Estudio señala los riesgos que hay detrás de armar a los guardaparques

Estudio señala los riesgos que hay detrás de armar a los guardaparques

Científicos advierten sobre la necesidad de cuestionar la militarización de la conservación.

Virunga

El año pasado fueron asesinados cinco guardabosques del parque Virunga, en la República Democrática del Congo, durante una emboscada.

Foto:

JÜRGEN BÄTZ. GETTY IMAGES

Por: Medioambiente
01 de abril 2019 , 10:40 p.m.

Las preocupaciones sobre la caza furtiva (especialmente, elefantes y rinocerontes) y el tráfico en África han llevado a los conservacionistas a buscar respuestas urgentes para abordar el impacto que estas actividades tienen en la vida silvestre. Una posible solución a la encrucijada, que aumenta el riesgo de extinción para algunas especies, es la militarización de la conservación que, como lo explican varios investigadores en la revista Biological Conservation, tiene sus matices y consecuencias de gran alcance.

Los expertos se dieron a la tarea de identificar cinco enfoques: la importancia de comprender cómo se define la caza furtiva, entender las formas en que las comunidades locales experimentan la conservación militarizada, conocer las experiencias de los guardabosques, analizar cómo la militarización de la conservación puede contribuir a la violencia cuando se opera en un contexto de conflicto armado; y, finalmente, cómo esto refleja dinámicas políticas y económicas más amplias que las que saltan a simple vista. Los autores —de universidades de Reino Unido, Bélgica, Holanda, Sudáfrica y Canadá— señalan que no ver con ojos críticos la militarización puede empeorar las cosas para las personas involucradas en la escena y conducir a resultados pobres y débiles en políticas de conservación a largo plazo.

Las conclusiones son varias, entre ellas que emplear la militarización, especialmente en situaciones que requieren respuesta rápida dada la problemática, puede tener resultados contraproducentes. “Esta urgencia alimenta las apelaciones de que los fines (salvar las especies) justifican los medios (uso de la fuerza, incluida la letal). Aquellos que favorecen y apoyan la militarización no han prestado suficiente atención a cómo reformular las bases de la conservación a largo plazo”, dicen.

Una de las críticas más comunes que encontraron los expertos, luego de analizar varios casos y publicaciones (en materia de antropología, ecología, sociología, política), es que la militarización de la conservación aborda los síntomas (caza furtiva, tráfico, deforestación), pero no la raíz del problema y los diversos contextos (¿Quiénes son los distintos actores que participan?, ¿por qué se dedican a esto?, ¿cuál es el mercado? ¿Tiene algo que ver la pobreza, la desigualdad, los agravios históricos, la colonización? ¿Cuál es el rol del Estado en todo este entramado?).

La conservación militarizada se caracteriza por un proceso de ‘dibujo de límites morales’ entre los guardaparques como héroes y los cazadores furtivos como villanos

El ejemplo que ponen es el del Parque Nacional Virunga, en el este de la República Democrática del Congo. El equipo de comunicaciones de la ONG que administra el parque, señala el artículo, despliega en gran medida las categorizaciones de héroe contra villano para atraer donaciones, por ejemplo, para el Fondo de los Guardabosques Caídos que resguardan la vida silvestre del área protegida. “En sus comunicados repiten constantemente la cifra de 175 guardaparques muertos en veinte años. Sin embargo, estos números se presentan de manera descontextualizada: por ejemplo, rara vez se menciona que también fueron asesinadas otras personas, o que los guardaparques se dedicaron a destruir hogares o campos como parte de sus operaciones”, se lee en el documento.

“La conservación militarizada se caracteriza por un proceso de ‘dibujo de límites morales’ entre los guardaparques como héroes y los cazadores furtivos como villanos”, aseguran. Y si el tema se aborda entre buenos y malos, sin analizar los matices y zonas grises, los autores sugieren que se plantean serias discusiones: primero, oculta cómo algunos guardaparques podrían estar involucrados en actividades que tienen un impacto negativo en las personas y la biodiversidad.

“Si no lo reconocemos, significa que el apoyo económico y de capacitación para la militarización puede aumentar la capacidad de ellos de participar en tales abusos”, indican.

En segundo lugar, “atrapa” a los funcionarios en un rol particular, lo que hace que sea más difícil sacar a la luz la compleja variedad de historias y experiencias reales de guardabosques necesarias para mejorar sus condiciones de trabajo, efectividad y seguridad. Y, en tercer lugar, al descontextualizar la muerte de los guardaparques, el área puede recibir más apoyo financiero para una respuesta de estilo militar, aunque esto, al final, pueda fomentar los ataques contra el parque y los funcionarios, lo que, a su vez, lleva a un ciclo de violencia interminable.

Para conservar las especies y desarrollar estrategias socialmente justas y sostenibles, necesitamos un pensamiento crítico, imaginativo y, a menudo, incómodo para salir de la ‘urgencia’ del momento y poner las cosas, literal y figurativamente, en perspectiva. La militarización puede encerrar a los conservacionistas en una escalada de violencia”, advierten los autores.

Incluso reflexionan sobre cómo los defensores de la conservación venden un enfoque basado en “la búsqueda noble y heroica de salvar especies” con el fin de que las ONG, los donantes internacionales y los gobiernos nacionales los sigan apoyando económicamente.

El caso de WWF

Torturas, ejecuciones extrajudiciales, tráfico de armas o agresiones sexuales cometidas en nombre de la protección de la vida salvaje. Estas son algunas de las denuncias hechas recientemente por el medio BuzzFeed contra el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), quien habría financiado y apoyado a “violentas fuerzas paramilitares” que se ocupan de la protección de parques nacionales en seis países de Asia y África. El portal señala que, además, estarían brindándoles entrenamiento militar y equipos.

Hace dos años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) abrió una primera investigación contra WWF por “violaciones de los derechos humanos” en el Parque Nacional Lobéké de Camerún, ante las denuncias hechas por Survival International, quien acusa a la ONG internacional de promover actos violentos contra tribus de pigmeos de la cuenca del río Congo.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
Twitter: @ElTiempoVerde

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