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¿Por qué el repunte de la deforestación en los parques nacionales?
Deforestación

Deforestación en el Parque Natural Tinigua. Imagen captada en febrero del 2021.

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Juan Diego Buitrago

¿Por qué el repunte de la deforestación en los parques nacionales?

Deforestación en el Parque Natural Tinigua. Imagen captada en febrero del 2021.

La ausencia de los guardaparques y el control de grupos armados influyeron, dice Parques.

El 2020, el primer año de la pandemia, fue difícil para el medioambiente. Mientras se incrementaba el uso del plástico, los bosques quedaron a merced de los grandes deforestadores.

En efecto, a partir de las cifras recientemente reportadas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se conoció que la deforestación creció en el país un 8 por ciento (pasó de 58.894 hectáreas (ha) en 2019 a 171.685 en 2020). Y aunque se dijo que también se había incrementado en los parques nacionales, en el momento no se dio mayor información.

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EL TIEMPO consultó al Ideam sobre lo ocurrido con las áreas protegidas, especialmente en un año en que muchos guardaparques salieron de estas áreas por amenazas y las disidencias de las Farc les dieron a campesinos la orden de deforestar.

Según la directora del Ideam, Yolanda González, “la deforestación en áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales para el año 2019 representó el 7 por ciento del total nacional. Mientras que para el año 2020, la deforestación en áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales fue de 15.914 ha (9 % del total nacional)”, señaló.(Le puede interesar: 'No se construirá un ecohotel en Chingaza': Parques Nacionales)

¿Qué ocurrió?

De acuerdo con Carolina Jarro, subdirectora de Gestión y Manejo de Áreas Protegidas de Parques Nacionales, en el primer año de la pandemia, en algunas zonas, los guardaparques no lograron ingresar a las áreas protegidas por limitaciones de las comunidades indígenas, que temían un posible contagio de covid-19, y en otras, por razones de seguridad.

“Hay áreas como La Macarena, Tinigua y Picachos en donde solo logramos acceder a unas zonas pequeñas. En el parque La Paya también hay problemas de seguridad que limitaron el acceso. Ahora, en algunas zonas del parque Paramillo y en Catatumbo Bari estamos haciendo nuestro trabajo”, declaró Jarro.

Por su poca presencia en la zona, más las dinámicas de los nuevos grupos armados que hay en los parques de la Amazonia, como Chiribiquete, La Macarena, Tinigua y La Paya, las cifras crecieron y en otros siguen siendo altas (ver gráfico).

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Según Jarro, en los últimos años el pico más fuerte de deforestación en los parques nacionales del país fue en el 2011, cuando se deforestaron 163.970 ha; en el 2014, 194.041 ha, y en el 2018, cuando se deforestaron 114.936 ha. Aunque el Ideam dice que fueron 13.148 hectáreas deforestadas en el 2019, Jarro asegura que fueron 76.813 hectáreas. Y agregó: “No tengo el reporte consolidado del 2020. Solo sé que en Chiribiquete, Nukak, Catatumbo subió, en La Macarena y Picachos se redujo”.

Los más afectados

“Tinigua es el área protegida que más impacto ha tenido por la deforestación, que básicamente está orientada a implementar grandes extensiones de pastizales para usar en ganadería. Lo mismo nos pasa en La Macarena, aunque no tan intenso. Y en Picachos, afortunadamente se logró bajar la curva. Tenemos las áreas como Catatumbo Barí, en donde se ha disparado un poco, ligado a todo el tema de cultivos ilícitos”, añadió Jarro.

Para Sandra Vilardy, directora de Parques Cómo Vamos, la pandemia recrudeció lo que ya venía sucediendo. “Hay un proceso que está creciendo de manera muy importante en las zonas aledañas a los parques en Guaviare y Caquetá. Vemos aumentos exponenciales del inventario ganadero, que está muy relacionado con los procesos de deforestación, incluso en algunos de los parques como Tinigua, Chiribiquete y La Macarena”, dijo Vilardy.

(Lea: La deforestación en Colombia creció un 8 % en el 2020, según Gobierno)

Y advirtió que es necesario no olvidar lo que ocurre con otras áreas. “La deforestación está siendo muy desafortunada en el arco amazónico, pero también es un proceso crónico en otros parques que tienen menos atención, como Paramillo, Catatumbo Bari, Nukak, el Santuario de Fauna y Flora Ciénaga Grande de Santa Marta. Es por eso que debemos analizar la deforestación de manera segmentada, con unos procesos crónicos históricos agudos, y otros que requieren una atención diferencial como en el Caribe”.

Acuerdos con comunidades

Según Jarro, en el marco de la política de Seguridad Nacional han implementado acciones con otros ministerios –por ejemplo, Ministerio de Agricultura– para frenar programas del mismo Estado que ayudan a promover la deforestación en áreas protegidas. “También, con las recientes acciones que tuvimos en Meta, Caquetá y Guaviare se ha buscado retomar de una manera más fuerte acuerdos con las comunidades locales”, dijo.

Por ejemplo: "Con los campesinos de La Macarena y Tinigua ya se están generando unos espacios de diálogo. Esperamos recibir de ellos una retroalimentación, esperamos de ellos propuestas, y llegar acuerdos a reducir la deforestación y generar oportunidades. Pero sabemos que por el tema de seguridad en la zona se seguirá marcando el impulso o el retroceso en lo que podamos hacer con estas comunidades", dijo Jarro.

En cuanto a la campaña Artemisa, una estrategia militar para recuperar el control territorial en estos parques, Jarro aseguró que esta estrategia ha logrado cumplir su tarea, sin embargo, "obviamente que en algunas zonas genera tensión y choques y cambios en el diálogo, no obstante, esperamos retomar esos espacios".

Sin embargo, para Vilardy, en Parques Cómo Vamos no creen que haya una oferta institucional que ataque todas las causas de la deforestación.  “Por ejemplo, los acuerdos de conservación deberían estar aumentando, pero no está sucediendo. Hasta el 2018 había 1.425 acuerdos de uso, ocupación y tenencia entre Parques Nacionales, campesinos y comunidades indígenas. La región con mayores acuerdos es los Andes occidentales, que es la región con menos parques, y luego sigue la Amazonia, pero necesitamos aumentarlos”.

Por otro lado, Vilardy llamó la atención al Ideam y al Ministerio de Ambiente debido a la falta de claridad con la información sobre deforestación. 

"Tenemos que recordar que este país es el segundo más biodiverso del planeta y requiere la competencia de todos para cuidarlo. El Estado tiene un rol importante, pero no es el único, y es ahí donde la sociedad civil se suma. Lograremos actuar en la medida en que tengamos mayor transparencia y mayor disponibilidad de la información. Entonces, que haya una irregularidad en la frecuencia del suministro de los datos, que los métodos cambien constantemente, que no se entreguen las cifras como generalmente se han dado, lo único que genera es incertidumbre", concluyó Vilardy.

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