Historia de la mujer que inspiró la película ‘La médium del venerable’

Historia de la mujer que inspiró la película ‘La médium del venerable’

En entrevista con EL TIEMPO, la caleña habló de los episodios paranormales que ha vivido. 

La mujer que inspiró la película La médium del venerable

La mujer, que tiene casi 70 años, dice haber ayudado a miles de personas, en nombre del doctor José Gregorio Hernández.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: Redacción Vida
14 de mayo 2019 , 06:39 p.m.

En una historia del más allá, una mujer dice haber sido durante más de 40 años la persona que se conectó espiritualmente con el doctor venezolano José Gregorio Hernández, quien murió en 1919, y a quien se le atribuyen varias curaciones milagrosas en las últimas décadas.

La vida y obra de esta mujer caleña, de familia acomodada, que hoy tiene casi 70 años, fue la inspiración de la película La médium del venerable, un filme que se basó en el libro del mismo nombre escrito por Celmira Zuluaga. En el libro y en la película describen los episodios paranormales de esta mujer, que prefiere no revelar su identidad, y quien asegura que el doctor venezolano todavía se conecta espiritualmente con ella para ayudar y curar a la gente que lo necesite.

EL TIEMPO habló con la caleña, quien relató su vida, sus experiencias y los hechos que inspiraron la película que ya está en todos los cines del país.

¿Cómo conoce a Celmira, la persona que escribió la historia en la que se basa la película?

Me hicieron una cirugía de unos nódulos cuando tenía unos 22 o 23 años y en el momento que me iba a anestesiar, el doctor José Gregorio me dijo que le expresara al médico que había unos quistes más profundos y yo lo hice. Ese médico me operó y cuando ya me pasó la anestesia me dijo que le quedó sonando lo de los quistes, y que efectivamente abrió más y los encontró. Me preguntó cómo supe eso, le conté mi historia y ahí me recomendó a la familia de Celmira, que tenían un niño enfermo, que era hermano de ella y así comenzó mi conexión con ella.

Luego, ella tomó como una misión ayudarme con los pacientes.

¿Era su asistente en todos esos procesos?

Sí. Ella fue testigo durante unos 30 años de todo lo que pasó. Empezó a ayudarme a atender a la gente, a agendar citas y con toda la logística de esa labor.

Y como ella es escritora, hace 10 años publicó el libro de la médium y otro del doctor José Gregorio, el médico del más allá, en el que narra muchas historias que vivió conmigo. Yo en esa época atendía a unas 25 personas los lunes, que fue el día que me pidió el doctor le ayudara.

¿En qué consistían esas citas?


Todos los lunes de mi vida atendía a los enfermos en mi casa. Yo vivía en una casa muy grande y destiné una parte de ella para poner un consultorio para que la gente estuviera cómoda. Iban personas de estratos altos, pero también de bajos recursos. Se volvió una obra social.

¿Tiene calculadas cuántas personas logró ayudar?

No, pero eran miles de personas. Yo terminaba muy cansada porque esto es algo que consume una energía muy fuerte. Es una fuerza que después de tantos años no puedo definir bien qué es lo que es.

¿Lo sigue haciendo?

Muy poco porque con los años se ha ido bajando la energía. Sin embargo, sí lo sigo haciendo porque hay casos muy graves que no tienen diagnóstico, casos de enfermos terminales o de enfermedades. Entonces hago una o dos consultas de vez en cuando.

Me escribió quien era y me pidió que si podía continuar su misión a través mío. Yo con mucho miedo, dije que sí y ahí empezó todo

¿En qué consiste esa labor de sanación? ¿Cómo lo hace?

Yo tengo un espacio y un tiempo adecuados para comunicarme con el doctor José Gregorio. Primero tengo que estar en paz, sola y no puedo tener el televisor ni el radio prendidos para poder comunicarme con él. Y no es una comunicación normal; es corta y puntual. A veces son frases que responde pero no es una comunicación fluida. Y cuando estoy con las personas, es distinto, entonces el doctor toma posesión de mí y él habla con mi voz. Yo no tengo el control en esos momentos.

¿Cómo empieza ese trabajo para ayudar a las personas por medio del doctor José Gregorio?

Cuando yo tenía 20 años, una vecina de unos 40 años me dijo que fuera a ver a una médium del doctor y yo le dije que no me interesaba y que no creía en esas cosas. Se llegó el día y me volvió a llamar. Yo finalmente accedí, fui por simple curiosidad.

La médium era una niña muy humilde, y era hija de la empleada de servicio de ella. Cuando llegué a la casa, había un señor en la cama de mi amiga y la niña lo estaba revisando. La escena parecía de un médico porque en ese momento le estaban haciendo un tacto y ella hablaba como un profesional de la salud. Cerré los ojos y le pedí a Dios que me diera la fuerza para creer.

Cuando hice eso, la niña se volteó, me miró y me dijo: Yo realmente estoy acá, tú me vas a ayudar mucho en un futuro y te voy a ir a visitar.

¿Qué pasó después?

Yo estaba muy asustada. El primer contacto real que tuve con él después de eso fue un día que estaba preparando un trabajo para la universidad, cuando estudiaba filosofía. De un momento a otro empecé a sentir una cosa en la cabeza que me decía que escribiera, cogí un lápiz y la mano se me movía sola. Después de varias rayas, se empezó a escribir el nombre de José Gregorio Hernández, me escribió quien era y me pidió que si podía continuar su misión a través mío. Yo con mucho miedo, dije que sí y ahí empezó todo.

¿Qué decía la gente a su alrededor cuando se enteró de eso?

Yo le preguntaba al doctor cómo iba a contar esto y pensaba en cómo le iba a decir a mi esposo, y sobre todo a mis papás, que vivían en Cali. Pero todo se fue dando y él me ayudó a que me entendieran. Los enfermos fueron llegando. Al principio yo veía a la gente y él me ayudaba a decirles si tenían una enfermedad. Y fueron llegando. Así comenzó ese trabajo de más de 40 años.

Además de atender a los enfermos, ¿también hacía procedimientos con ellos, cirugías?

En esa época sí, y eso me tomaba mucha energía. De hecho, a la persona que escribió el libro de la historia, Celmira, a ella la operó de unos quistes en un ovario. Eso lo muestran en la película. Pero esas operaciones tampoco eran muchas, eran solo para casos especiales y a personas que realmente lo necesitaban.

Estudió filosofía, una carrera en la que se estudia la razón, el pensamiento, la lógica. ¿Eso que estaba pasando no iba en contra de todo eso que usted conocía?

Fue aceptar una experiencia que estaba viviendo, a pesar de que los pensamientos no estuvieran de acuerdo con eso. Yo veía los resultados en la salud de la gente y eso me daba más fe. Hoy soy consciente de todo eso, y ayudar a la gente es algo que me satisface mucho.

Redacción Vida

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