‘En 5 años perdimos 500.000 hectáreas de bosque y recuperadas, cero’

‘En 5 años perdimos 500.000 hectáreas de bosque y recuperadas, cero’

EL TIEMPO acompañó a Rodrigo Botero, director de la FCDS, en un sobrevuelo por la Amazonia.

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Deforestación en Colombia: así arrasan con la AmazoniaEL TIEMPO sobrevoló la región amazónica con la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible y evidenciamos su destrucción.
Deforestación 2020

Tatiana Rojas Hernández

Por: Tatiana Rojas Hernández
25 de octubre 2020 , 03:20 p. m.

A las 10 de la mañana, en una avioneta privada Cessna 206, Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS), inicia desde el aeropuerto de Villavicencio un nuevo sobrevuelo por la Amazonia colombiana.

Armado con una cámara profesional, un GPS y un mapa satelital recorre, a 1.500 y 2.000 pies de altura sobre el nivel del mar, tres departamentos (Meta, Guaviare y Caquetá) y seis áreas en donde la deforestación no da tregua, según sus informes y los del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

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Ese ha sido su trabajo desde el 2015: presentar ante el Gobierno, ONG y ciudadanía informes, fotografías y videos de cómo estamos perdiendo el área más importante del país, con la idea de conservar nuestra biodiversidad y nuestra propia salud.

EL TIEMPO lo acompañó en este monitoreo de dos días. En la primera salida, después de siete horas de sobrevuelo, hablamos con él sobre lo que vio en la selva, justo cuando está a punto de iniciar la segunda temporada de tala y quema del 2020.

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¿Qué lectura tiene de lo que vimos en este nuevo recorrido?

Esta es la primera vez que estamos en Mapiripán, Meta, y me dejó muy impresionado por varias razones: la magnitud de las áreas que están interviniendo. Hay sitios de grandes lotes que se están expandiendo en este momento entre los ríos Iteviare y Siare.

Además, están usando la misma estrategia que en otras zonas de Amazonia: van haciendo trochas, campamento y van cuadriculando las áreas. Son decenas y decenas de kilómetros cuadrados que se están parcelando. Además, me pareció impresionante que ya están empezando las tumbas de bosque y quemas en este segundo semestre.

Rodrigo Botero

Botero sobrevuela la Amazonía entre 15 y 18 veces al año. Tiene fotos de la deforestación desde el 2005.

Foto:

Andes Amazon Fund

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¿Qué ocurre en el resguardo y la reserva Nukak?

Hay un incremento en los cultivos de coca, ganado, chontaduro y plátano al interior del resguardo, y eucalipto y palma a su rededor. También es sensible el tamaño de las fincas que se están instalando y la mecanización de suelos. Vi nuevos ejes viales que están atravesando desde La Fuga y San José hacia el río Inírida, por caño Makú y caño Mosco, en varios sectores.

En la reserva Nukak, la coca, aparentemente, se ha estabilizado. Lo contrastante es cómo al otro lado de la reserva Nukak, hacia la vereda La Paz-El Retorno, lo que vimos fue un eje vial con muchas zonas de bosques naturales convertidos en grandes cultivos de chontaduro y potreros de ganadería. Eso no lo había visto antes.

Ahora, ese frente de colonización que avanza por la margen occidental de la reserva Nukak hoy se está conectando con nuevos ejes viales que van hacia la vía Aguabonita-Miraflores.

El tamaño de los lotes más grandes está entre 200 y 300 hectáreas, que lo más importante es que son lotes que los vimos quemando en marzo y hoy ya son grandes fincas con corrales, potreros, vacas, casas nuevas, que muestran una capacidad de inversión enorme en tan corto tiempo e incapacidad de Estado para su control.

Me deja impresionado que en siete meses la vía Aguabonita- Barranquillita se consolidó como eje de deforestación, a pesar de ser una vía que tiene restricciones de movilidad para la ampliación de la frontera agropecuaria. Eso indica que estamos muy lejos de tener una capacidad de control territorial real.

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Hablemos de las áreas protegidas como La Macarena y Chiribiquete

En La Macarena y Chiribiquete (norte) se está incrementando el número de carreteras. Fue notorio ver en la mitad de La Macarena una vía, aun bajo el bosque, que no es la trocha ganadera, que evidencia mayor transitabilidad, además está empezando a conectar dos áreas deforestadas muy fuertes, tanto el Guayabero como la de Caño Cafre. De hecho, fue de los pocos sitios en donde vi que ya se está preparando la deforestación en la zona norte de la trocha ganadera, en las cabeceras de Caño Cabra.

Deforestación 2020

Sobrevuelo por las áreas más afectadas por la deforestación y el acaparamiento de tierras en la Amazonia. 17 de octubre de 2020.

Foto:

Tatiana Rojas Hernández

¿Por qué es tan grave abrir una carretera en medio de nuestra Amazonia?

Son carreteras que se están abriendo para permitir la apertura de nuevos frentes de mercado de tierras dentro de áreas protegidas; el cambio del uso del suelo que se da en una carretera genera de inmediato un proceso de fragmentación ecosistémica que es muy grave, e incluso cuando se da en el sitio más importante de conectividad entre la zona de los Andes, la Amazonia y la Orinoquia, el área más crítica en todo este proceso de ciclo de evapotranspiración y precipitación que se da de la Amazonia a los Andes. Las carreteras mal planeadas, sean ilegales o legales, son el mejor vehículo para la pérdida del patrimonio nacional.

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¿Qué sabemos de esos deforestadores y qué papel están jugando los grupos armados?

Es un perfil hipotético, pero me imagino que lo deben tener detallado quienes les corresponden hacer esas investigaciones. Hay elementos muy importantes que nos muestran que estas alianzas que conocen y planifican el territorio, mejor que el Estado, conocen sus debilidades y en qué partes hay que intervenir para que su estructura funcione.

¿En qué dirección va la acción estatal para luchar contra la deforestación?

Hay modelos regionales y locales de desarrollo que van para un lado, mientras que las políticas nacionales van para otro. Por ejemplo, la Nación dice que debemos cerrar la frontera agropecuaria, pero a nivel local lo que hacen es ampliarla y consolidarla. Otro ejemplo, los modelos de desarrollo regional de agricultura que siguen promoviendo el desarrollo de monocultivos y ganadería: la palma, arroz, eucalipto, chontaduro.

Ni hablar de la contradicción en planes viales en zonas vulnerables y las necesidades aún insatisfechas en zonas consolidadas. Hay toda una visión de desarrollo convencional que va en contravía de la política ambiental en la Amazonia del Gobierno Nacional, porque resulta que esta región está priorizada para hacer un uso de la biodiversidad de sus bosques.

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Ahora, el Estado no ha sido capaz de ordenar el territorio y hacer un proceso de catastro y formalización de propiedad y derechos de uso. Entonces, por eso se crean esas reglas bizarras pero efectivas, es decir, le piden permiso a un actor armado para tener un pedazo de tierra y se lo dan efectivamente, con reglas claras y rápidas. Han salido cualquier cantidad de nuevos manuales y reglamentos para que la gente pueda tumbar y tener acceso a tierras.

Hay que ir precisando cada vez mejor en dónde se necesita la aplicación de la ley, porque claramente hay gente a la que no le interesa echar para atrás y tiene el poder para no ser afectada.

¿Y qué efecto cree que ha tenido la intervención militar?

Una cosa es la capacidad militar y otra, la judicial. Me parece que hay un desbalance, porque el aparato judicial no está suficientemente fortalecido, porque, como sabemos, la plata de la deforestación no está en la Amazonia, viene de afuera. Y no ha habido capacidad de hacerle seguimiento ni a sus determinadores; todavía se sigue hablando de gente detenida localmente. Si eso no cambia, tristemente seguiremos viendo operativos militares que tienen riesgos de vulneración altísimos.

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Pero ojo, cuando no hay presencia militar donde se requiere vemos lo que pasa en la mitad de Chiribiquete, en donde se está cocinando una cosa complejísima: hace más de 18 meses pusimos esa información a nivel público y no hubo ministro ni viceministro que le prestara atención a esto, no les importó.

Hace unos meses entregaron un informe de lo que se deforestó en los primeros 100 días del 2020, ¿qué reacción esperaba del Gobierno?

Advertimos lo que posteriormente se corroboró por parte del Ideam, y era que la cifra de deforestación había subido con respecto al primer trimestre de 2019. Ellos midieron 64.000 hectáreas a los primeros 90 días del año en la Amazonia, nosotros 75.000 en los primeros 105 días.

Ahora, una verdadera democracia es cuando no solo tiene un sector gubernamental, sino una sociedad civil fuerte y, en este caso, con respecto a la deforestación es muy importante que el sector civil participe en el monitoreo, análisis y discusión, algo que no estoy tan seguro que el anterior ministro lo tuviera como una prioridad.

Lo que menos necesita un país como Colombia es una posición unanimista, gobiernista 100 por ciento, en donde la sociedad solo deba creer que la verdad surge de una fuente oficial, como en los regímenes totalitarios.

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Fíjese lo que está pasando en Brasil, que tenían un sistema fuerte precisamente entre Gobierno y sociedad civil y de pronto llega un presidente que cuando no le gustan unas cifras entonces las echa para atrás o cambia un director y empieza a contradecir las cosas. Gracias a que hay una sociedad civil fuerte, le están haciendo frente.
Es que incluso esto se trata de un diálogo con otros sectores.

Cómo es posible que la Procuraduría, congresistas, entre otros, puedan tomar los datos de FCDS para sus análisis mientras el sector Ambiente es el más complejo de abordar. Espero que al actual ministro le parezca importante unir esfuerzos, sin desmedro de su autonomía, responsabilidad y dominio de lo que le compete.

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El presidente Iván Duque habló ante la ONU de la recuperación de millones de hectáreas de la deforestación...

Esas hectáreas de las que se habla no se han recuperado, porque eso significa presencia física de los funcionarios, pero hace nueve meses sacaron a los directores de parques y siguen sin la certeza de poder regresar con seguridad a sus áreas.

Recuperar sería cuando la vegetación natural se empieza a regenerar cuando menos, pero muchas de las áreas que se han intervenido no solo no han recuperado su cobertura natural, sino que han empeorado.

Tampoco se están restaurando y no hay una estrategia de manejo. Es posible que con las intervenciones que se han hecho pueda haber un cambio como lo vimos hoy en algunas zonas, pero no solo por las acciones de Gobierno.

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También tenemos que empezar a hablar de una tasa real de deforestación, que es mirando lo que realmente nos queda, con respecto a la cobertura original que teníamos. Y lo que es cierto – son datos que vamos a sacar dentro de poco–, hay sitios en donde hay menos bosques disponibles para el manejo comunitario.

También hay que tener una cifra de hectáreas restauradas en zona de deforestación, porque no la tenemos. Entonces, tenemos que medir tres elementos diferentes y es hacia allá a donde debemos ir, porque en los últimos cinco años hemos perdido medio millón de hectáreas en la región Amazónica y de recuperadas allí, cero.

TATIANA ROJAS HERNÁNDEZ
REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
leyroj@eltiempo.com

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