La lucha por registrar el aumento del nivel del mar

La lucha por registrar el aumento del nivel del mar

Vientos fuertes y bajas temperaturas son algunos de los retos para los científicos. 

Iceberg en la Antartida

Desde la planicie polar, el hielo se desborda hacia abajo en forma de glaciares inmensos, como merengue en una torta.

Foto:

Cortesía Angela Posada-Swafford

Por: REUTERS
20 de septiembre 2018 , 08:25 p.m.

Un fuerte ruido sobresaltó al científico climático David Holland justo antes de que se fuera a dormir dentro de su domo de fibra de vidrio, levantado junto a un fiordo congelado en Groenlandia. Salió rápidamente hacia la noche iluminada por luz solar alrededor de las 11 de la noche.

El ruido atronador aumentó de intensidad mientras observaba un pedazo de hielo de cerca de la mitad del tamaño de Manhattan separándose del glaciar Helheim. En la siguiente media hora, el iceberg se partió en pedazos y cayó al agua, una visión impactante del aumento del nivel del mar al que Holland le ha dedicado años de estudio.

Es muy inusual que ese tipo de rupturas glaciales, conocidos como desprendimientos, sean observados en persona. Un fotógrafo de Reuters captó el hecho en video mientras que Holland, oceanógrafo de la Universidad de Nueva York, procesaba la escena "absolutamente sobrecogedora".

"Es simplemente increíble lo hermosa que es la naturaleza, lo violenta e imparable que es; simplemente hace sus propios asuntos. De hecho vimos el proceso mediante el cual el nivel del mar aumenta desde los glaciares", agregó.

Ahora Holland y otros científicos climáticos tienen que determinar cómo, y qué tan rápido, el calentamiento de los mares está afectando a los glaciares de Groenlandia y la Antártida.

Las mejores predicciones para el aumento del nivel del mar este siglo están empeorando cada vez más, y sin embargo son menos precisas, en parte debido a una falta de entendimiento de esos glaciares y cómo su comportamiento calza en el modelo climático global.

Un obstáculo clave para producir mejores predicciones es la dificultad extrema de la investigación, que requiere de peligroso trabajo de campo en algunos de los terrenos más complicados del mundo.

Los investigadores deben lidiar con vientos lo suficientemente fuertes como para arrancar equipamiento anclado en tierra, temperaturas que pueden congelar la piel al contacto y localidades remotas que hacen que lograr un suministro adecuado de víveres sea un desafío.

Equipos de seguridad ayudan a los científicos a evitar caer en grietas escondidas y, en el Ártico, los equipos van armados con rifles y duermen en refugios de fibra de vidrio para evitar convertirse en alimento de osos polares.

Los desafíos de la recolección de datos también requieren una serie de soluciones creativas que los científicos están refinando a través de la prueba y error.

Un equipo de la NASA lleva tres años de un total de cinco de un proyecto de 30 millones de dólares llamado Oceans Melting Greenland (Derretimiento de los Océanos en Groenlandia), que ha usado radares para mapear cambios en la pérdida de la capa de hielo a través del tiempo regresando cada año para realizar un vuelo por la misma vía.

También han arrojado sondas desde aviones para medir la temperatura y salinidad del agua en varias profundidades y montado instrumentos de sonar en barcos para mapear la topografía de los lechos oceánicos.

Las dificultades y peligros de acceder a aguas congeladas cerca de los glaciares de Groenlandia llevaron a algunos investigadores a reclutar la ayuda de vida silvestre local al colocar sensores en focas, halibuts y narvales para recoger datos.

Los investigadores de la NASA y Holland están enfocados en Groenlandia porque actualmente contribuye más al alza del nivel del mar que la región más fría de la Antártida, y porque la investigación es mucho más difícil en este lugar, con su clima castigador, gran tamaño y desafíos logísticos.

"Es increíble lo difícil que es hacer cosas en la Antártida", comentó Holland, que ha realizado estudios en ambas regiones. "El trabajo que se puede hacer aquí en Groenlandia en verano toma cinco a diez años para preparar y completar en la Antártida", explicó.

Lucas Jackson y Elizabeth Culliford
REUTERS

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