La última noche del “profe” Oramas en los Farallones de Cali

La última noche del “profe” Oramas en los Farallones de Cali

Fuentes cercanas dicen que el líder fue asesinado con un fusil. Familia y amigos preparan despedida.

Jorge Enrique Oramas, sociólogo y gestor ambiental, asesinado en Cali

Jorge Enrique Oramas Vásquez, sociólogo y gestor ambiental, asesinado en Cali.

Foto:

Archivo particular

Por: Tatiana Rojas Hernández
19 de mayo 2020 , 09:06 a.m.

Eran las 7 de la noche cuando los campesinos de la vereda La Candelaria, en el corregimiento VillaCarmelo, a 25 kilómetros de Cali, escucharon un disparo. Un vecino se acercó a la finca de Jorge Enrique Oramas, líder social y ambiental del Valle del Cauca, buscando que todo estuviera bien. Pero, Oramas, o el “profe”, como lo llamaban sus amigos, no estaba bien. Su vecino lo encontró en el suelo, detrás de la puerta, como  alguien que ha recibido un disparo a quema ropa. 

Cindia Oramas, su sobrina, quien lo estaba acompañando en la finca durante los últimos cuatro meses, pero ese sábado se encontraba en Palmira, cuenta que a las 8:40 p.m. vio un mensaje de audio de su vecino. El hombre tenía su voz agitada y entrecortada, por lo que Cindia no lograba entender lo que decía.

“Estaba muy nervioso, decía que mi tío estaba muerto, que llamara a la Policía. Creí que era un chiste. Le llamé y siguió diciendo lo mismo, que era verdad, que todos los vecinos estaban reunidos. Me derrumbé, perdí la fuerza. Como pude llamé a nuestros familiares y luego a la Policía. Un oficial me dijo que subirían a la finca hasta al día siguiente. Lo hicieron a las seis y media de la mañana. Lo más triste fue saber que mi tío iba a pasar la noche solo, con una sábana encima, tirado en el piso”, cuenta Cindia.

Esa noche del sábado 16 de mayo, Jorge Enrique se sumó a esa vergonzosa lista de líderes social asesinados en Colombia. De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), con el asesinato de Oramas, ya son 100 los líderes y defensores de derechos humanos asesinados en 2020. Le puede interesar ¿Se debilitan las medidas de protección ambiental en esta emergencia?

"Papá semillas"

Quienes conocieron al “profe”, que no son pocos, hablan de él también como “papá semillas”, porque su prioridad era la siembra y el consumo de semillas nativas y orgánicas.

Su tema favorito era la seguridad alimentaria: cultivar en casa nuestros alimentos, esa práctica que hoy, en medio de la cuarentena se ha convertido en una necesidad.

Para enseñarle a la gente cómo hacerlo, inició su proyecto Biocanto del Milenio, que dirigió por más 10 años con sus cuatro socios, “un perro y tres gatos”, decía.

En su finca, cultivaba y procesaba cereales ancestrales, frutas, raíces y plantas medicinales de manera, que luego comercializaba entre amigos y conocidos.

Uno de esos amigos es Ricardo Marín, médico y quien aprendía de sus consejos para alimentarse bien. Marín asegura que, pese a que Enrique generaba polémica con sus discursos en contra de las semillas transgénicas y la minería ilegal que está acabando con el Parque Nacional Los Farallones de Cali, no tenía enemigos, ni había recibido amenazas de muerte. Sin embargo, dice que al visitar su finca un día después de su asesinato se dio cuenta de varios detalles.

También: 24 líderes sociales han sido asesinados durante la cuarentena nacional

Primero, que no había sido un robo y que el asesino o asesinos habían llegado a su casa caminando. Y lo más extraño de todo, que había sido asesinado con un fusil.

“Como el sector es desolado, los que viven en la zona escuchan el ruido del motor cuando sube un carro o una moto. Le pregunté a la gente, pero me dijeron que no escucharon nada. Entonces, subieron a pie. La casa estaba intacta, y no faltaba nada. Su celular, el computador, todo estaba en su sitio, así que no fue un robo. Y lo que más me llama la atención es que lo asesinaron con un fusil, muy pocos grupos armados andan con fusil”, menciona Marín mientras espera en la funeraria por el cuerpo de su amigo.

Marín también recuerda que la primera vez que subió a esta vereda, ubicada cerca a los Farallones, Enrique le dijo que en la zona no había grupos armados y que todo estaba muy tranquilo. Sin embargo, en los últimos días, Parques Nacionales Naturales informó de dos operativos llevado a cabo en ese lugar durante la cuarentena, ya que los mineros ilegales estaban afectando este ecosistema para extraer oro.

Entre marzo y abril, la Policía Nacional y el Ejército capturó a ocho personas en la zona conocida como Minas del Socorro o Alto del Buey, dentro del Parque Natural. En su momento, Parques informó que las ocho personas, que habían llegado de los departamentos del Cauca y Antioquia, quedaron a disposición de las autoridades.

Además, también aseguraron que el Ejército, Policía Nacional, Parques Nacionales y la comunidad que vive en los alrededores del Parque, como Enrique, seguirían con sus puestos móviles para controlar el ingreso de personas.

Una despedida en cuarentena

Para Cindia y Ricardo es poca la información que tienen sobre las posibles causas del asesinato del “profe”. Así que no se atreven a señalar culpables.

Por lo pronto, piensan en que la mejor manera de honrar su memoria es seguir con la publicación del último libro en el que estaba trabajando: “Pentagrama del viento”, y que según Cindia, habla de algunas historias populares del país y de personajes públicos. “Sin embargo, ahora habrá que añadirle otro final”, dice Cindia.

Por las restricciones de viajes y de reuniones, la familia de Jorge Enrique no pudo llegar a Cali a despedirlo. Sus tres hijos, quienes están radicados fuera del país, le dijeron a Cindia que se hiciera cargo de las exequias. Sus hermanos, algunos en Cartagena, en Villavicencio, Bogotá, Nueva York y en España, tampoco pudieron viajar.

“Afortunadamente cuento con la ayuda y compañía de todos sus amigos aquí en Cali, quienes han estado muy pendientes. Estamos esperando que nos digan cómo podemos proceder con el funeral, por las medidas de protección contra el coronavirus, pero seguro que mi tío no estará solo”, dice Cindia.

Por lo menos, en redes sociales, muchos de sus amigos lo despidieron desde la distancia e hicieron un llamado al Gobierno para que se capture a los responsables. A ese llamado se unió el del procurador delegado para asuntos ambiental, Diego Trujillo, quien instó al Ministerio de Defensa a intervenir los Farallones de Cali, en donde la delincuencia es la que manda.

Entre tanto, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina dispuso de 20 millones de pesos como recompensa a quienes den información sobre los asesinos o asesino del “profe”.

Periodista de Medioambiente
leyroj@eltiempo.com

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