La química verde, la ciencia que busca que los productos sean seguros

La química verde, la ciencia que busca que los productos sean seguros

El Ph.D. John Warner habla sobre los impactos ambientales en la salud humana de algunos compuestos.

Química verde

La química verde es la ciencia que se le suma a la química tradicional para poder predecir si lo que se va a crear podría ser peligroso o no.

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123rf

Por: Tatiana Pardo Ibarra
21 de septiembre 2018 , 07:51 p.m.

Cada producto que usted toca, desde la crema dental con la que se lava los dientes hasta los polvos con los que se maquilla o el celular que manipula diariamente, está hecho de numerosos químicos. Pero, cuando los compra, ¿sabe si tienen un impacto positivo o negativo en su salud y el medioambiente? Tal vez no.

Hay algunos productos químicos como los ftalatos en los juguetes de plástico, el bisfenol-A en las botellas de agua, el litio o el níquel en algunas baterías, el asbesto con el que se fabrican las tejas de las casas, la dioxina y el rayón que se usan para blanquear las fibras de los tampones o incluso glifosato en algunas toallas higiénicas que podrían abrir una discusión más profunda, polémica, sobre lo que estamos usando día a día.

La economía verde quiere cambiar eso. Se trata de una ciencia que propende por tomar decisiones inteligentes desde el principio sobre los productos químicos que se están creando. Eliminar el uso de materiales peligrosos desde la etapa de diseño, sin que el producto final deje de ser competitivo en el mercado.

EL TIEMPO habló con John Warner, químico de la Universidad de Massachusetts y Ph. D. en Química Orgánica de la Universidad de Princeton, quien ha registrado más de 70 patentes. Considerado como uno de los padres de la química verde, junto a su colega Paul Anastas, con quien escribió el libro Green Chemistry: Theory and Practice hace 20 años, en el que abordaron por primera vez el tema, estuvo en Bogotá invitado por la Universidad EAN, el primer centro educativo de América Latina en firmar el Pacto de Química Verde, con el que se comprometen a enseñar a sus estudiantes los principios para crear elementos que ayuden al bienestar del medioambiente y la salud humana.

Jhon Warner

Jhon Warner, considerado como uno de los padres de la química verde.

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Néstor Gómez

¿Qué es química verde y cómo se aplica a la realidad?

Yo lo explico así: a veces oyes sobre labiales que causan cáncer o algunos componentes que podrían causar defectos de nacimiento, o polímeros y plásticos que van a los océanos y se acumulan en grandes islas. Son cosas terribles ¿verdad? Pero ¿por qué un químico inventaría algo que es tan terrible? Y aquí está el choque: porque para obtener un título en química, y para esto puedes revisar en internet los programas académicos, ninguna universidad del mundo ofrece algún tipo de entrenamiento sobre qué es lo que hace a las moléculas tóxicas.

Esta no es una batalla entre lo bueno y lo malo, ni entre la industria y los ambientalistas, pero por alguna extraña razón el campo de la química ha evolucionado sin tener en cuenta qué es lo que hace a las moléculas tan peligrosas. La química verde, entonces, es la ciencia que le sumas a la química tradicional para poder predecir si lo que vas a crear podría ser peligroso o no.

Lo que está ocurriendo ahora es que los jóvenes científicos, muy inteligentes, van a trabajar a las grandes multinacionales, e inventan nuevas tecnologías asombrosas; la compañía se emociona y gasta mucho dinero en desarrollarla, pero después descubren que crearon materiales y productos con impactos negativos en la salud y el medioambiente.

¿La culpa es de las universidades o de las industrias?

A pesar de que la mayoría de industrias y compañías abrazan la química verde, las universidades no han cambiado la forma de enseñar química durante las últimas décadas. Algunas personas creen que las universidades son las que están haciendo química verde, pero las compañías se resisten a usarla, cuando la realidad es lo opuesto: las compañías quieren desarrollar productos verdes, pero no encuentran con quién hacerlo.

La gran mayoría de los químicos, ingenieros químicos y científicos de materiales (las personas que inventan, desarrollan y producen productos que utilizamos) no están capacitados en química verde, diseño sostenible o toxicología.

¿Entonces los productos tóxicos son responsabilidad de un sistema educativo que se resiste al cambio?

Sí. Si una compañía está desarrollando un producto, estas no están inventando la tecnología, la compran a quienes la crean. Quienes son capaces de inventar un nuevo material no están siendo parte de esta conversación y quienes forman a esos químicos no están enseñando a crear productos seguros.

Lo peor que le podría pasar a una universidad de Colombia es convertirse en una universidad como las de Estados Unidos. Y, desafortunadamente, muchas sueñan con eso, y esto me hace llorar. Nada ha cambiado en la forma en la que se enseña química desde los 80. No es una aversión a lo verde, sino una aversión al cambio.

Algunas personas creen que las universidades son las que están haciendo química verde, pero las compañías se resisten a usarla, cuando la realidad es lo opuesto

¿Dónde queda la competitividad en el mercado?

Las compañías invierten un montón de dinero intentando hacer que los productos sean seguros, pero la magia de la química verde es que, además, sean rentables como negocio. Si los científicos, los químicos, inventan productos que funcionan mejor que otros, tienen menor costo y, además, protegen el medioambiente y la salud, ¿cuál crees que comprarán? La verdadera sostenibilidad de un producto es independiente, incluso, de la política.

¿Usted cree que se ha dado una conversación seria y profunda sobre los químicos a los que estamos expuestos?

No creo que la sociedad sepa realmente a lo que está expuesta, y tampoco quiero que entre en pánico, especialmente si no hay ninguna alternativa a ese elemento. Es mejor inventarla y luego sí decirles que ya deben exigir otra cosa porque hay opciones mejores.

Cuando miras las compañías y sus políticas de sostenibilidad, casi todas hablan sobre reciclar, reutilizar, energías y tal vez materiales biodegradables. Pero nunca de toxicidad, porque si el CEO de la empresa un día se levanta y dice ‘los productos que yo vendo son tóxicos y estamos intentando que lo sean menos’ pues cada abogado del mundo le va a caer encima.

Muchas compañías, especialmente las de productos de belleza y farmacéuticas, pasan mucho tiempo probando y pensando en química verde, pero no hablan de ello porque puede generar terror en los consumidores. Sería increíble que en algún punto podamos tener una conversación sincera y segura sobre esto, sin estar expuestos a demandas.

Además porque el consumidor tiene el derecho a estar 100 % informado sobre lo que compra...

Así es. Estamos haciendo un trabajo terrible comunicándole al público lo que es realmente seguro o no. Lo único que hemos hecho es decir que ‘hay algunos ingredientes malos que no deberían usarse’, una especie de lista, pero eso no significa que sea seguro. Deberíamos hablar de la toxicidad de todo el producto como tal.

Al ser el segundo país más biodiverso del planeta, ¿qué potencial ve en Colombia para producir nuevos compuestos químicos?

Las posibilidades de crear nuevas moléculas y elementos son enormes, y tenemos que hacerlo respetando la naturaleza. Lo más difícil de estos procesos son las personas ‘expertas’ que dicen ‘esta es la manera, la única, en la que hay que hacerlo y como siempre se ha hecho’, ese es el principal impedimento del progreso.
La diversidad de los humanos y la manera en que se buscan soluciones desde distintas perspectivas no es que ayude a encontrar mejores soluciones, sino es la esencia. Necesitamos cambiar la manera como entendemos y enseñamos la química: con responsabilidad.

Uno de los elementos más controversiales por sus impactos ambientales es el plástico, ¿está buscando alguna alternativa?

Sí, estoy trabajando mucho en esto. Sesenta años atrás, cuando se inventó el plástico, se quería que durara por siempre y el mundo cambió de una manera muy positiva. El plástico revolucionó la sociedad con múltiples ventajas, pero no anticipamos el problema que ahora tenemos.

La pregunta es ¿cuán rápido queremos que se degrade este plástico? Yo creo que va a tomar años, tal vez unos 40, pero soy muy optimista porque hay muchas personas que estamos trabajando en una alternativa.

TATIANA PARDO IBARRA
tatpar@eltiempo.com
Twitter: @Tatipardo2

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