Fomentar una mentalidad de crecimiento continuo

Fomentar una mentalidad de crecimiento continuo

La sugerencia más importante que ofrece la autora es cambiar nuestro lenguaje. 

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Tal vez lo más importante de este argumento es el impacto que puede tener un cambio de mentalidad en los diferentes tipos de colegios y comunidades.

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Archivo EL TIEMPO

24 de septiembre 2018 , 09:32 p.m.

Ya han pasado 11 años desde que fue publicado el libro Mindset, escrito por Carol Dweck, el cual impulsó a educadores y padres en todas partes del mundo a revisar si estaban creando una mentalidad de crecimiento en los jóvenes o no.

Todos hemos trabajado con muchachos que sienten que no pueden, que dejan el trabajo a mitad de camino porque no saben cómo resolver los retos que están enfrentando, y que piensan que las capacidades de sus compañeros son de nacimiento y no por esfuerzo.

Hasta el esfuerzo es visto por muchos jóvenes como una muestra de estupidez. La pregunta central para todos los que trabajamos con jóvenes –y hasta con adultos–es cómo fomentamos una actitud de crecimiento para que el aprendiz sepa que al cambiar su mentalidad puede hacer cualquier cosa.

Según el trabajo de Dweck, la mentalidad de crecimiento o desarrollo –o su contrario, la mentalidad fija– dependen de las formas de validación que recibimos en nuestra juventud. Si escuchamos que somos perfectos, inteligentes y talentosos, empezamos a pensar en nuestros talentos como algo fijo desde el nacimiento. En cambio, cuando escuchamos que podemos hacer cualquier cosa con esfuerzo y práctica, y recibimos validación sobre nuestros procesos, progresos y estrategias, eso crea una mentalidad de crecimiento.

Eso no quiere decir que no debamos hacer cumplidos a los estudiantes, pero Dweck insiste que lo más importante serán aquellos que les hagamos sobre las cosas que han hecho y no sobre un supuesto estado permanente (“que buen trabajo hiciste”, en lugar de “que inteligente eres”, por ejemplo).

La mentalidad de crecimiento puede tener gran influencia en ámbitos públicos, en poblaciones de bajo destacamiento, y puede crear una igualdad de logros que realmente cambia sociedades enteras

La sugerencia más importante que ofrece Dweck es cambiar nuestro lenguaje. Cuando un estudiante dice que no puede hacer algo, debemos responder con “sí puedes” o “no puedes hacerlo todavía, pero si practicas lo lgorarás”. Dweck lo nombra como “el poder del todavía”, que ayuda a evitar “la tiranía de ahora”. Es un elemento esencial no solamente en casa, sino en el aula también, donde el docente puede crear un ambiente de crecimiento donde los estudiantes saben que pueden lograr o aprender cualquier cosa por esfuerzo.

Tal vez lo más importante de este argumento es el impacto que puede tener un cambio de mentalidad en los diferentes tipos de colegios y comunidades. Los estudios de Dweck mostraron que la mentalidad de crecimiento puede tener gran influencia en ámbitos públicos, en poblaciones de bajo destacamiento y recursos, y que puede crear una igualdad de logros que realmente cambia sociedades enteras. No requiere de dinero ni de recursos; solo de un cambio de lenguaje y enfoque, convitiendo el esfuerzo en una cosa buena por el simple uso de la palabra “todavía”.

Jennifer D. Klein
Columnista invitada

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