años, también en la pandemia del covid-19, está llegando a lugares que no imaginamos, destruyendo nuestra salud y ecosistemas. Colombia, según un reciente estudio publicado por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar), no está exenta de esta contaminación en sus ecosistemas marinos.

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De acuerdo con Luisa Espinosa, directora del Grupo de Investigación de Calidad Ambiental Marina del Invemar y una de las autoras del estudio, se encontró que “los microplásticos están presentes en las aguas superficiales costeras de Colombia del Caribe y del Pacífico, y su abundancia es alta en Cartagena, Santa Marta, Buenaventura y Tumaco por litro de agua”.

Esto se debe, según le explicó la experta a EL TIEMPO, a que en estas zonas hay mayor producción de residuos domésticos. “También se encontró que, en áreas conservadas como San Antero, San Andrés y en el Chocó, si bien hay microplásticos, estos tienen abundancias bajas”, agregó.

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En Colombia, la mayoría de las poblaciones se establecen y se desarrollan a orillas de ríos y cuerpos de agua estratégicos, para una mayor facilidad de comunicación y conectividad entre ellas. Desafortunadamente, una gran parte de estas poblaciones tienen serias deficiencias en saneamiento básico, según el Invemar, por lo que las aguas residuales no se tratan adecuadamente, y un alto volumen de esta carga contaminante se vierte en los ríos y el mar.

Los residuos sólidos se vierten a los ríos, se queman, se entierran, o son arrojados a vertederos abiertos. Los desechos que llegan a los ríos se transportan a esteros y ambientes marinos costeros, afectando ecosistemas como playas y manglares”, se lee en el estudio titulado ‘Abundancia, distribución y características de los microplásticos en aguas superficiales costeras del Caribe y Pacífico colombiano’.

Para llegar a estos resultados, los investigadores realizaron los muestreos durante la época de lluvias, entre julio y septiembre de 2017, y seleccionaron 41 estaciones distribuidas en nueve áreas geográficas de Colombia, seis ubicadas en el Caribe y tres en las costas del Pacífico.

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En esas estaciones, los investigadores determinaron que por cada litro de agua analizado había desde 0,01 partículas de microplásticos hasta 8,96 partículas.

Esto no quiere decir que sea la cantidad de microplástico que hay en nuestros océanos– explica Espinosa–, ya que la cantidad va a depender de varios factores como la cercanía a la desembocadura de un río. “O en zonas donde el agua no se mueve mucho, pues va a haber mayor acumulación que en zonas donde hay mucha corriente que lleva las partículas a otros lugares. Es por esto que no en todos los lugares el contenido de microplásticos es igual”.

Por ejemplo, en el caso de Cartagena, se registró de 0,10 a 0,99 partículas de microplástico en cuatro estaciones, y desde 6 hasta 9 partículas de microplástico en una estación. Esto se debe, según explicaron en su estudio, a que existe un alto desarrollo industrial en la zona, que incluye la producción de plásticos.

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“Además, su costa está influenciada por la descarga de aguas continentales a través del canal del Dique, un brazo artificial del río Magdalena, que emite una carga estimada de 16.700 toneladas de plásticos por año en el mar Caribe”, se lee en el estudio.

De ahí que para Espinosa, “se necesita un monitoreo permanente y continuo para conocer la dinámica de estas partículas en los sistemas marinos y costeros y a futuro evaluar si las acciones gubernamentales en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible son efectivas para prevenir y reducir significativamente este tipo de contaminación”.

Hay microplásticos tóxicos

Para comprender las características de los microplásticos (partículas de plástico de menos de 5 mm en tamaño), Espinosa explica que se clasifican en primarios, aquellos que fueron producidos en ese tamaño originalmente, y secundarios, aquellos que son trozos de artículos de plástico más grandes que se han roto.

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“Estos se han convertido en una amenaza que debe ser tratada de manera urgente en el mundo, porque debido a su composición y tamaño ligero, pueden viajar por toda el agua, incluidas las regiones de aguas profundas y el fondo marino”, declaró la ONU en el informe ‘Impactos en la justicia ambiental de la basura marina y la contaminación plástica’, publicado el pasado 7 de abril.

En el caso de los ecosistemas marinos y costeros colombianos, este estudio del Invemar encontró que, en general, los microplásticos hallados son de tipo secundario y se forman por la exposición a la luz, el calor, entre otros factores. Es decir que provienen de la fragmentación del plástico de artículos grandes como envases, paquetes, bolsas o envases de comida desechables.

Las formas microplásticas más abundantes fueron fragmentos (71,4 %), filamentos (18,3 %) y películas (6,1 %), seguidos de espumas (3,2 %), pellets (0,8%) y gránulos (0,3 %).

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Otro hallazgo importante del estudio del Invemar es que en las costas de Colombia hay presencia de polímeros con potencial tóxico y cancerígeno. “La presencia de polímeros de PVC, PS, PET y PP en el agua costera colombiana representa un peligro ambiental y para la salud. De acuerdo con el modelo de clasificación desarrollado por Lithner, que se basa en las sustancias químicas utilizadas para producir cada polímero, el PVC se considera muy peligroso porque contiene cloruro de vinilo y bencil-butil-ftalato, sustancias que son cancerígenas y tóxicas”.

Pero, según el Invemar, es necesario corroborar los efectos negativos de estos polímeros en los organismos acuáticos en las zonas costeras de Colombia. Esto deja en evidencia la urgente necesidad de nuevos estudios destinados a resolver estas lagunas de información.

¿Cómo llegan al océano?

La gran cantidad de ríos que desembocan en las costas colombianas, incluidas las zonas urbanas y rurales tanto del Caribe como del Pacífico, influyen significativamente en la contaminación de microplásticos, dice el estudio.

Los ríos más importantes que más aportan esos contaminantes son: el Magdalena, Sinú y Atrato en el Caribe; y el San Ríos Juan, Micay, Guapi, Patía y Mira en el Pacífico, debido a su alto caudal. Estos ingresan a los cuerpos de agua naturales por las malas prácticas en el manejo de los residuos municipales.

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Pero Espinosa dice que estos microplásticos también están llegando a los océanos por los residuos generados de las actividades turísticas, pesca y acuicultura, y navegación, entre otras actividades socioeconómicas que se desarrollan en Colombia; y “también pueden llegar desde otras regiones del mundo, arrastrados por las corrientes marinas”, agrega Espinosa.

Si bien en Colombia desde el 2001 se ha venido haciendo un seguimiento a la contaminación marina a nivel nacional, con la operación de la ‘Red de vigilancia para la conservación y protección de las aguas marinas y costeras de Colombia’ (Redcam), actividad coordinada por el Invemar, apoyada por el Ministerio de Ambiente y con la participación de las corporaciones autónomas regionales con jurisdicción costera, solo desde el 2017 se está generando información de microplásticos.

De ahí que estos datos son de fundamental importancia para una mejor evaluación de la contaminación por microplástico en el país. También “proporcionarán una base para la identificación de posibles puntos críticos de acumulación, además de funcionar como base en la búsqueda de las principales fuentes de contaminación”, concluyó Espinosa.

TATIANA ROJAS HERNÁNDEZ

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