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91 % de los territorios indígenas están ecológicamente en buen estado
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Chela Elena Umir, de la comunidad indígena La Chorrera y miembro del Equipo Técnico de Evaluación de Servicios Ecosistémicos.

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Luis Barreto - WWF Reino Unido

91 % de los territorios indígenas están ecológicamente en buen estado

Estudio demuestra el aporte que los pueblos indígenas hacen a la conservación de la naturaleza.

El 91por ciento de las tierras de los pueblos indígenas y las comunidades locales se encuentra en buenas o moderadas condiciones ecológicas, revela un estudio elaborado por 30 expertos en conservación en colaboración con líderes indígenas y organizaciones de derechos humanos.

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El estado de las tierras y territorios de los pueblos indígenas y las comunidades locales es el primer análisis espacial integral que muestra la extensión de las tierras de los pueblos indígenas y las comunidades locales a nivel mundial, su estado ecológico actual, el valor de su biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, y las presiones que continúan enfrentando estos territorios las personas y comunidades que dependen de ellos.

Los autores concluyen en que este estudio proporciona pruebas inequívocas y convincentes de que los objetivos mundiales de diversidad biológica serán inalcanzables sin la plena inclusión de las comunidades indígenas y locales.

Recalcan la importancia de reconocer y respetar los derechos, los enfoques de
gobernanza y los esfuerzos de conservación de los pueblos indígenas y las comunidades locales como custodios de sus tierras.

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Destacan como ejemplo a la Amazonia, hogar de más de 3 millones de indígenas, pertenecientes a 500 pueblos y diferentes nacionalidades. El conocimiento tradicional y ancestral de los pueblos indígenas amazónicos, plantea soluciones para aprovechar los recursos naturales de manera sostenible y frenar la degradación ambiental.

Un Equipo Técnico de Evaluación de Servicios Ecosistémicos (ESA), compuesto por miembros de la comunidad indígena La Chorrera y WWF-Colombia.

Foto:

Luis Barreto - WWF Reino Unido

Explican que las Áreas Clave para la Biodiversidad (ACB) son sitios críticos para la
persistencia de la biodiversidad, que a su vez sustenta nuestro planeta, sus ecosistemas y todos los que dependen de ellos, incluida la vida humana.

A su vez, la conectividad de los ecosistemas tiene relación directa con la conectividad de los pueblos indígenas, por lo que el deterioro y fraccionamiento de los ecosistemas
resulta en la pérdida de cohesión territorial indígena.

Durante generaciones, estas tierras han sido protegidas y conservadas por las
comunidades que viven dentro y junto a ellas, destacando el papel crucial que los pueblos indígenas y las comunidades locales han desempeñado durante mucho tiempo en la conservación de la naturaleza a nivel mundial.

“Nuestra relación con la naturaleza es una relación de más de 10,000 años. A lo largo de estos años hemos podido, con nuestra cultura, con nuestra cosmovisión, con nuestra forma de respetar la naturaleza, lograr preservar ese 91por ciento que señala el informe”, dijo José Gregorio Díaz Mirabal, Coordinador General de la Coordinadora
de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA).

A pesar de que la tradición oral característica de los pueblos indígenas ha dificultado la documentación de su conocimiento tradicional y ancestral, existen evidencias de su amplio conocimiento sobre el manejo sostenible de los recursos naturales, que se traduce en el estado de conservación de sus territorios.

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El informe recalca la necesidad de incorporar y conectar el conocimiento tradicional en la búsqueda de soluciones ambientales a todo nivel. “Nuestra cultura es oral. Nosotros no expresamos nuestro conocimiento en una teoría científica, pero lo expresamos en la práctica, es ahí donde está la diferencia. El conocimiento tradicional no contradice la ciencia occidental, esta debe unirse con el conocimiento indígena. Es hora de que juntemos esos conocimientos y le demos valor a nuestros sabios indígenas”, señaló Díaz Mirabal.

A medida que los países miran hacia adelante para negociar un nuevo marco global de
biodiversidad a finales de este año, este informe subraya la importancia de garantizar que los pueblos indígenas y las comunidades locales sean reconocidos y apoyados
para sostener, defender y restaurar sus tierras y territorios como parte de los esfuerzos de conservación.

El informe destaca que más de una cuarta parte de las tierras de los pueblos indígenas y las comunidades locales podrían enfrentar grandes presiones de desarrollo en el futuro.

Un enfoque de conservación basado en los derechos ayudará a garantizar que los pueblos indígenas y las comunidades locales logren el pleno reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y los recursos, el respeto por su liderazgo y gobernanza, así como su consentimiento libre, previo e informado en la creación de áreas protegidas y conservadas.

El informe concluye que cualquier esfuerzo de conservación global, incluidos los llamados para proteger y conservar al menos el 30 % de la tierra, el agua dulce y los océanos del mundo para 2030, depende de una fuerte participación y liderazgo de los pueblos indígenas y las comunidades locales y será inalcanzable sin ellos.

“La mayoría de los territorios de los pueblos indígenas tienen grandes amenazas, que en esta pandemia se han agudizado. Una de ellas es la falta de reconocimiento de la
titularidad de las tierras de los pueblos indígenas. Esa es una amenaza histórica, no
reciente. La mayoría de los territorios indígenas en la cuenca amazónica todavía no están titulados, sobre todo los que están mejor conservados,” agregó Díaz Mirabal.

“Gran parte de los territorios indígenas ya están concesionados a petroleras, mineras, sin respetar que ahí estamos los pueblos indígenas. Es por eso que la falta de titulación es una debilidad”, concluyó.

“Si bien es alentador ver que se está generando un impulso para abordar esta crisis natural sin precedentes del planeta, es fundamental que ya no se pase por alto el papel
de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la conservación de la naturaleza. Mientras intentamos reparar nuestra relación quebrantada con la naturaleza, debemos aprender de los custodios históricos de la naturaleza y apoyar plenamente sus esfuerzos para proteger, defender y restaurar sus tierras y aguas. Para crear un futuro sostenible, resiliente y positivo para la naturaleza y para todos, debemos actuar hoy y reconocer y aprovechar las contribuciones de conservación de los pueblos indígenas y las comunidades locales”, dijo Delfin Jr. Ganapin, líder de la práctica de Gobernanza Global para WWF.

El caso colombiano

Nuestro país, además de ser una de las naciones más biodiversas del mundo, cuenta con una gran diversidad cultural, representada en 87 pueblos indígenas que hablan 65 lenguas diferentes. Allí la Amazonia es fundamental, pues en ella habitan nada menos
que 62 pueblos indígenas (el 71 % del total), que hablan cerca de 42 lenguas
diferentes (64 % del total).

Estos pueblos, además, son propietarios del 54% de los 48,3 millones de hectáreas que
comprende esta región del país, distribuidas en cerca de 212 resguardos indígenas. Allí
se encuentra el 62 % de los bosques aún existentes en la región.

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Aunque la importancia de los territorios indígenas de la Amazonia ha sido parcialmente reconocida por el gobierno nacional a través acuerdos referentes a aspectos como la reducción de la deforestación, la restauración de ecosistemas transformados y en transformación, y la protección de sistemas de conocimiento tradicional asociados a la biodiversidad, aún queda mucho camino por recorrer en el reconocimiento efectivo de su papel.

Por eso, hablar de la conservación de la Amazonia colombiana es hablar de los pueblos indígenas que habitan dichos territorios, de sus esfuerzos por combatir los modelos económicos que buscan en el extractivismo el soporte de la economía, así como a los diversos actores involucrados que en medio del abandono estatal buscan su enriquecimiento con actividades ilegales. Cualquier esfuerzo de conservación desarrollado en esta región es inocuo si no los tiene en cuenta.

CON INFORMACIÓN DE WWF

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