¿La ganadería extensiva está acabando con el parque Tinigua?

¿La ganadería extensiva está acabando con el parque Tinigua?

Este parque tenía una extensión de 214.362 hectáreas, ahora solo le quedan 150.000. 

Parque Tinigua

Mindefensa dice que la semana pasada recuperaron 18.000 hectáreas deforestadas en Tinigua.

Foto:

Cortesía: FCDS

Por: Tatiana Rojas Hernández*
02 de marzo 2020 , 09:01 p.m.

Parque Nacional Natural Tinigua, epicentro de un conflicto social y ambiental de larga data, está muy cerca de convertirse en un extenso potrero. Si bien la primera explicación que entregó el Gobierno Nacional, a raíz de los recientes operativos en el marco de la estrategia Artemisa, es que la culpa es de las disidencias de las Farc porque están reemplazando el bosque por plantas de coca, las cifras revelan otra cosa.

El parque Tinigua, que fue declarado área protegida en 1989, con una extensión de 214.362 hectáreas, perdió 63.000 entre el 2000 y el 2019. Hoy quedan aproximadamente 150.000 hectáreas.

Además, está en uno de los municipios más deforestados de la Amazonia: La Macarena, Meta. Según el monitoreo realizado por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), entre abril del 2018 y marzo del 2019, de las 507.000 hectáreas de bosques que tenía, La Macarena perdió 17.655 en el periodo analizado, equivalente al 3,4 % de su área boscosa.

Como si fuera poco, en el 2018, el parque Tinigua rompió todos los récords de deforestación en el país. Según los reportes entregados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se deforestaron 10.471 hectáreas. ¿Para sembrar solo coca? Hay muchas teorías de lo que se está haciendo con esa tierra, pero, según ha repetido Rodrigo Botero, director del FCDS, la coca no es el mayor dolor de cabeza de este patrimonio natural de los colombianos.

Parque Nacional Natural Tinigua

Un helicóptero aterriza en medio de las llamas en el bosque en el Parque Nacional Natural Tinigua que se presentaron a finales de febrero de 2020. 

Foto:

EFE

Pese a que no hay datos actualizados de los cultivos ilícitos en parques, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), para el 2018 solo existían 155 hectáreas de coca en el parque Tinigua. Así las cosas, ¿para qué se está usando el resto de la tierra?

José Garzón es vicepresidente de la Asociación Campesina Ambientalista de los Ríos Losada y Guayabero (Ascol-G), y por su presencia en el parque desde hace más de 20 años no duda en decir que la ganadería extensiva está destruyendo el parque nacional Tinigua.

“Aquí funciona un negocio conocido como ‘ganado al aumento’, es decir, un campesino recibe el ganado, lo alimenta, lo vacuna, y al término de dos años se reparten las ganancias entre el dueño y quien lo cuida. No sé de quién es el ganado, pero es legal, porque tiene la aprobación de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA)”, señaló Garzón.

No tengo cifras actualizadas de cuántos cultivos de coca hay en parques, pero se rumora que este año vuelve a puntear en los parques amazónicos

¿Parques con o sin gente?

Pese a que en las áreas protegidas es ilegal talar, tener ganado, quemar para ampliar la frontera agrícola y acaparar la tierra, los campesinos que viven dentro del parque lo hacen porque según ellos, no tienen otra salida y porque llegaron antes de que fuera declarado área protegida. Incluso, algunos son víctimas del conflicto armado y el desplazamiento forzado.

“Alrededor de 1.000 familias vivimos en el parque Picachos y Tinigua. Somos los viejos colonos. Cuando la guerrilla se fue, llegaron los nuevos colonos a tumbar lo que por mucho tiempo cuidamos”, cuenta Garzón.

Según sus cuentas, en Tinigua hay por lo menos 500 familias que no han sido caracterizadas y a las que llama nuevos colonos. Garzón asegura que, ante su desmedida degradación del bosque, la deforestación se incrementó. Pero aclara que no están detrás de la tala masiva y quema que se registran en el Tinigua.

“Por lo general, los campesinos tienen fincas de 200 hectáreas en donde hay entre 5 y 50 reses; los grandes tienen más de 200 reses”. Y agrega: “Las disidencias sí están ejerciendo un control territorial, pero si usted se está preparando para el invierno, ¿tumbaría el techo de su casa?”, dice Garzón acerca de la responsabilidad de alias Gentil Duarte en la deforestación.

Mientras en el país no exista un sistema de identificación y trazabilidad ganadera, es muy difícil conocer el origen de los animales que se comercializan

De ahí que desde ayer están esperando que el Gobierno Nacional se siente a concertar con ellos, “porque Artemisa solo está atrapando a pequeños campesinos, no a los grandes ganaderos”.

Por ahora, la Fiscalía tiene información de ganaderos que cuentan con más de 3.000 cabezas de ganado en el Tinigua, según el portal de información La Silla Vacía, y que no fueron capturados en el anterior operativo. A ello obedecen las medidas que por primera vez se tomaron, y que enviaron un mensaje contundente.

Por ejemplo, que Fedegán y el ICA deberán suspender los sellos de ganado, bloquear las guías de movilización de semovientes y detener la expedición de bonos para el comercio de ganado en Tinigua y Picachos. Sin embargo, para José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, estas medidas solo le competen al ICA.

Y es que las reacciones no se hicieron esperar. La más polémica fue la del gobernador del Caquetá, Arnulfo Gasca. “Las medidas cautelares que la Fiscalía ha expedido lo que hacen es ahondar en las problemáticas. Caquetá es el segundo inventario ganadero de Colombia, con 2’803.000 cabezas de ganado; si nos restringen más la actividad ganadera, se creará una crisis socioeconómica”, dijo la semana pasada en una rueda de prensa.

No obstante, para Dolores Armentera, bióloga, magíster en Conservación Forestal, doctora en Geografía y experta en la Amazonia, no existe una sola causa de deforestación.

“No tengo cifras actualizadas de cuántos cultivos de coca hay en parques, pero se rumora que este año vuelve a puntear en los parques amazónicos. Pero claramente no es solo coca, es posible que haya algún tipo de mercado no reconocido de tierras, extracción ilegal de madera, más tala para conversión a pasturas dentro de los parques”, dijo.

Fedegán y Ministerio de Ambiente

En 2019 Minambiente y Fedegán firmaron Acuerdo Cero Deforestación para sector cárnico y de lácteos.

Foto:

Cortesía Ministerio de Ambiente

¿La carne de su plato viene de Tinigua?

Según el gremio de los ganaderos, no tienen la forma de saber si viene del parque Tinigua. “Mientras en el país no exista un sistema de identificación y trazabilidad ganadera, es muy difícil conocer el origen de los animales que se comercializan”, dijo Lafaurie.

Lo extraño es que el año pasado, el Ministerio de Ambiente y Fedegán firmaron un acuerdo de cero deforestación para la industria de las carnes y lácteos. "Las empresas se comprometieron a no comprar leche o ganado, por ejemplo, proveniente de altos ganaderos en donde haya riesgo o sospecha o señales de que se está deforestando", dijo, el año pasado, Roberto Mario Esmeral, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio del Ministerio de Ambiente .

Y es que, según el inventario bovino del ICA, el municipio de La Macarena tenía en el 2016 44.871 vacas, y en el 2018 se expandió a 148.249. Aunque EL TIEMPO buscó al Gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, para conocer cuánto de este ganado está en el parque Tinigua, no fue posible obtener una respuesta.

Para Rodrigo Botero, la degradación del parque Tinigua está en un punto de inflexión. Por eso, debe servir como un ejemplo de lo que pasa en otros parques. “Esta es la oportunidad para que se tomen medidas estructurales, porque el modelo de Parques Nacionales se está agotando. No pueden responder por todo lo que pasa. Se necesita una reforma; si no, la historia está condenada a repetirse”, concluyó.

Entre tanto, para Garzón, desde su visión como colono y campesino, hay tres frentes que el Gobierno debe tener en cuenta para encontrar una solución a este conflicto. Primero, "que los nuevo colonos sean caracterizado y se identifiquen a los que realmente no tiene tierras. Quienes no tengan, deben ser reubicados en zonas en donde puedan trabajar". Segundo, "tienen que legalizar la tierra de los viejos colonos, por eso es importante el catastro rural". Y tercero, "Desde 2012 estamos buscando que se cree una zona de reserva campesina que permitiría regular la tenencia de la tierra y para impedir el ingreso de más gente a parques".

LEIDY TATIANA ROJAS HERNÁNDEZ
Periodista de Medioambiente
@Fanzinerosa
leyroj@eltiempo.com

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