En plena temporada de lluvias, se advierte llegada de El Niño

En plena temporada de lluvias, se advierte llegada de El Niño

La probabilidad de que el fenómeno se presente, luego de tres años, aumentó a 90 por ciento.

Sequía en Colombia

Regiones donde los volúmenes de precipitaciones suelen ser bajos, serían las más afectadas y los niveles de los ríos podrían reducirse considerablemente.

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Alberto Urrego / Archivo EL TIEMPO

Por: Redacción Vida
22 de octubre 2018 , 06:07 a.m.

El país no termina de enfrentar la segunda temporada de lluvias del año y ya debe comenzar a prepararse para las épocas secas que traerá el regreso del fenómeno de El Niño.

La probabilidad de que se presente este año subió al 90 por ciento, según revelaron a modo de alerta el fin de semana el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo Lozano Picón, y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

“A pesar de las lluvias, de que está lloviendo en varias regiones del país, se viene reduciendo la cantidad de agua. No podemos descuidarnos”, explicó el ministro desde el Atlántico, uno de los departamentos que históricamente ha mostrado mayor vulnerabilidad frente a este fenómeno.

A pesar de las lluvias, de que está lloviendo en varias regiones del país, se viene reduciendo la cantidad de agua. No podemos descuidarnos

Yolanda González, directora del Ideam, le explicó a EL TIEMPO que se está cumpliendo todo lo necesario para considerar que El Niño ya llegó, entre otras cosas, incremento en las anomalías de las temperaturas en el Océano Pacífico Tropical y que los vientos de superficie del hemisferio sur se han debilitado, lo que ha traído a las costas de Suramérica las aguas cálidas que vienen de Australia.

Pero la llegada del fenómeno no quiere decir que la temporada de lluvias se suprime, sino que se alterará como respuesta al evento y, en términos prácticos, desembocará en una reducción de hasta el 60 por ciento de las lluvias en la Región Caribe y Andina.

La perspectiva de centros internacionales como el Climate Prediction Center (CPC, por sus siglas en inglés) y el International Research Institute for Climate and Society (IRI, por sus siglas en inglés) apuntan que El Niño iría desde septiembre pasado hasta la temporada de lluvias de abril y mayo próximos.

Y si bien las proyecciones de esos centros de referencia y las propias del Ideam hablan de que tendría una intensidad de débil a moderado, preocupa que la ocurrencia de este evento se cruzará también con la temporada seca del próximo año, en el primer trimestre.

En ese escenario, regiones donde los volúmenes de precipitaciones suelen ser bajos, como en la Orinoquia, el Caribe, con Atlántico, La Guajira y Magdalena, y también en Cauca, serían las más afectadas y los niveles de los ríos podrían reducirse considerablemente.

Por ser un país tropical pasamos rápido de las lluvias a la sequía y la variabilidad climática nos afecta cada vez más. A eso se suma que en las últimas décadas se ha aumentado la probabilidad de ocurrencia de Niños moderados y fuertes”, aterriza la directora del Ideam.

Un llamado de atención

El Niño, que se caracteriza por la sequía, no se presenta en el país desde el 2015 - 2016. En esa oportunidad, valga decir, se trató de uno de los más fuertes en la historia del planeta y a nivel nacional desencadenó en decenas de incendios en todo el territorio. De hecho, por dicha causa Colombia perdió en 188.650 hectáreas de bosques.

Y no fue el único efecto. La sequía de hace tres años dejó en los niveles mínimos históricos al río Magdalena y más de 200 municipios fueron declarados en calamidad por desabastecimiento de agua, lo que al final le costó al país 1, 6 billones de pesos. Por eso la alerta que lanzan las autoridades no solo está dirigida a los ciudadanos, en el sentido de racionalizar el consumo de agua y electricidad, sino a los entes de gestión del riesgo, municipios y departamentos para que tomen medidas.

“Debemos estar mucho más atentos para actuar más rápidamente ante estos fenómenos, sobre todo a los incendios forestales, que suelen afectar a las áreas protegidas, y por otra parte a los vigilar ecosistemas como los manglares”, indicó González.

Las posibles consecuencias

El aumento de temperaturas, los altos niveles de radiación y las quemas pueden favorecer la ocurrencia de incendios forestales. Otro riesgo son las heladas, que afectan cultivos en zonas del altiplano cundiboyacense, Santander, Nariño, Cauca y Antioquia.

Así mismo, se incrementa la probabilidad de deslizamientos de tierra, sube la sensación térmica corporal y disminuyen los niveles de ríos como el Magdalena, que imposibilitaría su navegabilidad.

REDACCIÓN VIDA
En twitter: @ElTiempoVerde

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