Conozca los parásitos que pueden enfermar a su mascota

Conozca los parásitos que pueden enfermar a su mascota

La rasquiña, el decaimiento y la inflamación de ciertas zonas son algunos de los síntomas.

Perros con pulgas

Los parásitos que pueden atacar a su mascota se dividen en tres grandes grupos: pulgas, garrapatas y ácaros.

Foto:

IStock

Por: Gabriel García
08 de noviembre 2019 , 09:30 p.m.

Los parásitos externos (o ectoparásitos) no solamente causan problemas en la piel de nuestras mascotas, sino que también generan dolores de cabeza y preocupaciones en sus dueños, que siempre están en la búsqueda del bienestar de sus animales de compañía.

Una de las consultas más frecuentes en la práctica veterinaria tiene que ver, precisamente, con estos parásitos que afectan la piel y generan molestias en los perros y gatos, tales como comezón, inquietud, inapetencia, decaimiento e, incluso, pueden llegar a causar enfermedades infecciosas.

Comúnmente, se pueden dividir los ectoparásitos en tres grandes grupos: pulgas, garrapatas y ácaros.

Pulgas

Presentes hasta en los refranes populares, las pulgas son los parásitos externos más comunes en perros y gatos. Existen tres especies diferentes: la del perro (Ctenocephalides canis), la del gato (Ctenocephalides felis) y la del humano (Pulex irritans); sin embargo, cualquiera de las tres puede generar afectaciones tanto en los animales como en los humanos.

La picadura produce inflamación, alopecia, enrojecimiento, formación de costras y rascado constante

Estos hemoparásitos, que se alimentan de sangre, cumplen un ciclo de vida de entre 15 y 140 días, dependiendo de si tienen huésped o no. Generalmente pican la piel del dorso, la base de la cola, del cuello, la región genital y la cabeza.

La molestia no solamente es causada por la picadura, también por una saliva altamente irritante y alergénica que produce inflamación, alopecia, enrojecimiento, formación de costras y rascado constante.

Son las causantes también de enfermedades como dermatitis alérgica por pulgas (Dapp), irritaciones cutáneas y la transmisión de parásitos internos (endoparásitos) y parásitos sanguíneos (hemoparásitos).

Garrapatas

Aunque se describen como parásitos de clima cálido, el calentamiento global ha hecho que sea posible encontrar casos de infestación por garrapatas en perros y gatos en climas fríos, y que necesariamente nunca han salido de viaje.

Principalmente suelen encontrarse en el pasto, las plantas u otras superficies a la espera de un huésped al que reconocen por la temperatura, el olor y las vibraciones de la superficie. A él se suben cuando existe rozamiento y se ubican en la cara, la cabeza, las orejas y la piel delgada de los espacios interdigitales, la ingle o las axilas.

Su ciclo de vida puede variar desde 60 hasta 900 días. Son las principales causantes de problemas que pueden ir desde irritaciones simples o abscesos hasta anemia (en caso de infestaciones intensas), transmisión de enfermedades infecciosas como babesiosis y ehrlichiosis, o incluso la muerte.

Ácaros

Existen diferentes tipos de ácaros y son los principales causantes de la sarna. Se trata de organismos microscópicos que se ubican entre las capas de la piel de perros y gatos, mientras se alimentan de células dérmicas de todo el cuerpo, aunque prefieren la piel de alrededor de los ojos, las orejas y otras zonas desprovistas de pelo.

Producen comezón intensa, inflamación, enrojecimiento y engrosamiento de la piel, formación de costras y alopecia; además, son la puerta de entrada para infecciones secundarias por bacterias u hongos.

Señales de alerta

Un diagnóstico oportuno garantiza que el tratamiento se realice a tiempo y logre ser efectivo. El principal método consiste en una observación periódica durante el cepillado, ya que en muchas ocasiones el parásito se puede ver sobre la piel del animal, dando muestras claras del problema.

Se pueden levantar sospechas cuando observamos a nuestro amigo peludo inquieto, con picazón, se rasca, se frota, se lame y/o se muerde constantemente

La sintomatología dependerá del tipo de parásito y de la cantidad del mismo que tenga nuestra mascota; empero, en términos generales, se pueden levantar sospechas cuando observamos a nuestro amigo peludo inquieto con picazón, se rasca, se frota, se lame y se muerde constantemente (incluso puede autolesionarse). También puede manifestar fiebre, decaimiento, inflamación de los ganglios, problemas respiratorios y de la piel, entre otros.

¿Cómo tratar?

En este caso, como en muchos otros, la prevención juega un papel fundamental. Para ello, es necesario tener a nuestra mascota en óptimas condiciones de salud y alimentación a fin de que su sistema inmune sea fuerte. Luego hay que bañarlos y cepillarlos periódicamente, y hacer uso de los diferentes tratamientos antiparasitarios que se encuentran en el mercado (pastillas, pipetas, collares, sprays, entre otros), no sin antes visitar a un médico veterinario para confirmar el diagnóstico e instaurar el mejor tratamiento.

Además, es importante conocer la biología del parásito, ya que la mayoría de las veces es necesario realizar una fumigación de las superficies y las áreas para romper el ciclo biológico del mismo.

GABRIEL GARCÍA

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