Meta de cero deforestación en la Amazonia para el 2020 está embolatada

Meta de cero deforestación en la Amazonia para el 2020 está embolatada

El ministro Luis Gilberto Murillo dice que será muy difícil cumplirla. Prefiere hablar del año 2025.

Luis Gilberto Murillo

Luis Gilberto Murillo, ministro de Ambiente.

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Claudia Rubio / ELTIEMPO

Por: Medio Ambiente
27 de febrero 2018 , 06:59 p.m.

Los siete incendios forestales que siguen activos en la Amazonia colombiana –pese a que ya se lograron apagar diez- y los últimos reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) en el que se advierte que el 70 por ciento de las alertas tempranas de deforestación, en el último trimestre de 2017, se localizan en los departamentos de Caquetá, Putumayo, Meta y Guaviare, tienen al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con una agenda agitada.

No se desconocen los esfuerzos que se han hecho a la fecha: las 29 millones de hectáreas protegidas, el 13,7 por ciento del territorio marino costero resguardado, los 30 páramos delimitados, las 590.000 hectáreas de áreas restauradas, los 9 sitios Ramsar designados y los 13 proyectos de Bosques de Paz que están en marcha, además de otros programas como Visión Amazonía y mercados voluntarios de carbono. El problema, sin embargo, tiene nombre propio y se llama deforestación, un fenómeno que preocupa puesto que se ha intensificado tras la firma de la paz con el grupo guerrillero de las Farc.

Por eso, porque preocupa el futuro de departamentos como Caquetá, Chocó, Meta, Antioquia, Norte de Santander y Guaviare –que solos concentran el 67 por ciento de la deforestación nacional, de las 178.597 hectáreas que Colombia perdió en 2016-, y porque genera incertidumbre la capacidad del Estado de controlar las extensas áreas del Sistema de Parques Naturales –que también perdieron 10.655 hectáreas en el mismo año- es que el Ministro Luis Gilberto Murillo decidió hablar sobre el panorama que atraviesa el país.

¿Usted cree que el país estaba preparado para el posconflicto o los agarró fuera de base?

Había proyecciones de lo que podría ser el posconflicto pero nadie lo sabía con certeza porque no habíamos recorrido nunca antes este camino, y Colombia ha sido muy sui generis en su proceso de construcción de paz. En nuestros análisis, muy optimistas, siempre tuvimos la plena seguridad de que con las herramientas que estábamos diseñando y el trabajo conjunto con los excombatientes de las Farc, íbamos a ser capaces de mantener o disminuir los índices de deforestación, aprovechando los dividendos de la paz.

Aspirábamos a reducir y cambiar la tendencia de deforestación este año pero todos los datos que tenemos nos indican que no va a ser así. Los incendios y la tala han generado una situación casi que de crisis que nos va a llevar a un aumento de la deforestación. En ese sentido, seguimos la misma trayectoria que han tenido todos los países que han entrado en la implementación de un acuerdo de paz: un aumento temporal de la deforestación.

Ahora bien, también hay que decir que sí se ha consolidado este dividendo ambiental de la paz en otras áreas: ampliar las áreas protegidas, hacer investigación en zonas donde antes no podíamos entrar, encontrar nuevas especies y aumentar sustancialmente los registros que teníamos de biodiversidad, e incrementar el turismo de naturaleza.

Resolver el desafío del control de la deforestación implica, en gran medida, resolver el desafío de tenencia de la tierra

¿Por qué están ocurriendo estos incendios en la Amazonia? ¿Cuáles son las causas?

El principal factor de la deforestación tiene que ver con el acaparamiento de tierras, luego la tala para cultivos de uso ilícito y la extracción ilícita de minerales.

Hay varios elementos, el primero es cultural. Resolver el desafío del control de la deforestación implica, en gran medida, resolver el desafío de tenencia de la tierra en comunidades que tradicionalmente tienen una cultura de colonización. Por ejemplo, ahora en Guaviare me enteré que hay una creencia de que antes y durante la semana santa se deben quemar los bosques para enriquecer los suelos y tener una protección divina.

El otro componente está relacionado con la criminalidad y las redes nacionales e internacionales de acaparamiento de tierra. Están llegando a esas zonas personas que están comprando 1.000, 2.000 o 3.000 hectáreas para luego poner ganadería extensiva. Según me dicen, talar una sola hectárea puede estar costando entre 1 y 3 millones de pesos. Es plata que la gente local no tiene y necesita; por eso a las comunidades que quieren estar en la legalidad tenemos que darles las debidas oportunidades.

¿Y entonces la meta de cero deforestación en la Amazonia para 2020 está embolatada?

Yo ya le planteé al Gobierno de Noruega y a nuestros aliados que todo indica que esa meta será difícil de cumplir por el cambio en la dinámica regional. Los escenarios que se plantearon fueron donde asumíamos que el comportamiento de Colombia iba a ser distinto en un escenario de paz, pero esa meta hay que redefinirla porque esto no ocurrió. Yo creo que hay que pensar en una meta a 2022 o 2025 siendo más realistas, pero esto no afecta la meta de 2030. Tenemos desafíos pero en 2030 tendremos cero deforestación neta en el país.

¿Quiénes son esos actores que están comprando la tierra?

Hay hipótesis pero prefiero que las investigaciones que está adelantando la Fiscalía nos den resultados. En el caso de San José del Guaviare, por ejemplo, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA) entregó documentados 20 casos para investigar, y ya había otros 70 por tala ilegal en la región.

Se habla de gente que llega de afuera. Alguien está financiando esto. En esas zonas críticas es importante aumentar la presencia del Estado, que es una tarea que tenemos pendiente, pero también garantizar el control territorial. Por ser unas zonas tan extensas a veces se dificulta.

Tenemos desafíos pero en 2030 tendremos cero deforestación neta en el país

Estos incendios están poniendo en riesgo áreas estratégicas, frágiles y altamente biodiversas. La deforestación es el principal problema ambiental de este país …

El principal problema ambiental de Colombia es la adaptación al cambio climático y uno de esos temas tiene que ver con tener los ecosistemas en buen estado. Las zonas de mayor interés en materia de biodiversidad en este momento las tenemos protegidas porque la mejor estrategia de contención de la deforestación es la creación de áreas protegidas. En ese sentido, hemos doblado el número de hectáreas.

Frente a las zonas de estabilización de la frontera agrícola es donde tenemos que hacer un mayor esfuerzo, y hay que resaltar que no es un tema solo del Ministerio de Ambiente, sino de las carteras de Agricultura, Minas, Vivienda y la sociedad en general. Con dificultad Colombia se considera un país amazónico, un país de la cuenca del Pacífico, y solo nos preocupamos cuando hay incendios o se da cada año la tasa anual de deforestación.

La estrategia de control de la deforestación debe convertirse en política de Estado que trascienda ciclos políticos.

¿A usted le parece que la vía la Marginal de La Selva es un proyecto acorde para esta región? Está fracturando el ecosistema, Ministro…

Nosotros hemos tenido mucha preocupación con el planteamiento de algunas vías en la Amazonía, especialmente en el Guaviare y sur del Meta. Y en el marco de la Comisión Integral del Control de la Deforestación establecimos, bajo la coordinación del ministro Rafael Pardo, una mesa de revisión de planes viales para esta zona. Inclusive hay propuestas para inhabilitar algunas vías, en las que estaría la Marginal de La Selva. Tenemos que tomar una decisión porque está claramente demostrado que, de la manera en que construimos ciertas vías en la región, se tiene una correlación directa con la deforestación, pues se crean corredores de colonización.

El país tendrá noticias muy pronto en este tema.

¿Cuántas hectáreas van consumidas por el fuego hasta el momento?

En La Macarena van 2.600 hectáreas, en el Guaviare van 450 hectáreas. Sin embargo, pudo haber afectaciones entre octubre del año pasado y a la fecha de una cifra cercana de 20.000 hectáreas en este municipio.

TATIANA PARDO IBARRA
Redacción Medio Ambiente
Twitter: @Tatipardo2

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