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¿Cómo y por qué la ONU valida los récords de temperatura?
Ola de calor

La más reciente ola de calor en Norteamérica afectó duramente la fauna y la flora de esta región.

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EFE

¿Cómo y por qué la ONU valida los récords de temperatura?

La más reciente ola de calor en Norteamérica afectó duramente la fauna y la flora de esta región.

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Homologar los récords permite determinar con precisión la magnitud y el ritmo de cambio climático.

Olas de calor, incendios... los récords de temperatura, aprobados o no por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ponen en peligro el planeta y nuestra salud. Entonces, ¿por qué certificarlos?

(Le puede interesar: El gas que cada vez tiene mayor impacto en el aumento de temperaturas).

A continuación, cómo y por qué la OMM, con sede en Ginebra, valida los registros de temperatura.

Meses de evaluación

Homologar un récord de calor generalmente toma varios meses. La OMM contacta primero con el servicio meteorológico del país concernido y con la organización específica que registró el supuesto récord para obtener los datos y los detalles de la ubicación exacta de la observación, el tipo de equipo empleado y las condiciones meteorológicas regionales.

(Además: Cambio climático: Colombia, entre los 84 países más vulnerables).

Tras una primera evaluación de la Comisión de Climatología de la OMM y del Relator de la OMM para el Tiempo y los Extremos Climáticos, Randall Cerveny, del valor medido y la información que lo acompañan, un comité de científicos atmosféricos revisa los datos. Luego se da una sentencia definitiva. Hasta ahora "ninguna de las conclusiones del comité ha sido anulada", dice a la AFP Cerveny.

Un registro que data del 2007

Tras escuchar a periodistas decir que Katrina -que inundó Nueva Orleans y dejó 1.800 muertos- era "el peor huracán de todos los tiempos", Cerveny, que sabía que 1970 un ciclón mató al menos 300.000 personas en una región del hoy Bangladesh, publicó un documento científico (2006) en el que pedía la creación de una base de datos mundial y oficial de récords.

La OMM le pidió entonces a Cerveny, científico atmosférico y profesor de geografía en la Universidad Estatal de Arizona, que creara en el 2007 una base de datos que mantiene registros mundiales, hemisféricos y regionales de una serie de condiciones meteorológicas extremas (temperatura, precipitaciones, ráfagas de viento, altura de las olas, duración de los rayos, entre otras) y el número de muertes relacionadas con esos fenómenos.

Medir el cambio climático

Europa debe prepararse para temperaturas superiores a los 50 grados, advirtió recientemente Bob Stefanski, jefe de los servicios climáticos aplicados de la OMM.

Según el informe de los expertos en clima de la ONU (IPCC), el clima está cambiando más rápido de lo que se temía. La razón más importante de querer homologar los récords es determinar con precisión la magnitud y el ritmo de cambio climático, según la OMM.

(También: La humanidad alcanzaría el límite climático en 2030, dice reporte de la ONU).

"Conocer los extremos meteorológicos y climáticos es también muy importante para los sectores de la salud y la ingeniería", dice Cerveny en un boletín de la OMM. Avanzar en la ciencia y evitar la exageración mediática sobre los fenómenos climáticos son otras razones para contar con un registro internacional fiable.

Récord roto

La OMM también puede revisar récords anteriores al 2007. El caso más conocido es la investigación en el 2011 del récord mundial de calor de 58 °C medido en 1922 en El Azizia, en la actual Libia. Fue invalidado debido a un error en la lectura por parte de un "observador nuevo e inexperto".

Desde entonces, fue la estación estadounidense de Furnace Creek, en el Valle de la Muerte, la que se hizo con el récord mundial de calor, registrado el 10 de julio de 1913: 56,7 °C. La temperatura más baja jamás registrada en la Tierra (-89,2°C) se produjo el 21 de julio de 1983 en la estación Vostok de la Antártida.

Recientemente, la OMM validó a principios de julio un récord de temperatura para la región Antártida (18,3 °C, Argentina en el 2020), muy afectada por el calentamiento global, pero rechazó un récord aún más alto notificado el mismo año en una estación brasileña de vigilancia automática del permafrost en la isla Seymour.

AFP

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