‘Mi temor es que tras esta pandemia sigamos adelante como si nada’

‘Mi temor es que tras esta pandemia sigamos adelante como si nada’

Entrevista con Jane Goodall, quien llama a dar un salto a la economía verde para salvar el planeta.

Jane Goodall mejor calidad

La científica británica confía en que la humanidad se encuentra a tiempo de revertir su debacle. Pero enfatiza que eso dependerá de cada uno de nosotros.

Foto:

Claudia Rubio. Archivo EL TIEMPO

Por: Edición DOMINGO
22 de noviembre 2020 , 07:32 a. m.

A los 86 años, la legendaria Jane Goodall está más activa que nunca. Concede entrevistas, escribe columnas de divulgación científica, presiona a los líderes globales y moviliza a personas alrededor del mundo. ¿Por qué? Porque vamos a destruir el planeta, dice, y nos queda poco tiempo para revertirlo.

(Lea también: 'La deforestación de Colombia es peor que la de Brasil’).

“No podemos seguir así, ¿verdad?”, plantea a La Nación desde su casa familiar en la campiña de Inglaterra. “A medida que salgamos de esta pandemia, tenemos que encontrar una nueva economía verde. No podemos tener un desarrollo económico global ilimitado en un planeta con recursos naturales finitos y una población en constante crecimiento”.

Octava persona –y primera mujer– en obtener un doctorado en la Universidad de Cambridge sin un título de grado previo, Goodall confía en que la humanidad se encuentra a tiempo de revertir su debacle. Pero eso, afirma, dependerá de cada uno de nosotros. Y, en particular, de los jóvenes. Confía en ellos. “Parecen estar –dice– a la altura del desafío”.

¿Qué es lo que más le preocupa de esta pandemia?

Mi mayor temor es que sigamos adelante como si nada, que continuemos con esta codiciosa destrucción de los recursos naturales del planeta. En ciertos lugares estamos consumiendo esos recursos más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos, mientras aumenta la población humana y mientras todos aspiran al mismo estilo de vida insostenible que existe en el mundo desarrollado. Ahora somos 7.200 millones de personas, se estima que para 2050 seremos 9.700 millones y no sé qué va a pasar si seguimos como hasta ahora. Tenemos que aliviar la pobreza, tenemos que reducir el estilo de vida insostenible y tenemos que pensar cómo será el crecimiento de la población durante las próximas décadas.

(De su interés: Océanos calientes, el ‘combustible’ para los huracanes).

Cada uno de nosotros puede hacer una gran diferencia (…) Comencemos por preguntarnos sobre lo que compramos: ¿de dónde vino? ¿Cómo se hace? ¿Dañó el medio ambiente?

Les planteó a los líderes de la Unión Europea que si no hacemos las cosas de otra manera, será nuestro fin...

Sí, creo que será así. No sucederá como el Big Bang o como si fuéramos golpeados por algún objeto extraterrestre. Pero ocurrirá, lentamente. Destruiremos el planeta. ¡Mire lo que está pasando ahora! ¡Mire los terribles incendios que asolan partes de Estados Unidos o los incendios del año pasado en Australia! Mire también los incendios en el Amazonas, los que han devastado Grecia y los incendios que por primera vez aparecieron en el Círculo Polar Ártico. ¡Mire cómo se derriten los casquetes polares! Mire el aumento del nivel del mar. Mire a la gente que ha tenido que dejar sus hogares por las largas sequías, por las inundaciones, por la destrucción de los huracanes que son cada vez más fuertes y abundantes. Y también estamos viendo la extinción de miles de animales y plantas. No podemos seguir así, ¿verdad? A medida que salgamos de esta pandemia, tenemos que encontrar una nueva economía verde que no solo dependa del desarrollo económico. De hecho, no podemos tener un desarrollo económico global ilimitado en un planeta con recursos naturales finitos y una población en constante crecimiento.

(Le recomendamos: 'Quisiera haberme equivocado en mi predicción sobre los huracanes').

Alude a la ‘economía verde’, algo sobre lo que también insistió en un artículo reciente para la revista Vogue. ¿De qué se trata?

Bueno, mi trabajo no es el de un economista, pero está claro que tenemos que repensar la economía, que no debe depender solo del producto interno bruto de cada país. Tiene que centrarse en que las personas tengan una vida mejor, que la gente tenga suficiente, pero no demasiado. Es decir, tener lo suficiente para desarrollar una vida digna, para cuidar de sus familias, para materializar algunas de las cosas que quieren hacer. Pero la única excusa para vivir para el dinero es si lo usarás para hacer del mundo un lugar mejor, para ayudar a mitigar el cambio climático, por ejemplo, o para asistir a los refugiados, y todo ese tipo de objetivos.

Usted es amada, elogiada y respetada alrededor del mundo, pero cuando expresa sus puntos de vista ante los líderes mundiales, ¿qué respuestas recibe?

Nunca he recibido comentarios de ellos. Así que creo que todos saben en el fondo de su corazón que lo que estoy diciendo es verdad. Solo planteo hechos, datos. Y no creo que muchos líderes nieguen realmente el cambio climático. Incluso, Trump admite que el clima está cambiando, aunque niega con vehemencia que nosotros, los humanos, hayamos tenido algo que ver con eso. Él piensa que es algo natural y no tiene en cuenta lo que informa la ciencia, que alerta sobre la velocidad con la que estamos llenando la atmósfera con dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

(Además: ¿Por qué son más frecuentes las catástrofes ambientales?).

Los jóvenes parecen estar a la altura del desafío. Una vez que comprenden el problema y los capacitamos para que tomen medidas, son muy decididos.

¿Hay motivos para la esperanza?

Sí. Y la razón es porque los jóvenes parecen estar a la altura del desafío. Una vez que comprenden el problema y los capacitamos para que tomen medidas, son muy decididos. No estoy hablando solo de marchar y exigir a los políticos y las empresas que instrumenten cambios. Me refiero a jóvenes, como los que se suman a nuestro ‘Raíces y Brotes’ que salen a plantar árboles y levantar basura, abordando el problema de la contaminación plástica. Realmente tomando medidas. Me parece que es una nueva base. Parece que se han levantado ante una desesperada necesidad y están tan llenos de entusiasmo y determinación. Y otra razón por la que soy optimista es que muchos directores ejecutivos de grandes corporaciones están cambiando. Realmente están cambiando. En parte porque responden a la demanda de los consumidores, que han comenzado a mostrar una conciencia mucho mayor sobre el cambio climático. Si la gente dice, ‘Bueno, no voy a comprar este producto porque se fabricó de una manera que daña el medio ambiente y aumenta el cambio climático’, eso hace que una empresa cambie. A eso se suma que muchos de estos directores ejecutivos tienen hijos, que les hacen planteos. Conozco a muchas personas que han cambiado gracias a sus hijos. Lo mismo con los políticos que realmente quieren impulsar una nueva ‘economía verde’, que realmente se dan cuenta de que tenemos que invertir dinero y esfuerzo para abordar el cambio climático, para apoyar la energía renovable. Al menos en las democracias, estos políticos más conscientes de los desafíos que afrontamos deberían empezar a marcar la diferencia. Y a esto se suma, claro la resiliencia de la naturaleza. Hay lugares que hemos destruido por completo pero que pueden regenerarse.

(Puede leer: El acuerdo de París avanza a pesar de sus detractores).

La gente comienza a comprender que tanto la
pandemia como el cambio climático son causados por
nuestra absoluta falta de
respeto al medio ambiente.

¿Cómo puede un individuo marcar una diferencia en su vida cotidiana para salvar el planeta?

Cada uno de nosotros puede hacer una gran diferencia. Si fuera solo una persona, obviamente las decisiones que tome cada día no importarían en absoluto. Pero hay millones de personas que están tratando de vivir una vida más ética y tomar decisiones más éticas. Comencemos por preguntarnos sobre lo que compramos: ¿De dónde vino? ¿Cómo se hace? ¿Dañó el medio ambiente? ¿Sus productores tomaron decisiones éticas que pueden ayudar al planeta? A la gente en Argentina no le gusta que lo diga, pero es un hecho que a medida que más personas comen más y más carne, estamos destruyendo el planeta. Sabemos que se destruye el medio ambiente para cultivar el grano que permite alimentar a miles y miles de millones de animales en granjas industriales, además de los bosques que son talados para el pastoreo de ganado, así como del consumo de combustibles fósiles para llevar el grano a los animales y estos animales a la mesa. Esto, sin olvidar que todos estos animales producen gas metano con su digestión, que es un gas de efecto invernadero muy peligroso. ¿Sabe? La última vez que viajé a Argentina, ¡me consta que logré que 17 personas se hicieran vegetarianas! (risas). Ahora, la gente comienza a comprender que tanto la pandemia como el cambio climático son causados por nuestra absoluta falta de respeto al medio ambiente. Esto comenzó con la venta de un animal en un mercado de vida silvestre en Asia, donde las condiciones son antihigiénicas y crueles, como también se han iniciado enfermedades similares en mercados de animales silvestres en África. En esas situaciones es relativamente fácil para un patógeno saltar de un animal a un humano, donde puede crear una nueva enfermedad zoonótica. Pero también hay enfermedades zoonóticas que han sido desencadenadas por animales en granjas industriales. Entonces, lo que estamos pasando y sufriendo ahora en parte es nuestra culpa.

En otras palabras, si no cambiamos los factores de la ecuación, llegaremos al mismo resultado: otro virus.

Sí, lo haremos. Y a medida que continuamos destruyendo los recursos naturales del planeta, muchos expertos han dicho que la próxima guerra probablemente se librará por el agua dulce, porque está disminuyendo en todo el planeta, causando terribles sequías y refugiados ambientales que dejan sus países porque ya no pueden ganarse la vida allí, no porque quieran irse de casa. Muchos jóvenes están emigrando porque buscan desesperadamente ganar dinero en otro lugar.

(Le sugerimos: La reutilización de envases plásticos en el mundo creció un 22 %).

¿Hay alguna pregunta que no le hice y le gustaría responder?

Me gustaría agregar que cuando asistí a la Universidad de Cambridge para doctorarme tras varios años en África, los profesores me dijeron que no debería haberles dado nombres a los chimpancés, que deberían haber tenido números y que no podía hablar sobre sus personalidades, mentes o emociones porque eso es exclusivo de nosotros. No es así. Los chimpancés son tan parecidos a nosotros que la ciencia ha tenido que admitir que no somos los únicos seres del planeta con personalidades, mentes y emociones. Poco a poco, también, ese mensaje se está difundiendo y más y más países están sancionando leyes para proteger a los animales. Eso es muy alentador. La gente empieza a respetar a los animales. Con suerte, esta pandemia, iniciada en parte por nuestra horrible crueldad hacia ellos, hará que la gente reflexione.

Hugo Alconada Mon
La Nación (Argentina)
Grupo de Diarios América (GDA)

Admirada, respetada, condecorada...

Nacida en 1934, en Londres, en 1957 viajó por primera vez a África, donde pasó varios años estudiando a los primates, para luego retornar a Inglaterra y convertirse, en 1965, en la octava persona (y primera mujer) en la historia de la Universidad de Cambridge que completó su doctorado sin una licenciatura previa.

Considerada una de las mayores expertas en chimpancés del mundo desde hace décadas, fundó el Instituto Jane Goodall y el programa 'Raíces y Brotes', además de escribir más de 26 libros y protagonizar más de 20 documentales para cine o televisión. Recibió más de 45 doctorados honoris causa y cien grandes premios internacionales, incluyendo el Príncipe de Asturias (2003), la Medalla de Oro de la Unesco, la Legión de Honor de Francia y el título de Dama del Imperio Británico, entre otros.Le puede interesar leer: 'El covid-19 es un juego de niños ante el cambio climático'

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.