Más de 200 especies no nativas habitan en el país

Más de 200 especies no nativas habitan en el país

La trucha arcoíris y el hipopótamo son algunos animales que han llegado a Colombia. 

pez cabeza de serpiente

El pez cabeza de serpiente, catalogado como una amenaza para el ecosistema, está presente en 14 estados de EE. UU.

Foto:

iStock

Por: Andrés Montenegro Vergara
20 de octubre 2019 , 08:33 p.m.

Un pez de 80 centímetros, capaz de respirar fuera del agua y devorar otras especies, tiene las alarmas encendidas entre las autoridades ambientales de Estados Unidos. Se trata del pez cabeza de serpiente, proveniente de Asia y al que las autoridades de ese país piden matar por los daños que produce en el ecosistema.

En Colombia, aunque no se tienen registros de esa especie, diversas investigaciones dan cuenta de los avances para conocer cuáles especies exóticas (provenientes del extranjero) habitan en el país. El reto, sin embargo, está en determinar los planes de acción para mitigar los posibles impactos ambientales, sociales y económicos de las especies potencialmente invasoras.

María Piedad Baptiste, experta del Instituto Humboldt, explica que antes de que una especie sea considerada invasora, como acaba de serlo el pez cabeza de serpiente en EE.UU., recibe otras distinciones; “por ejemplo, especie exótica, es decir, introducida desde otro país; establecida, que vive y se reproduce fuera de cautiverio, y especie invasora o de alto riesgo de invasión, cuando genera impacto en el ecosistema”, indica.

Determinar efectos
en peces o anfibios requeriría análisis prolongados. Por eso es valioso tener antecedentes de los efectos negativos
en otros países

El trabajo para identificar estas especies no es nuevo, en 2011 se publicó el Plan Nacional para la Prevención, el Control y Manejo de las Especies Introducidas, Trasplantadas e Invasoras. Mediante la Resolución 0207 de 2010, 22 especies fueron reconocidas por el Gobierno como invasoras.

Baptiste explica que en el catálogo más reciente del Registro Global de Especies Introducidas e Invasoras (GRIIS), Colombia ha reportado cerca de 300 especies gracias al trabajo de 14 instituciones, universidades, institutos, ONG, autoridades e investigadores independientes. La investigadora agrega que el gran vacío se encuentra en conocer la distribución geográfica de estas especies introducidas.

Uno de los principales problemas es que los posibles efectos sobre los ecosistemas tardarían incluso décadas en aparecer. La investigadora explica que esto puede deberse a que algunas especies se reproducen de forma silenciosa y solo se hacen visibles cuando hay muchos especímenes.

"Determinar efectos puntuales en los peces, o anfibios, requeriría estudios ecológicos prolongados. Por eso es valioso tener los antecedentes de los efectos negativos en otros países, si se sabe que la rana toro tuvo ciertos efectos en ecosistemas similares a Colombia no es necesario esperar a que llegue porque podría ser muy tarde", agrega. Además, explica que las singularidades de cada especie obligan a que las estrategias de mitigación y control sean igual de singulares.

Para buscar soluciones específicas el Ministerio de Ambiente creó en 2014 el Comité para las Especies Exóticas, Rescatadas e Invasoras, donde se hacen evaluaciones de las especies introducidas o que se planean introducir.

En comunicación con EL TIEMPO, el Ministerio de Ambiente recuerda que, aunque algunas personas que pretenden ingresar especies no nativas cumplen con requisitos sanitarios, no hacen el trámite para la licencia ambiental con la ANLA, lo que dificulta el control, y que el incumplimiento de las licencias puede desencadenar sanciones ambientales y legales.

El llamado de MinAmbiente es a que se desarrollen paquetes tecnológicos que inviten a la utilización de especies nativas antes de introducir extranjeras

En el mundo, el 90 por ciento de las especies invasoras han sido introducidas intencionalmente. En Colombia, por ejemplo, especies exóticas, como la trucha arcoíris, la jaiba, la tilapia, la basa, el camarón jumbo o las chinchillas, se crían para consumo. Otras llegaron por accidente o contrabando, como el hipopótamo, el pez león, el gecko, el caracol gigante africano, la hormiga loca, la rata y las palomas.

Algunas especies introducidas para explotación, con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, hoy representan un problema. El caracol de jardín llegó a la región para suplir la demanda de países que tradicionalmente los consumen, pero los caracoles que escaparon, o fueron liberados por la bajas ventas, se multiplicaron sin control y son una amenaza para las hortalizas. Además, las especies libres no son aptas para el consumo humano.

Un caso similar es el de la rana toro, la más grande de Norteamérica. Esta rana llegó a Colombia en los 80 para el consumo humano, y por el traslado de los zoocriaderos y su rápido apareamiento se esparció. La rana toro es depredadora de alevinos, o peces recién nacidos, y afecta los criaderos. También, según el Humboldt, está asociada con la desaparición de otras ranas, como la aurora.

Especies vegetales como el buchón, las algas marinas, el canutillo y el retamo espinoso y liso también son de riesgo. Según MinAmbiente, estos últimos llegaron en la década de los 50 para sembrarse en zonas de excavación. Con el tiempo se expandieron y su presencia está directamente relacionada con los incendios en los Cerros Orientales de Bogotá, el desplazamiento de especies vegetales y la invasión de pastos de ganadería. La Resolución 684 de 2018 sentó los lineamientos para hacerle frente a esta especie, entidades como el Acueducto de Bogotá, la CAR, los ganaderos y agricultores han invertido enromes recursos en erradicarlas, pero ha sido en vano.

El llamado de MinAmbiente es a que se desarrollen paquetes tecnológicos que inviten a la utilización de especies nativas antes de introducir extranjeras, a que se cumplan los procedimientos ambientales para la entrada de especies no nativas y a que no se desconozcan los impactos económicos y sociales de especies exóticas como los avestruces, la palma africana y el pasto para ganadería, que si bien son introducidos representan beneficios para las poblaciones.

Baptiste concluye que siempre será más efectivo hacer prevención para la introducción, que es necesario que las entidades e Instituciones incorporen monitoreo y alertas tempranas para responder a potenciales especies invasoras, y que "se implementen protocolos, acciones de mitigación y los tomadores de decisión se ayuden con herramientas como el análisis de riesgo".

ANDRÉS MONTENEGRO VERGARA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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