Cambio climático en la ONU: ¿solo carreta?

Cambio climático en la ONU: ¿solo carreta?

El ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, habla de las metas del país.

Ricardo Lozano

El ministro Lozano dice que Colombia está en buen camino para reducir sus emisiones de CO2.

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Marcela Han / EL TIEMPO

Por: María Isabel Rueda
29 de septiembre 2019 , 09:03 p.m.

¿Para qué le sirvió la Asamblea de las Naciones Unidas al cambio climático? ¿Fue solo carreta y compromisos románticos?

77 países, muchos de ellos industrializados, se comprometieron a emisiones netas de cero carbono para el año 2050. Más de 100 líderes en el sector privado se comprometieron a acelerar su movimiento hacia la economía verde. Los bancos multilaterales y nacionales de desarrollo aumentaron sus apoyos. El International Development Finance Club anunció que movilizará 1 trillón de dólares en fondos de energía limpia para el 2025 en 20 países menos desarrollados. 130 bancos, un tercio del sector bancario mundial, se inscribieron para alinear sus negocios con los objetivos del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se hizo el compromiso de sembrar más de 11 billones de árboles. Más de dos mil ciudades se comprometieron a poner el tema del riesgo climático en el centro de la toma de decisiones, creando mil proyectos urbanos sostenibles y ya financiados.

¿Usted compartió con el presidente brasileño, Bolsonaro, su teoría de que la Amazonia no es el pulmón del mundo?

Lo importante aquí es que Colombia le pudo demostrar al mundo que puede liderar también su política de cambio climático con una visión regional, basado en los ecosistemas compartidos con nuestros países vecinos, como lo fue el trabajo conjunto entre países del Pacto de Leticia por la Amazonia. Respetando las soberanías de cada uno, las fronteras desaparecen cuando tenemos que proteger estratégicamente un bioma fundamental para los países amazónicos. Independiente de las posiciones políticas, las respuestas y acciones se realizan desde los territorios a nivel local, con los pueblos étnicos y los campesinos. Eso fue lo que reconoció el secretario general de la ONU, Guterres, quien produjo un documento donde nos felicita por ese liderazgo. Seguiremos empeñados en eso.

Aunque la deforestación aparentemente ha caído en su aumento, ¿sí estamos adelantando una campaña lo suficientemente dinámica para reforestar?

Paralelo a lucha contra la deforestación, que exitosamente desarrollamos a través del Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (Conaldef), que por primera vez incluye a las entidades de control, y que en menos de un año pudimos cambiarle el rumbo a la creciente tasa deforestadora, hoy contamos con un programa de restauración con la meta de recuperar más de 300.000 nuevas hectáreas en áreas degradadas, con la siembra de aproximadamente 600 árboles nativos por hectárea; es decir, esperamos sembrar cerca de 180 millones de árboles nativos, con el apoyo de las corporaciones autónomas ambientales, el sector privado, las autoridades territoriales y la sociedad civil.

Fue un grave error pensar que teníamos suficiente agua, o que a las comunidades nunca les iba a faltar el alimento

Muchos observadores modernos del mundo opinan que la nueva religión se llama el planeta. ¿Está de acuerdo?

El planeta siempre ha sido y será nuestra casa común. Lo que pasa es que ahora somos conscientes de nuestra corresponsabilidad: niños, jóvenes, adultos y mayores, ahora entendemos que los recursos naturales son limitados. Fue un grave error pensar que teníamos suficiente agua, o que a las comunidades nunca les iba a faltar el alimento. En ese sentido, Colombia lideró en la Cumbre del Clima la coalición encargada de conservar la vida, la llamada Soluciones basadas en la Naturaleza, de la que tenemos bastante experiencia.

Por ejemplo, con relación a los océanos, estamos implementando modelos de desarrollo sostenible, llamados programas de Carbono Azul para la conservación y uso sostenible de los manglares, como en la bahía de Cispatá y en la Alta Guajira con el manejo integrado de sus pastos marinos. Colombia está comprometida en realizar el próximo año la reunión de trabajo encargada de avanzar en el marco mundial de biodiversidad, después del 2020, en Cali, en la que se buscará definir las nuevas ambiciones para la conservación y reducción de la vulnerabilidad de las especies del planeta.

El planeta siempre será nuestra casa común. Ahora somos conscientes de nuestra corresponsabilidad, entendemos que los recursos naturales son limitados

Una de las alarmas más insistentes de este foro de la ONU está en el riesgo que corre el planeta por el aumento del descongelamiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, que incrementa las situaciones climáticas extremas. ¿Sí hay suficiente solidaridad de todos los países para parar el calentamiento global?

Nosotros en la región estamos trabajando para construir una alianza común. El Pacto de Leticia por la Amazonia logró unir mucho más a los países latinoamericanos, especialmente, a los amazónicos.

Contamos, afortunadamente, con la cooperación de países como Noruega, el Reino Unido, Alemania, la Unión Europea, Suiza, Suecia, Francia, los Estados Unidos entre otros, para establecer la transición a una económica baja en carbono y una cultura sostenible en los territorios.

¿Cree que es una quimera que el planeta podrá llegar a cero emisiones en el 2050?

La coalición de neutralidad de carbono busca conseguir que las emisiones de CO2 netas en el planeta sean iguales a cero, es decir, busca el equilibrio de la cantidad de dióxido de carbono liberado a la atmósfera con una cantidad igual que sea retirada de la misma o capturada por los árboles, para lo cual se pueden hacer también intercambios de créditos de carbono entre países. Para este propósito, en 15 días el país estará lanzando el registro nacional de reducción de emisiones (Renare), que será la plataforma a través de la cual todas las iniciativas públicas y privadas podrán reportar los resultados de sus esfuerzos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y, por supuesto, las contribuciones nacionales determinadas bajo el Acuerdo de París.

Reemplazar todo lo que queme gas, carbón o petróleo, reciclar o reemplazar el plástico y transformar las fincas son metas que vamos a tener que empezar a cumplir tarde o temprano. ¿Qué tan lejos está Colombia?

Estamos en el camino correcto. El año pasado lanzamos también la Estrategia Nacional de Economía Circular, la primera de Latinoamérica, que busca transformar los procesos tradicionales de producción y hábitos del consumidor, para generar beneficios ambientales, económicos y sociales, a través de la valoración y eficiencia en el uso de materiales, agua, tierras y energía, por medio de programas de reciclaje, reuso y no generación de residuos, el uso eficiente y sostenible de tierras ganaderas y agrícolas, apoyando los emprendimientos de jóvenes, la innovación y creatividad de nuevos modelos de negocios. Como metas tenemos aumentar al 17 % la tasa de reciclaje y nueva utilización de residuos para el 2030. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 36 millones de tCO2eq. para el 2020. Nos proponemos alcanzar 147.000 hectáreas de tierras con sistemas de producción ganadera bovina sostenible.

¿No es muy poquito que hoy, a nivel mundial, apenas estemos generando el 7 % de energía producida por viento y sol?

En la Cumbre por el Clima, Colombia lideró la coalición de Acción Energética de 9 países latinoamericanos y del Caribe que buscan incrementar ese porcentaje entre países, donde se podrían estar generando entre todos más del 70 % de energías renovables para el 2030, con preferencia de la solar y eólica. Y el compromiso de Colombia es alcanzar un 20 % proveniente de estas fuentes para el 2030.

Otro dato un poco desalentador es que hoy solo el 0,5 % de los vehículos del mundo son eléctricos, según ‘Bloomberg’. ¿Para cuándo queda el cambio de Colombia a los vehículos eléctricos?

Ya no hay razón para estar desalentada con este tema. Al contrario, en el país tenemos grandes adelantos. La meta del Gobierno Nacional para el 2030 es tener más de 600.000 vehículos eléctricos rodando por las carreteras de Colombia. Como complemento se sanciona la Ley 1964 del 11 de julio del 2019, por medio de la cual se promocionan los vehículos eléctricos cero emisiones, y que establece metas obligatorias de inclusión de vehículos eléctricos para transporte público y transporte oficial. La Ley 1972 de 18 de julio, llamada también ley de calidad del aire, que establece que a partir del año 2023 los vehículos diésel que ingresen al país deben contar con tecnologías Euro VI.

¿Le gustó el fallo del Consejo de Estado que aclaró que no están prohibidos los ensayos de ‘fracking’?

Siempre hemos sido muy respetuosos de los fallos de las altas cortes frente a los temas ambientales. La labor del ministerio es prevenir, con base en la ciencia y el conocimiento, los efectos de cualquier actividad sobre los ecosistemas y sobre el hombre, y en eso estamos. Atendiendo este postulado, se realizó por parte de una comisión de expertos un estudio que recomendó, antes del cumplimiento de unas condiciones de carácter técnico, social y ambiental, la realización de proyectos piloto integrales de investigación que determinarán si el país está preparado para utilizar la técnica de exploración de yacimientos no convencionales.

¿Y la aspersión, la apoyaría en ciertas zonas si sirve para controlar la deforestación, atajando la expansión de los cultivos ilícitos?

La respuesta va en el mismo sentido de la pregunta anterior. El sector ambiental cuenta con instrumentos de comando y control que permiten la prevención, control, mitigación y monitoreo permanente de ese tipo de actividades, y, por supuesto, estaremos prestos, como ya nos lo dijo la sentencia de la Corte, para que en el desarrollo de la actividad se prevenga y evite cualquier tipo de daños.

La labor del ministerio es prevenir, con base en la ciencia y el conocimiento, los efectos de cualquier actividad sobre los ecosistemas y sobre el hombre

Test: ¿qué tan ambientalista es?

Ministro, ¿cuántas veces a la semana come carne?

Una vez a la semana.

¿Qué tan ‘abrazador de árboles’ es usted?

A pesar de mi intensa actividad diaria, procuro siempre estar cinco minutos en contacto con la naturaleza, escuchando la voz y los sonidos del agua, el viento, las aves, los árboles, así como de todas las personas que se me acercan.

¿Recicla su ropa?

Tengo muy pocos trajes, y permanentemente entrego mi ropa a organizaciones encargadas de reciclarla.

¿Carga con termo para no recibir agua en botella plástica?

Mis bebidas son calientes y salgo con el termo diariamente con el café, chocolate o té.

¿Cuál es su huella de carbono?

Es baja. Habito en un edificio que provee servicios con energía solar, las bombillas son de bajo consumo. La lavadora funciona a vapor con muy bajo consumo de agua y energía y separamos todas las basuras y desechos. Racionalizo el uso del agua, comparto un solo carro, camino mucho. Y desde hace 25 años dedico mi vida profesional a generar esta conciencia.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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