De la comunicación al sexo, la vida secreta de los chinches

De la comunicación al sexo, la vida secreta de los chinches

En Colombia hay 6 mil especies de insectos, pero se estima que están por descubrirse unas 65 mil.

Chinche

Chinche (Apiomerus flaviventris).

Foto:

Cortesía: Dimitri Forero

Por: Paula Andrea Grisales*
02 de octubre 2019 , 09:53 p.m.

Aunque por la importancia que nos damos como especie pueda parecernos que la Tierra es un planeta humano, la verdad es que vivimos engañados: la Tierra es un planeta de insectos. Los cálculos no son exactos, pero se estima que de los 2 millones de especies descritas por la ciencia (incluidas todas las plantas y los animales), un millón son insectos. De ellos forman parte bichos cotidianos como las moscas y las cucarachas. Algunas personas los aman, pero muchas más los desprecian. Pueden picar y transmitir enfermedades, y a veces tienen un aspecto extraño: antenas, tres pares de patas, ojos compuestos. El asunto es: ¿cuánto sabemos sobre ellos?

Para empezar, no todos los insectos son iguales. De los muchos grupos que hay, cinco son los más numerosos: cucarrones, avispas y abejas, moscas, mariposas y chinches. Estos últimos son los menos conocidos.

El biólogo e investigador Dimitri Forero, coordinador de las Colecciones Biológicas y profesor del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, explica las curiosidades detrás de los intrigantes chinches, como su sexualidad, maternidad y comunicación.

¿Qué los hace tan particulares?

Se trata de su boca y la manera como comen, pues ‘licúan’ su alimento. Su aparato bucal es diferente al de los demás insectos: consiste en un estilete o especie de pitillo que clavan en su alimento (puede ser otro insecto, una planta, un hongo o un animal, dependiendo de la especie). Una vez allí, por el estilete baja su supersaliva: es tan poderosa que disuelve los tejidos, de modo que lo que el chinche chupa es parte de su presa ya licuada y lista para digerir.

¿Los chinches son maternales?

No mucho. Al igual que la mayoría de los insectos, ponen una gran cantidad de huevos y los dejan a su suerte bajo la lógica de ‘ponemos muchos huevos para que algunos sobrevivan’, y es así como quedan indefensos frente a peligros como las hormigas, que se los comen, o las avispas, que los pueden parasitar para que en lugar de un chinche nazca una avispa. Sin embargo, Forero investigó una especie que parece tener otro comportamiento: los Apiomerus o asesinos de abejas. Las hembras de Apiomerus buscan resina de plantas y la recogen con una especie de cepillo que tienen en las patas delanteras; luego la pasan a las patas de la mitad; luego, a las de atrás, y de ahí la llevan, finalmente, al abdomen, donde la acumulan sin que se solidifique. Cómo lo hacen es todavía un enigma, pues, normalmente, la resina se vuelve dura al contacto con el aire.

Chinche

La especie Eucyphonia festiva, colectada en Santa María, Boyacá, fue descrita recientemente por la bióloga Juanita Rodríguez.

Foto:

Cortesía: Dimitri Forero

¿Cómo es la sexualidad de los chinches?

Los chinches macho tienen un órgano ‘intromitente’ y la hembra, una cavidad en la que el macho deposita su esperma. Pero que un macho y una hembra tengan sexo no significa que los hijos sean de él, pues ella puede ‘decidir’ si se usa o no el esperma. No es una elección consciente, sino que ocurre cuando se cumplen ciertas características. Por ejemplo, hay una especie de chinches en la que, como se diría popularmente, ‘el tamaño sí importa’: “Entre ciertas especies de Lygaeidae hay variación en la longitud del órgano intromitente, y las hembras tienen un canal que debe atravesar el macho hasta alcanzar la cámara donde se guarda el esperma; de modo que órganos muy largos o muy cortos no fertilizan los huevos”, dice Forero.

¿Cómo consiguen los chinches su ‘media naranja’?

Es un asunto de comunicación. Como los chinches son tan pequeños, no están siempre los unos al lado de los otros, sino a grandes distancias. Y el modo que usan para comunicarse es químico, es decir, a través del olor. Son los machos los que buscan a las hembras, pero son ellas las que comunican su ubicación. “La hembra produce feromonas que libera en el aire y son eficientes atravesando grandes distancias, el macho las detecta y llega hasta donde ella se encuentra. También existe otra forma, aunque ha sido poco investigada, y es a través de sonidos”, expone el biólogo. Por cierto, la ‘nariz’ de estos insectos está en sus antenas.

¿De qué otras maneras se comunican los chinches?

Además del olor, los chinches usan el sonido. Ellos pueden generar vibraciones en el aire y también en el sustrato. Por ejemplo, un chinche puede estar en una hoja y, para enviar mensajes a otros insectos presentes en la planta puede hacerla vibrar moviendo su cuerpo. De este modo comunica mensajes que pueden ser de advertencia o para motivar proximidad.

PAULA ANDREA GRISALES
*Revista ‘Pesquisa’ de la Universidad Javeriana
PARA EL TIEMPO

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.