Columna: Las migraciones de peces de agua dulce en Colombia

Columna: Las migraciones de peces de agua dulce en Colombia 

En el Día Mundial del Agua es importante conocer las amenazas que acorralan nuestros ríos.

cienaga

La Ciénaga Grande de Santa Marta es el complejo lagunar más grande e importante del Caribe colombiano.

Foto:

Carlos Capella / EL TIEMPO

Por: Silvia López-Casa*
22 de marzo 2018 , 10:00 a.m.

Aunque las migraciones ocurren en casi todos los grupos animales, desde los insectos, hasta los mamíferos acuáticos y terrestres, pasando por artrópodos, peces, anfibios y reptiles, en Colombia estamos poco familiarizados con estos fenómenos y a pesar de que somos testigos de la migración de al menos 584 especies de animales, no entendemos claramente su importancia y magnitud. Un claro ejemplo es que ocasionalmente vemos u oímos en las noticias sobre la llegada de la “subienda de pescado”, a algunos de los puertos del río Magdalena, pero ¿qué es realmente una subienda?

Las subiendas son en realidad migraciones de peces de agua dulce. En general, cuando hay una migración nos referimos a movimientos cíclicos en los que hay un desplazamiento de un hábitat hacia otro, con un posterior retorno al hábitat inicial y que ocurren con periodicidad regular. Son predecibles porque ocurren en ciertas épocas específicas del año, e involucran a una gran parte de los individuos de la especie. Además, ocurren en momentos específicos del ciclo de vida y con un propósito específico, por ejemplo: migraciones alimenticias, migraciones de evasión de condiciones desfavorables y migraciones reproductivas.

En Colombia, existen al menos 100 especies de agua dulce que realizan migraciones por las diferentes cuencas del país. En las cuencas del Magdalena, Cauca, Atrato y Sinú les dicen “subiendas”, en la cuenca del Vaupés las denominan “piracema” y en la del Orinoco “ribazón”. Sin embargo, en todos los casos se trata de peces que salen de sus hábitats de crecimiento y alimentación, tales como los lagos y ciénagas de las planicies inundables en la cuenca baja o media de los ríos, hacia los ríos de piedemonte, hasta donde “suben” nadando a contracorriente en búsqueda de sus hábitats de reproducción.

En estas migraciones los peces llegan hasta un máximo de 1200 metros sobre el nivel del mar, en donde liberan sus huevos, para después regresar de nuevo, en una migración descendente o “bajanza”, a sus hábitats de alimentación y crecimiento.

Algunas de las especies migratorias más famosas son el bagre rayado y el bocachico del Magdalena, el bagre lechero, el plateado y el valentón de la Amazonia, el coporo y el bagre dorado y el plateado del Orinoco, entre otros muchos. Históricamente, estos peces y sus movimientos cíclicos han jugado un papel clave en las diferentes cuencas del país y sus habitantes, no sólo como una actividad económica ni como una fuente de alimento temporal para muchas familias, es parte de la vida de las poblaciones ribereñas y pertenece a su cultura y folclor.

En Colombia, cerca del 80 por ciento de la población colombiana vive en la cuenca del río Magdalena, siendo en los municipios ubicados en sus riberas, la relación es tan estrecha que en dichas regiones que la ocurrencia de la subienda afecta al sector hotelero, los restaurantes, el comercio de ropa y de electrodomésticos, incluso en años en los que la subienda es poco abundante, aumenta la incidencia de deserción escolar, debido a que los padres no cuentan con los recursos económicos para inscribir a sus niños al colegio, como ocurrió en el año 2016 tras el fuerte fenómeno del niño.

Las artes pesqueras impactan de tal manera estas comunidades que hay una serie de manifestaciones inmateriales que parten de las artes de pesca y se reflejan en actividades sociales tan importantes como la cultura culinaria, la tradición oral, la literatura, la música y las festividades como ocurre en varios municipios del país, donde hay festivales dedicados especialmente a la subienda y una de sus principales especies: el bocachico.

A pesar de su importancia cerca del 90 por ciento de ellas se encuentran amenazadas, es decir, el tamaño de sus poblaciones se ha reducido tanto que el mantenimiento de la especie es poco viable, por lo que existe riesgo de extinción.

Al igual que en todos los ecosistemas acuáticos sudamericanos, la principal razón para esto es la pérdida de hábitat. Ésta puede ser causada por la construcción de represas en los ríos, la deforestación, la contaminación del agua, la minería, prácticas agrícolas deficientes, desecación de ciénagas para minería, construcción de diques para carreteras o prácticas de producción y gestión inadecuadas. La pérdida de hábitat tiene una consecuencia directa en el número de individuos, causando su disminución por falta de hábitats de alimentación o reproducción.

Por todo lo anterior, The Nature Conservancy (TNC) con el apoyo de USAID y la Fundación Mario Santo Domingo, apoya a las Autoridades Nacionales Ambientales para incluir el recurso pesquero en la toma de decisiones informada y basada en ciencia. Nuestro objetivo es que este recurso que hace parte de nuestra cultura e identidad como colombianos, siga estando presente en nuestros ríos, ya que hacen parte fundamental de su funcionamiento, para que desde las cadenas tróficas, hasta los platos de miles de familias que viven a lo largo de la cuenca, pasando por los bolsillos de los pescadores y todos los que usamos el río para el simple disfrute, podamos seguir disfrutando de todos los servicios y beneficios que nos prestan los ríos saludables y la existencia de dichas especies.

Para cumplir el objetivo TNC trabaja con expertos en diferentes áreas del conocimiento. Así, junto con la Universidad de Antioquia trabajamos en la identificación de las rutas y áreas de reproducción de los peces migratorios, y junto con la Universidad Javeriana y el Instituto Alexander von Humboldt estamos trabajando para definir los mapas de distribución de un buen número de las especies de peces del país.

Adicionalmente, en consorcio con un grupo grande de universidades y entidades nacionales gubernamentales y no gubernamentales , estamos organizando el “Encuentro de saberes para la defensa de nuestros ríos y sus peces migratorios”, en el marco del Día Mundial de los Peces Migratorios, que celebraremos el 21 y 22 de Abril de este año en Barrancabermeja, del que esperamos recopilar información muy valiosa para la gestión de la cuenca.

*Silvia López-Casas
Ecóloga de Agua Dulce. Equipo de Ciencias de NASCA (Andes Norte y Sur de Centroamérica) en The Nature Conservancy.

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