¡Las Barbies pasaron de moda! / De Tu Lado Con Alex

¡Las Barbies pasaron de moda! / De Tu Lado Con Alex

Alexandra Pumarejo habla de cómo alejarse de los patrones de perfección y conseguir ser más feliz.

Las 'barbies' y 'ken' humanos que arriesgan su vida con cirugías

¡Hoy las Barbies pasaron de moda y amo con locura mi vida! Me doy cuenta de que no tengo que ser perfecta para que me quieran y me valoren.

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Twitter: @Kenovaangelica

Por: Alexandra Pumarejo 
20 de agosto 2019 , 10:21 p.m.

Cuando era niña me encantaba jugar con Barbies. Me parecía lo máximo vestirlas con la ropa más divina y peinarles su pelo sedoso y brillante. Organizaba fiestas donde su novio Ken, el hombre más bello, bailaba con ella y le decía que la amaba. Su casa era enorme y tenía una piscina donde se divertía con todas sus amigas, tan perfectas y divinas como ella.

Yo podía pasar horas imaginándome el mundo ideal de Barbie y me sumergía de cabeza en la fantasía de su ‘mundo rosa’ para escapar de mi realidad. Yo era gordita, excesivamente tímida y consideraba que mi vida estaba muy lejos de la excepcional existencia ‘rosada’ de la famosa muñeca.

Hoy no juego con Barbies y la mayor parte del tiempo ya no me siento como una niña introvertida. Sin embargo, quizás algo de lo que sentía cuando jugaba con ellas ha perdurado erróneamente en mí. 

Tal vez soñaba con tener algún día la vida perfecta de Barbie porque pensaba que en la perfección radicaba la felicidad y la estabilidad. Concluí que, si lograba hacer de mi vida lo más perfecta posible, también viviría tan dichosa como Barbie.

Creía que era algo en lo que podría trabajar diligentemente, si salía con el hombre perfecto y tenía los amigos que consideraba perfectos. Si leía los libros que tocaba, si me daba látigo y siempre hacía ‘lo correcto’. Si juzgaba con dureza a los demás, por considerarlos ‘menos correctos’. En mi mente estaba convencida de que, si lograba ser perfecta, jamás me abandonarían y nada malo podría pasarme.

Sobra decir que la vida se ha encargado de darme una dosis de realidad en la medida ‘perfecta’. Nada me ha salido como me lo propuse cuando estaba fantaseando con la perfección. Y aunque hace unos años esto era un motivo de tristeza y desilusión, los años y los aprendizajes me enseñaron que si me alejo de mis patrones de perfección no pasa nada y vivo más feliz.

Solo cuando caigo en la trampa de querer que las cosas sean como ‘deben ser’, en lugar de disfrutar plenamente ‘como son’, vuelvo a caer en las garras de la decepción.

¡Hoy las Barbies pasaron de moda y amo con locura mi vida! Me doy cuenta de que no tengo que ser perfecta para que me quieran y me valoren; pero más importante aún, no lo necesito para quererme y valorarme a mí misma.

ALEXANDRA PUMAREJO 
Twitter: @Detuladoconalex

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