El Ideam explica en qué consiste la meta de deforestación del Gobierno

El Ideam explica en qué consiste la meta de deforestación del Gobierno

"En 2022 la idea es que la deforestación no supere 200.000 hectáreas", dice. Las cuentas no cuadran.

Deforestación

En la Amazonia colombiana se concentra el 65 por ciento de la deforestación nacional, según cifras de 2017.

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Tatiana Pardo Ibarra

Por: Tatiana Pardo Ibarra
03 de mayo 2019 , 06:32 p.m.

Una meta de deforestación permisiva, mediocre e insuficiente, dicen algunos. Otros la señalan de realista y aterrizada frente a la coyuntura nacional. Aunque el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 ya se aprobó, la cifra sigue sin entenderse completamente.

En entrevista con este diario, el Ministerio de Ambiente señaló inicialmente que iban a permitir una deforestación de máximo 220.000 hectáreas (ha) de bosque natural al año; es decir, 880.000 hectáreas arrasadas durante el cuatrienio. 

Sin embargo, la semana pasada la cartera intentó aclarar la meta aun más. Señaló que los modelos muestran una deforestación de 315.000 ha en 2020 y de 360.000 ha en 2022. Se comprometen a reducir la tendencia en un 30 %, lo que equivale a un nuevo número: 252.000 ha

EL TIEMPO consultó a Edersson Cabrera, coordinador del grupo de monitoreo de bosques del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), quien es la mente detrás del modelo. El funcionario arroja otra cifra nueva a la discusión y explica que, en realidad, el objetivo es que en 2022 la deforestación sea de máximo 200.000 ha. El debate continúa.

¿Qué criterios tuvieron en cuenta para construir la meta de deforestación?

Con la tendencia que tenemos hicimos un modelo logístico que básicamente, a través de distintas variables, intenta modelar cuál sería el comportamiento futuro de la deforestación en Colombia. En esas variables incluimos la accesibilidad (la probabilidad de que áreas de bosques que están cerca a ríos o vías tengan un mayor riesgo de ser deforestadas), la presencia de figuras de manejo como Parques Nacionales Naturales (PNN) y resguardos indígenas, los cultivos de uso ilícito y la minería criminal.

¿Cuál es la meta exactamente? Parece que no está clara todavía…

El nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) establece una ventana de oportunidades para generar un modelo diferente al de la tendencia que estamos viendo. ¿Qué pasaría si logramos un control efectivo de todas las áreas de PNN, y si Visión Amazonia se consolida más y genera efectos directos en acuerdos de conservación, y si el Ministerio de Defensa aborda esto como tema de seguridad nacional? Vemos que habrá un poco de aumento pero hacia el 2021-2022 ya tendremos una tendencia de reducción.

Ustedes muestran dos tendencias, explíquemelas.

Una tendencia muestra un modelo en el que la deforestación va a seguir aumentando si no tomamos las medidas adecuadas para controlarlo, y la otra es en la que el Gobierno implementa acciones de control efectivo e incentivos al uso sostenible del bosque que hacen que esa tendencia se quiebre y empiece a reducirse, que es lo que todos queremos al final del día.

¿La meta en hectáreas en qué se traduce?

En 2022 la idea es que la deforestación no sea de más de 200.000 hectáreas.

¿Ese es el 30 por ciento de reducción?

Sí. Eso equivale a reducir unas 85.000 hectáreas en el cuatrienio, o sea que debe haber una reducción sostenida de la deforestación de al menos 20.000 - 25.000 hectáreas cada año durante este periodo. Mejor dicho, nuestros cálculos son que en 2022 se deforesten menos de 200.000 hectáreas, eso es por debajo de lo que tuvimos en 2017. Luego de quebrar la tendencia exponencial, y si todo nos funciona bien, incluso podría ser menor.

Da la sensación de que la meta es una reducción frente a una tendencia en la que el Gobierno no hace nada para frenar la deforestación, sino que está desbocada. ¿No es más lógico comprometerse y ser ambiciosos, bajo una tendencia en la que hay grandes esfuerzos incluidos?

Cuando se hacen niveles de referencia se tiene en cuenta el comportamiento histórico, y básicamente eso nos da un promedio, pero cuando pasan datos atípicos, porque la verdad es que nunca habíamos tenido una deforestación tan alta en un periodo de tiempo tan corto, un promedio ya no refleja la realidad del país y de ahí surge la necesidad de hacer una modelación.

Solo los datos de 2016 y 2017 ya estaban por encima del promedio histórico, entonces ponernos metas desde ahí no tiene sentido, tendríamos que ser demasiado agresivos para decir que efectivamente vamos a tener resultados, casi de un 60 o 70 por ciento. Pero eso es impensable. Un Gobierno, en cuatro años, no lo logra.

¿Cuál es el promedio en el que estaba la deforestación?

Unas 153.000 hectáreas. Pero ese promedio ya no representa lo que está pasando ahora. La Amazonia representa el 65 % de toda la deforestación del país y ahí hay que hacer esfuerzos diferenciados. Llevar eso a la realidad es complejo y por eso poner una meta con base en el pasado, sin tener en cuenta lo que podría pasar con la situación actual, no es una buena idea. No es una meta realista, mejor dicho.

¿Qué se necesita realmente para quebrar la tendencia?

El control territorial efectivo del gobierno, eso es lo que quebraría la tendencia. En donde no se está, no se sabe qué es lo que está pasando.

El modelo lo que más privilegia es el acceso al bosque, esos desarrollos de infraestructura que permiten que las personas accedan más fácil al recurso, y eso cambió después de la firma del Acuerdo de Paz, en donde muchos actores que antes no tenían ninguna injerencia en el territorio ya la tienen, e, incluso, en un escenario donde se logre consolidar la paz, también podemos tener el efecto contrario: que las disidencias se consoliden nuevamente, existan otras áreas vedadas del control del Gobierno y potencialmente “resguardadas”; pero por ahora lo que vemos es que las disidencias están promoviendo la deforestación para ganarse la confianza de las personas.

Cuando hacen las proyecciones ¿en dónde se concentra la deforestación?


En la Amazonia. De seguir la tendencia actual, lo más probable es que el frente de deforestación de Mapiripán (Meta) se una con el de Guaviare, y estaríamos poniendo en riesgo la conectividad Orinoquia-Amazonia en bosques.

¿En cuánto tiempo?

Menos de 20 años.

¿Cuál es el principal motor de deforestación ahora en Colombia?

Antes veíamos que era la praderización con vías a ganadería, ahora es praderización con vías al acaparamiento de tierras, a tener un control territorial.

¿Qué tan viable es tener metas de deforestación municipalizadas?

Hacer una meta para más de 1.125 municipios es demasiado difícil, lo que sí debemos hacer es priorizar las acciones, e incluso priorizar una meta más agresiva en la Amazonia. La meta al final es reducir la deforestación en un 30 % y, claro, si se quiere cumplir la meta, pues me concentro en los municipios estratégicos: La Uribe, La Macarena, San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá. En 25 municipios está concentrado el 75 % de la deforestación de todo el país. Ahí es donde hay que concentrarse para cumplir.

¿Por qué siempre dicen que "no dimensionaban los efectos del posacuerdo" en la naturaleza, si la evidencia estuvo?

En el año 2015 dijimos que la deforestación iba a aumentar por el posconflicto. En ese momento no teníamos los suficientes datos y dijimos que, al menos, ese aumento sería de un 10 %. Lo que ocurrió es que no fue de un 10, sino de un 40 % inicialmente y luego de un 20 % adicional. Sabíamos que iba a aumentar pero no identificábamos que fuera tanto. Adicionalmente, el control estatal en esas zonas no llegó a tiempo, o no ha llegado, para poder controlar ese crecimiento exponencial. Eso sí que no lo esperábamos.

¿Esta meta de deforestación nos permite cumplir con el Acuerdo de París y la tutela de cambio climático en la Amazonia?

Con el primero sí porque el modelo que se utilizó para las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, en inglés) utilizaba los mismos supuestos.
En cuanto a la sentencia, es un buen paso pero nos falta mucho para llegar a lo que pide la Corte, que es una aproximación integral, mucho más profunda de qué es la Amazonia y qué representa para nosotros. El plan intergeneracional va mucho más allá de solo reducir la deforestación. Cuando lleguemos como sociedad colombiana a entender que esos bosques de la Amazonia son importantes para todos, estaremos cumpliendo de verdad: que la región es sujeta de derechos por su papel como ecosistema fundamental para el desarrollo del país. Sin la Amazonia, Colombia no sería el país que hoy es.

¿Cuánta plata se necesita para reducir a cero la tasa de deforestación?

No hemos actualizado los datos a la realidad actual. En 2015 eran 400 millones de dólares. Si vas a los frentes de deforestación te das cuenta que lo que se invierte para deforestar siempre es más alto que lo que invierte el Gobierno para no deforestar. Cada vez la participación de la deforestación y el uso de la tierra en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es mayor, cerca del 56 por ciento.

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com

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