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El Caribe colombiano sigue siendo un mar saludable
Mar caribe

Imagen de los investigadores durante el proceso de recolección de muestras en el mar Caribe.

Foto:

Archivo Adolfo Sanjuan y Carlos Polo

El Caribe colombiano sigue siendo un mar saludable

Un estudio de Utadeo y de la U. del Magdalena encontró que sus aguas aún son óptimas para la vida.

Desde la desembocadura del río Magdalena hasta el Faro de Punta Gallinas, aquel punto donde empiezan Colombia y América del Sur, hay una distancia de 378 kilómetros que comprende los departamentos de La Guajira y Magdalena.

En esta zona, las aguas del mar Caribe tienen una alta productividad que genera una presencia abundante de peces y otros organismos, gracias a un fenómeno conocido como surgencia o afloramiento, que se da principalmente a lo largo de las costas de África del Sur, el noroeste de África, el oeste de Estados Unidos, Chile, Perú y en el norte del Caribe colombiano.

En este lugar de nuestro territorio estas condiciones se dan fundamentalmente gracias a los vientos alisios del noreste, que llegan desde la parte continental; estos van a velocidades muy altas hacia el mar y causan que las aguas superficiales se desplacen lejos de la costa y que, por lo tanto, emerjan las que se encuentran en el fondo.

Estas aguas son más frías, pues cuando la surgencia se produce entre diciembre y abril los vientos son más fuertes y la temperatura del agua disminuye a 21°C. Esta no es su única característica especial; también tienen una gran cantidad de nutrientes, como fósforo y nitrógeno, los mismos que se utilizan para fertilizar las plantas terrestres.

Su presencia garantiza la fertilización del agua, factor importante para mantener el equilibrio en los diferentes niveles de la red trófica o ciclo alimenticio.

Un grupo de veinte investigadores y estudiantes de Utadeo y Unimagdalena, liderados por el profesor tadeísta Adolfo Sanjuán Muñoz, se dio a la tarea de evaluar cómo estas dinámicas se relacionan con la productividad y la calidad ambiental marina en el norte del Caribe colombiano.

La investigación tuvo dos componentes: el primero comprendió la parte biótica o biológica que estudia toda la red trófica, desde fitoplancton, zooplancton, peces e, inclusive, organismos que están en el fondo del mar, en el sustrato, a los cuales se les denomina fauna bentónica.

El segundo componente analizó la parte no viva o abiótica, que tiene que ver con características del agua y del sedimento.

Uno de los resultados más relevantes que ha arrojado la investigación hasta ahora tiene que ver con el zooplancton, pues se descubrieron 36 clases de familias que no se habían clasificado en este sector del Caribe colombiano, lo que se convierte en un aporte a la biodiversidad del país.

Estudiar la dieta de los peces permitió conocer datos claves sobre su alimentación: “Nos indica -señala Sanjuán- en qué lugares se encuentran ciertas especies; eso sirve para compartir la información con los pescadores y decirles dónde pueden ir a pescar, qué especies y en qué momento hacer faenas”.

En cuanto a las mediciones de mercurio en siete especies de peces, estas arrojaron que la mayoría no tenía valores por encima de la norma. Tan solo un pez dorado tenía la concentración de mercurio en el límite legislado.

El estudio permitió establecer que las aguas tienen una buena calidad para la vida marina en términos de oxígeno, nutrientes, nitrato y fosfato.

Todas las concentraciones de oxígeno estuvieron por encima de cuatro miligramos por litro, que es el mínimo exigido por la legislación, en el Decreto 1594 de 1984, para considerarlas aguas de conservación de fauna y flora.

El profesor Sanjuán resalta la importancia en el cuidado de las aguas, pues hay sectores, como las desembocaduras de la Ciénaga Grande de Santa Marta y del río Magdalena, donde la concentración de amonio es alta.Si esta supera ciertos niveles, puede llegar a ser tóxica para los organismos.

Adicionalmente, en las muestras de agua también se encontraron partículas de microplásticos, un fenómeno que viene creciendo en los océanos de todo el mundo, así como la presencia de algunos metales pesados como cromo, níquel y cobre por encima de los niveles permitidos.

MIGUEL ÁNGEL DURÁN GUZMÁN
*REDACTOR DE LA REVISTA EXPEDITIO, UTADEO
PARA EL TIEMPO

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