Las claves de por qué la Cumbre del Clima se considera un fracaso

Las claves de por qué la Cumbre del Clima se considera un fracaso

Aunque la COP25 fue la más larga de la historia, para muchos, los resultados fueron decepcionantes.

Final de la COP25

Algunos activistas realizaron múltiples manifestaciones en la COP25 para que hoy, el último día de la COP, se anuncien acciones ambiciosas.

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AFP

Por: Tatiana Rojas
15 de diciembre 2019 , 09:45 p.m.

Una COP alejada del clamor de los ciudadanos y permisiva con los países altamente contaminantes. Esas fueron las principales razones por las cuales se cree que la COP25, ‘Tiempo de actuar’, fracasó.

"Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para enfrentar la crisis climática", lamentó ayer António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, durante el cierre de la Conferencia de las Partes número 25 en Madrid.

Y es que no obstante haber sido una de la más largas de la historia (14 días de negociaciones), el domingo a la madrugada la presidenta de la COP, la ministra de Medioambiente de Chile, Carolina Schmidt, entregó un documento que muchos calificaron de débil y permisivo debido a que los países no lograron sellar un compromiso común respecto al mercado internacional de carbono, el tema más polémico y complejo del Acuerdo de París.

Es triste no haber podido llegar al acuerdo final, estuvimos tan cerca”, dijo Schmidt este domingo sobre el documento final. Y añadió: “Dejamos como legado un texto ambicioso y ambientalmente sólido que permite generar las bases para un mercado de carbono sin doble contabilidad y entregando recursos para su adaptación”.

Sin embargo, para algunos expertos no tiene nada de ambicioso, e incluso expresaron que la gestión de la presidencia tuvo mucho que ver en el decepcionante desenlace. Y es que en las últimas horas de la cumbre, las críticas aumentaron por la manera como Schmidt condujo las negociaciones.

La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la  COP25, Carolina Schmidt

“Es triste no haber podido llegar al acuerdo final, estuvimos tan cerca”, dijo Schmidt este domingo sobre el documento final.

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EFE

En general se sintió un liderazgo poco firme y muy condescendiente con los pedidos de los países grandes y con altas emisiones.

“En general se sintió un liderazgo poco firme y muy condescendiente con los pedidos de los países grandes y con altas emisiones. Quizá habría sido similar el resultado, pero con un sabor distinto, si la presidencia hubiese adoptado una postura fuerte y de protección de la ambición al máximo: hubiera sido aún más evidente que los gobiernos obstruccionistas son las grandes economías con altas emisiones”, explicó Isabel Cavelier, directora de Visión de Transforma y experta en este tipo de negociaciones.

Tal fue la falta de control de Schmidt que en la segunda semana pidió la ayuda de Teresa Ribera, ministra de Ambiente de España, para sacar adelante la segunda propuesta más importante de la COP25: lograr que los países acordaran incrementar sus compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o Contribuciones Nacionales Determinadas para 2020. Sin la ayuda de Ribera, tampoco estarían cantando victoria en este tema, dicen algunos.

¿En qué fracasó?

Chile tenía la difícil tarea de encontrar un consenso entre los 200 países que pertenecen al Acuerdo de París sobre la futura regulación de los mercados de carbono. Sin embargo, es la segunda vez que se debe postergar. Se espera que ocurra en la próxima COP26, que tendrá lugar en Glasgow (Reino Unido) en 2020.

¿Pero por qué en las discusiones sobre crisis climática es tan importante la regulación del mercado de carbono?

Este mecanismo se creó con el fin de ayudar a los países que tienen problemas para cumplir sus metas de reducción de emisiones de CO2 y pueden pagar para que otro país reduzca por ellos.

Por ejemplo, que Nueva Zelanda le pague a Costa Rica por reforestar un bosque y así reducir emisiones de gases de efecto invernadero y contabilizarlas como suyas. Pero dos de los grandes problemas de este mecanismo son el de la doble contabilidad y el de la falta de transparencia. Es decir, que tanto Costa Rica como Nueva Zelanda reporten esa reducción en el caso hipotético.

De acuerdo con Cavelier, las reglas que se establezcan “definen si vamos a conocer con precisión la verdad respecto de las reducciones, y si estamos avanzando o no en la dirección correcta. Si no contamos con honestidad, podríamos estar planeando un futuro con impactos asociados a la emergencia climática distintos de los que realmente esperamos”, explicó.

En los diferentes comunicados que la presidencia envió sobre la negociación, este tema fue uno de los cuellos de botella, pues en la mesa de negociación algunos países, como Brasil, Australia, India y China, en efecto, buscaban la doble contabilidad, lo cual va en contra de proteger la atmósfera.

Pero, gracias a la presión de otros Estados, incluida Colombia, que se declararon en contra del doble conteo, lograron que no se aprobara. De ahí que muchos países argumentaron que no llegar a un acuerdo fue mejor que un “mal acuerdo”.

Una joven indígena del Amazonas alza el puño

Los jóvenes fueron los grandes protagonistas de esta COP sin ambición.

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Juan Carlos Hidalgo. EFE

Todo ese movimiento internacional va a ir más allá de las expresiones pacíficas, como puede ser bloquear el transporte de una ciudad importante

¿Qué se acordó?

El documento llamado ‘Chile-Madrid. Tiempo de actuar’ compromete a los países a revisar al alza, en 2020, sus compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esto es importante porque la ONU ha calculado que las reducciones de los niveles actuales tienen que multiplicarse por cinco para contener el calentamiento global en 1,5 °C o al menos doblarlos para los 2 °C, y así evitar un futuro catastrófico.

Sin embargo, el problema de este punto, y por lo que también se ha calificado de insuficiente, es que no todos los países se plegaron a este compromiso. Entre ellos, Estados Unidos, China e India, que juntos suman alrededor del 55 por ciento de las emisiones mundiales de efecto invernadero.

También se logró que este acuerdo esté alineado con las evidencias científicas que alertan acerca de que el ritmo actual de reducción de emisiones no es suficiente.

Y, por último, los participantes acordaron dar las directrices al Fondo Verde para que destine recursos a países vulnerables que sufran daños o pérdidas medioambientales y una transición “justa” hacia un mundo sin emisiones contaminantes.

Protesta de activistas en Madrid

Activistas vertieron estiércol de caballo en una vía pública de Madrid para protestar contra la COP25

Foto:

Óscar del Pozo AFP

2020: ¿el año del radicalismo ambiental?

Varios activistas fueron multados en Madrid por verter excremento de caballo en la vía pública. En señal de protesta por la falta de un acuerdo ambicioso para frenar el cambio climático en el marco de la COP25, los activistas gritaron: “Nos vamos a la mierda”.

Este tipo de acciones pacíficas pero que retan al sistema se han usado en los últimos años para llamar la atención ante lo poco que han logrado con las multitudinarias marchas.

Así se evidenció en esta COP, en la que los jóvenes activistas fueron protagonistas de varias acciones rebeldes, como tomarse uno de los salones centrales. De allí fueron expulsados y vetados por las autoridades.

Para Manuel Rodríguez, exministro de Medio Ambiente de Colombia, aunque el movimiento ambiental en el mundo ha ido evolucionando, el actual es más mediático, aún no ha tenido mayores logros, ya que en contraparte ha surgido un movimiento empresarial muy fuerte en contra del cambio climático.

Ahora, sumado el fracaso de la COP25, todo parece indicar que en el 2020 vendrán acciones más fuertes. “Todo ese movimiento internacional va a ir más allá de las expresiones pacíficas, como puede ser bloquear el transporte de una ciudad importante”, dijo Rodríguez.

El papel destacado de Colombia en la COP25

Quienes han seguido de cerca la participación de la delegación de Colombia en las diferentes negociaciones de la COP aseguran que siempre ha tenido un papel destacado. En esta edición, que tuvo lugar en Madrid, no fue la excepción.

Un puñado de países, entre ellos Colombia, encabezaron una propuesta ambiciosa sobre los mercados de carbono. Según un comunicado del Ministerio de Ambiente, construyeron un conjunto de principios para lograr una regulación exitosa que se tendrá en cuenta en la COP26.

El documento, nombrado los ‘Principios de San José’, también compromete a los países firmantes a establecer cifras altas en relación con la reducción de emisiones.

“Colombia, como país altamente vulnerable que ha apoyado una implementación efectiva del Acuerdo de París, aplicará estos Principios para guiar su participación en el mercado de carbono”, expresó el ministro de Ambiente de Colombia, Ricardo Lozano.

Por otro lado, 73 países han manifestado su intención de reducir sus emisiones cero a 2050. En este grupo también está Colombia.

“Por primera vez tenemos un Plan Nacional de Desarrollo articulado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En ese orden de ideas, vamos trabajar por reducir 36 millones de toneladas de emisiones a 2022”, explicó Roberto Mario Esmeral, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio
.
Otra noticia que emocionó al sector ambiental tiene que ver con los 360 millones de dólares que entregarán Alemania, Noruega y el Reino Unido a Colombia para reducir la deforestación de los bosques.

Sin embargo, para que estos recursos se desembolsen, este gobierno deberá cumplir unos compromisos: reducir la deforestación a 155.000 hectáreas para 2022. Y la reducción de 100.000 hectáreas para 2050, una responsabilidad de próximos gobiernos.

De acuerdo con Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, el país tiene el reto de poner en marcha la formalización de tierras y el catastro multipropósito. “Ya sabemos que la deforestación está muy relacionada con la formalización de derechos de las tierras”, dijo.

Y, finalmente, el gobierno de Iván Duque cumplió su palabra de firmar el Acuerdo de Escazú, un tratado internacional con el cual se espera promover el acceso a la información ambiental, la justicia, la participación pública y protección de líderes del medioambiente. Aunque aún falta su ratificación, los ambientalistas aplaudieron este compromiso anunciado en la COP25.

TATIANA ROJAS
Redacción Medioambiente
En Twitter: @Fanzinerosa

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