Colombia tiene 72 especies de moluscos de agua dulce

Colombia tiene 72 especies de moluscos de agua dulce

La agricultura, las represas y la actividad pecuaria son algunas de las principales amenazas.

Crustáceos

Crustáceos agua dulce

Foto:

Felipe Villegas- IAvH.

Por: Medioambiente
22 de abril 2019 , 10:13 p.m.

El Instituto Alexander von Humboldt publicó la semana pasada el informe más actualizado que hay sobre los moluscos dulceacuícolas de Colombia. Según la investigación, se identificaron 72 especies, correspondientes a 42 de caracoles (gasterópodos) y 30 de bivalvos (almejas, mejillones y ostras). Pese al gran desconocimiento que hay alrededor de ellos, se trata de animales con gran importancia biológica, ecológica, cultural, económica y de salud pública.

Desde la prehistoria, los moluscos fueron considerados objetos sagrados y, luego, en la Edad Media fueron símbolo de la cristiandad. Algunas culturas los han usado como vestimenta, adornos, herramientas, monedas o, incluso, para extraerles venenos y tintes. En Colombia, por ejemplo, la colección del Museo del Oro en Bogotá muestra a través de 21 piezas elaboradas por los Sinú y Tairona algunas representaciones de moluscos y otras en las que eran usados como materia prima para elaborar collares y colgantes.

En cuanto a la alimentación, los autores explican que el mejillón (Anodontites trapesialis), un bivalvo ampliamente distribuido en Suramérica, es, sin duda, uno de los más conocidos en el país. Se consume localmente por indígenas, pescadores y colonos, y ya existe un mercado comercial alrededor de esta especie. En Neiva, Tolima, a orillas del río Magdalena, se vende a unos 3.000 pesos la unidad, apelando a sus propiedades afrodisiacas. Se come fresca con limón.

El libro Moluscos dulceacuícolas de Colombia señala que estos viven en las cinco cuencas o áreas hidrográficas del país (Amazonas, Caribe, Magdalena-Cauca, Orinoco y Pacífico), en humedales y en cavernas; entre las raíces, tallos, hojarasca, plantas acuáticas sumergidas, el sedimento, rocas o troncos. Sin embargo, la contaminación, la alteración y modificación de los cuerpos de agua, las actividades agropecuarias, el desarrollo urbano y comercial mal planificado, la sobrepesca, la explotación forestal y los nuevos y masivos proyectos mineros los tienen amenazados.

moluscos

Los departamentos de Quindío, Risaralda y Vaupés no arrojaron datos de crustáceos de agua dulce. 

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ET

Los investigadores encontraron que sus ecosistemas están siendo transformados por diferentes actividades que no solo derivan en la pérdida de fuentes de alimento para las comunidades rurales, sino en la aparición de nuevos focos de parásitos y enfermedades zoonóticas, que mediante los moluscos infectan a los peces que son consumidos, el ganado que bebe en aguas ahora infestadas de parásitos o al ser humano directamente.

“La agricultura mecanizada que requiere grandes cantidades de agua, especialmente los arrozales y, más recientemente, el cultivo de palma de aceite, generan contaminación por el uso de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas). Las actividades pecuarias, además de deforestar grandes extensiones, también contribuyen a la contaminación. Esta contaminación de los cuerpos de agua, sea del origen que sea, está asociada en muchos casos a la presencia de especies de caracoles introducidos de origen exótico que son exitosos en este tipo de ambientes, los cuales son vectores o intermediarios de muchas enfermedades de tipo zoonótico para el ganado y los humanos, especialmente en la región Andina”, informan.

Crustáceos

Las cuencas menos conocidas o prospectadas en el país son Pacífico y Amazonas.

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Cortesía: IAvH.

Crustáceos

Más de la mitad de las especies evaluadas sobre el estado de conservación y distribución de los moluscos de agua dulce de los Andes Tropicales-AT, fueron categorizadas como Datos Insuficientes.

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Cortesía: IAvH.

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Los autores señalan que es "de vital importancia" que se generen planes para la conservación de las especies amenazadas.

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Cortesía: IAvH.

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La investigación tomó dos años y hace parte de la línea de recursos hidrobiológicos, pesqueros continentales y fauna silvestre del Humboldt.

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Cortesía: IAvH.

Pero no solo eso; la construcción de las represas, tanto en los ríos principales como en sus afluentes, puede tener un efecto muy negativo sobre los bivalvos, ya que estas especies dependen de los peces para su dispersión vía larvaria. “Los efectos de aguas debajo de los embalses traen consigo, también, la alteración y/o remoción del fondo, así como la pérdida de la vegetación acuática; y los moluscos, al ser especies bentónicas, herbívoras, filtradoras y raspadoras, son mucho más vulnerables que otros organismos frente a estos impactos”, indican los investigadores, liderados por Edgar Linares, Carlos Lasso, Mónica Vera-Ardila y Mónica Morales-Betancourt.

Llaman la atención particularmente en la ostra del río Opia (Acostaea rivolii), la cual a pesar de ser la única especie de molusco de agua dulce que cuenta con un plan de manejo, este no ha sido efectivo para su protección.

Su caso es “alarmante” y se requiere a la brevedad la creación de una figura que garantice la conservación de la especie. “Es de vital importancia que se generen planes para la conservación de las especies amenazadas, ya sea a través de la creación de nuevas áreas protegidas o, incluso, de convenios con propietarios privados”.

Dentro de una evaluación de riesgo de extinción que realizó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Humboldt, esta ostra había quedado bajo la categoría de en Peligro Crítico (CR), junto a un gasterópodo (Pomacea ocanensis).

Ninguna de las especies identificadas como amenazadas o casi amenazadas en Colombia estaría presente en áreas protegidas. Hay una falta de datos sobre su distribución

A nivel continental, Colombia —con 72 especies— tiene una riqueza menor comparada con Brasil, el cual registra 382 especies; Argentina, con 166; Perú, con 120, y Uruguay, con 97. A nivel departamental, se destacan los departamentos de Córdoba y Cesar (con 20 especies cada uno) y Antioquia (con 15). No hubo registros para Quindío, Risaralda y Vaupés.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
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