El mundo del arte busca adoptar un rostro de responsabilidad ambiental

El mundo del arte busca adoptar un rostro de responsabilidad ambiental

Exposiciones consumen mucha energía, contribuyendo así al calentamiento global.

Da Vinci

En el Louvre, el reciclaje es una tarea constante, de las 1.200 toneladas de residuos generados por año, una cuarta parte se recicla, el resto se incinera, generando un flujo energético.

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AFP

Por: PARÍS, AFP
25 de febrero 2020 , 06:07 p.m.

El mundo del arte, señalado por su falta de responsabilidad ecológica, busca suavizar la imagen de sus exhibiciones gigantes que implican transporte de obras en avión, viajes VIP, embalajes caros y un balance carbono negativo.

Desde Basilea hasta Miami y desde Londres hasta Hong Kong, más de 200 exposiciones consumen mucha energía, contribuyendo así al calentamiento global.

Para Emmanuel Fessy, experto en arte contemporáneo, esta magnitud ya no es sostenible. Decenas de miles de personas, que a menudo viajan en clase ejecutiva y a veces hasta en un avión privado, acumulan millas de vuelo ansiosos por poder "publicar en Instagram fotos que demuestren que estaban" en las diversas reuniones, argumenta.

Sin mencionar que las obras circulan a un alto precio en embalajes sofisticados, diseñados para un solo uso. Y cuando las exposiciones cierran, los caros escaparates e instalaciones a menudo se tiran a la basura. Las principales exposiciones aseguran que cumplen con el desafío de adaptarse.

En París, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC) se enorgullece de haber reciclado el 44% de sus residuos en 2019. Art Basel financió la "compensación de carbono" durante su edición de diciembre en Miami. Se trata de un mecanismo que permite financiar proyectos virtuosos en un intento de compensar parcial o totalmente sus emisiones de CO2.

Esto "hace pensar en las indulgencias" de la iglesia en el momento de la Reforma, bromea Fessy. -

Lucha contra los egos

En Francia, museos y galerías también trabajan con ideas "sobrias" como reciclaje, aislamiento térmico, ventas en línea, limitar el uso del plástico y hasta la utilización de pases de acceso confeccionados en cartón.

Como Grand Palais de París cerrará a finales de 2020 para varios años de reformas, el arquitecto Jean-Michel Wilmotte está preparando una estructura temporaria en Campo de Marte para albergar los espectáculos FIAC, Paris-Photo y moda.

Esta estructura está diseñada exclusivamente de madera, en grandes bloques desmontables que se pueden reinstalar completamente en otros lugares. Según el equipo del arquitecto, permite un máximo ahorro de energía.

El Comité Nacional de Galerías de Arte (CNGA) también se ha movilizado y emitió recomendaciones a las galerías francesas. Según el presidente de la CNGA, Marion Papillon, si algunos expositores son indiferentes, muchos "tienen buenos reflejos, especialmente para el almacenamiento, un problema agudo.

No tienen interés en desechar una caja o un embalaje". La "responsabilidad ecológica", dice, los lleva a "agrupar el transporte" de obras y visitantes, y también datos informáticos, dispersos en una gran cantidad de servidores.

Los materiales se recuperan a través de asociaciones como la Reserva de las Arts, que los repasa a escuelas de arte. Eso ocurre aún si, en nombre de los derechos de autor, los escenógrafos se oponen a la reutilización de sus obras. Por ello, la lucha ecológica es también una lucha contra los egos.

Mercado local

La Biblioteca Nacional de Francia (BNF), pionera desde 2007, ha introducido cláusulas draconianas en sus especificaciones. Por ejemplo, la madera utilizada en sus muebles y anaqueles debe provenir de bosques gestionados en desarrollo sostenible. "También construimos menos. Por lo tanto, tenemos una flota de estructuras que impulsa a escenógrafos a utilizarla", explica Anne Manouvrier, asistente del servicio de exposiciones.

En el Louvre, el reciclaje es una tarea constante, explica Maxime Caussanel, responsable del desarrollo sostenible. De las 1.200 toneladas de residuos generados por año, una cuarta parte se recicla, el resto se incinera, generando un flujo energético.

La entidad Paris-Musées, con sus 14 museos, busca agrupar dos o incluso tres exposiciones en un mismo espacio, ofreciendo la reutilización de marcos para cuadros y muebles museográficos en su red.

El Palacio de Tokio, por su parte, tiene la intención de apoyarse en un círculo de patrocinadores eco-responsables que tendrán compromisos para sostener proyectos. Pero, ¿qué están haciendo las autoridades públicas en todo esto? "Es necesario contar con herramientas que permitan conocer la huella de carbono de una exhibición, de una exposición itinerante", estima Jean- Christophe Castelain, director del Journal des Arts.

"Las autoridades supervisoras aún no han proporcionado tales herramientas a los museos y organizadores de exposiciones", añade. Las restricciones finalmente tienen un lado positivo, ya que constituyen "una oportunidad para revaluar el mercado local del arte" al promover eventos locales, analiza Papillon. 

AFP

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