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La solidaridad le quita el sueño a Katya Warner
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Moon Bubble tiene una funda de tejido tridimensional ligero y flexible nacional que permite el flujo del aire fresco y evita la abrasión, principal causa de las arrugas faciales verticales.

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La solidaridad le quita el sueño a Katya Warner

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La diseñadora barranquillera sorprende con una almohada que hará realidad los sueños de muchos.

No se trata de una obsesión, como ella misma se refiere a su pasión por explorar las infinitas posibilidades del diseño; más bien, la idea que durante los últimos tres años le quitó el sueño a Katya Warner (y a millones de insomnes) es un claro ejemplo de creatividad aplicada al servicio social.

“Mi idea era otra, pensé en dejar de lado el lanzamiento pero nadie que esté emprendiendo o iniciando una nueva actividad no debe posponer nada. Saco mi producto a la venta, en la fecha planeada desde el comienzo y todas las ventas de este mes serán para la isla en donde crecí”, dice la diseñadora industrial a cerca de su novedosa almohada Moon Bubble.

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Durante un año, fui a diario a la playa a hacer montañas de arena sobre las que me acostaba y me movía para ver la sombra que dejaba mi cuerpo

Más allá de quitarles el sueño a muchos que abren sus ojos ante la posibilidad de prevenir la aparición de (más) arrugas faciales casi de la noche a la mañana, la verdadera revolución de Katya está en poner su aplaudido talento a merced de las víctimas del huracán Iota, en San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

“¿Quién puede dormir con estas noticias? No soy nadie y no tengo las almohadas más famosas del mundo, pero quiero poner mi grano de arena”, asegura Warner quien sin saberlo, venía aportando no uno, sino millones de granos de arena a la construcción de los sueños de muchos y a la reconstrucción de las islas que la vieron crecer.

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Burbujas de arena

Hace tres años mientras buscaba una solución para mejorar su postura, la diseñadora barranquillera –mundialmente aplaudida por sus propuestas de calzado germinable que marcaron el paso al ritmo de la marca Camper, de automóviles Ford sostenibles y de Mirra, la silla de Herman Miller que se puede reciclar más de 200 veces sillas, entre otras eco revoluciones– consultó a una experta quien le aconsejó cambiar su almohada.

“Tras el nacimiento de mi bebé, una especialista en postura me dijo que yo debía usar una almohada de los aviones para el cuello. ‘Y te previene las arrugas’, me dijo, pero la miré incrédula –recuerda Katya. Me explicó que pasar unas ocho horas pegados a una almohada y oprimiendo la cara, es una de las principales causas de la aparición de arrugas verticales”.

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Como buena diseñadora, investigó al respecto y encontró sólo tres almohadas (dos estadounidenses y una canadiense) que se enfocaran en la ergonomía y en su posible efecto antiarrugas “Compré las tres y noté que podrían ser mejores; además, mientras analizaba el concepto de cada una, reflexioné sobre el diseño de este artículo que no ha evolucionado desde hace miles de años que fue inventada” agrega Warner.

Oponiéndose a su eterna geometría y rectitud, Katya iba a diario a la playa en donde armaba montañas de arena sobre las cuales se acostaba tratando de reproducir las posturas y los movimientos más habituales a la hora de dormir.

Su familia, sus vecinos y cualquier bañista de San Petersburgo (Florida) le sirvieron de población de análisis empírico para descubrir un patrón de dormida común entre todos (el de la mariposa), el cual inspiró la forma ergonómica de la almohada, mucho más orgánica para adaptarse al cuerpo de la persona. Luego, evitar la opresión facial y adoptar una correcta postura en los brazos de Morfeo fueron las nuevas causas de su insomnio creativo.

Así surgió una almohada con cinco cavidades y una inclinación que evitan el contacto en las mejillas, los ojos y la nariz, mientras que garantizan el soporte en el cuello, el mentón, los hombros y la región lumbar, ya sea que se duerma boca arriba, boca abajo o de medio lado.

“Tenemos dos tipos de arrugas: las horizontales y las verticales; éstas son causadas por dormir y al ver las caras de las personas, en algunos casos vemos una arruga vertical muy marcada; esta es ocasionada por una mala dormida”, agrega Warner la diseñadora industrial que en enero en los albores del confinamiento regresó a Colombia a hacer realidad su sueño: ayudar a que todo el mundo esté bien.

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85% de las personas duerme de medio lado, al ser el patrón que reproduce la posición del feto en el vientre materno.

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Más que un buen sueño

Si bien la OMS recomienda que en la edad adulta el sueño abarque entre siete y ocho horas diarias para gozar de un óptimo estado físico, mental y emocional y al mismo tiempo, prevenir pérdidas del tejido cerebral, para Katya Warner y para cada cuatro de 10 colombianos, el insomnio ha sido la constante del 2020 (según cifras de la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño).

“No podía dormir, primero por la pandemia y luego por el paso del huracán Iota por San Andrés, ya que mi abuela vivió allí, mi padre también y yo pasé casi toda mi niñez en las Islas. Y por eso quise donar las ventas de este mes de mis almohadas para san Andrés, Providencia y Santa Catalina. No entiendo cómo podemos dormir bien si está pasando todo esto en la tierra de mi corazón”, agrega la diseñadora quien a pesar de contar con dos patentes otorgadas por la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés), una por el diseño y otra por la funcionalidad de su almohada, es enfática en reconocer que su misión va más allá de un diseño innovador.

De ahí que le puso el made in Colombia a su Moon Bubble aliándose con expertos en prototipos, proveedores de la mejor memory foam del mundo (que casualmente, son colombianos), textileras y talleres de mujeres cabeza de hogar locales.

“En Colombia estamos muy comprometidos con los nuevos proyectos. Desde el señor que hace el prototipo, la fábrica que hace las almohadas, las mujeres que confeccionan las almohadas, etc. Habitualmente, un desarrollo demora casi un año, pero en plena pandemia pudimos sacar mis almohadas en menos de tres meses”, agrega la diseñadora que hace almohadas para que cada uno ponga sus sueños sobre ellas.

PILAR BOLÍVAR 
Para EL TIEMPO

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