"No me voy a callar", dice líder amenazada por defender Amazonía

"No me voy a callar", dice líder amenazada por defender Amazonía

La líder asegura que "tarde o temprano" va a ser asesinada como otros líderes.

Amazonas

Fotografía de archivo del 11 de septiembre de 2003 de la Amazonia brasileña.

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EFE

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de septiembre 2018 , 02:59 p.m.

"Voy a morir de cáncer de riñón o con una bala en la cabeza, pero no me voy a callar", asegura María del Socorro Costa da silva, una activista de Barcarena, municipio en el estado brasileño de Pará, amenazada de muerte por denunciar los daños ambientales causados por la minería en la Amazonía.

Costa da Silva es una mujer de mediana estatura, de contextura delgada y con una mirada profunda que refleja rabia y dolor. Ella preside la Asociación de los Caboclos, Indígenas y Quilombolas de la Amazonía (Cainquiama), una coalición de comunidades mestizas, indígenas y afrodescendientes que trabaja por los derechos de esas comunidades a la tierra y por tener un ambiente limpio y libre de contaminación.

Tiene 53 años, por sus venas corre sangre quilombola (afrodescendiente) e indígena y junto con otros líderes de la región ha sido amenazada por denunciar supuestas irregularidades cometidas en Brasil por la compañía noruega Hydro Alunorte, la mayor productora de aluminio del mundo.

La empresa es investigada desde febrero pasado por una fuga de residuos tóxicos que fue denunciada por habitantes de Barcarena tras percibir un cambio de color del agua de un río de la región.

A pesar de operar desde marzo con el 50 % de su capacidad, por estar bajo embargos impuestos por las autoridades, la compañía insiste en que esas sanciones se dieron por hechos diferentes a los de haber causado contaminación.

La empresa señala que el color rojizo que llegó al río fue por la tonalidad que tomaron las aguas lluvia del color propio de las tierras de Barcarena, que tiene muy pocas calles asfaltadas, tras un fuerte aguacero que duró 12 horas, y no porque se hubiera producido un derrame de residuos tóxicos en el río por una fuga en los depósitos.

"Las revisiones internas y externas han confirmado que no hubo filtraciones de los depósitos de residuos de bauxita o derrames nocivos de la descarga del agua de lluvia de la planta industrial, que no había estado en contacto con las áreas de depósito de residuos", afirmó Halvor Molland, vicepresidente sénior de Relaciones con los Medios de Hydro Alunorte, en respuesta enviada a Efe a través de un correo electrónico.

Este miércoles la compañía suscribió dos acuerdos con entidades del Gobierno nacional y regional en los que se comprometió a realizar mejoras técnicas y auditorías en la refinería, así como actividades de apoyo a las comunidades que viven en cercanías de la cuenca hidrográfica del Río Murucupi e inversiones adicionales para el desarrollo social de las comunidades en Barcarena.

Pero los daños ambientales de los que se acusa a la compañía no se limitan a los hechos ocurridos en febrero. "Los crímenes vienen sucediendo desde 2003. Todos lo saben pero ella (Hydro Alunorte) no respeta nada, no reconoce el crimen; dice que no hace nada, pero nosotros vemos y tenemos pruebas", señaló Costa da Silva en una entrevista a Efe.

La defensora fue más allá y, con rabia, también culpó al Gobierno de la región, al que acusa de actuar fraudulentamente a favor de la compañía. "Barcarena está pidiendo socorro, necesita ayuda... todo está siendo asesinado un poco cada día; el agua fue asesinada, el suelo fue contaminado... no tenemos agua... los peces se acabaron, no hay más vida", dijo Costa da Silva.

La activista tiene miedo por las amenazas que ha recibido y, aunque es tajante al decir que no se va a callar, asegura que "tarde o temprano" va a ser asesinada como otros líderes por las acusaciones que ha hecho contra quienes destruyen la Amazonía.

Al ser cuestionada por Efe sobre a esas y otras amenazas, y sobre las muertes de varios líderes de la región que supuestamente han sido asesinados por sus denuncias contra la compañía noruega, Hydro Alunorte condenó "fuertemente" ese tipo de hechos y repudió "la asociación entre sus actividades y las acciones contra moradores y comunidades de Barcarena".

Brasil es considerado el país más peligroso para los activistas que defienden el medio ambiente y donde en 2017 se registró casi el 30 % del total de los homicidios que por ese motivo acontecieron en el planeta.

El año pasado 71 personas fueron asesinadas en Brasil por su labor como defensoras de la tierra, según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra y, de ellas, 21 murieron en el estado de Pará, una región cuya economía se basa principalmente en la explotación minera, la industria maderera y la actividad agropecuaria.

EFE

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