¡El miedo vende!

El temor a lo desconocido es exponencial, muchos aspectos empezaron a sentirse fuera de control.

17 de noviembre 2020 , 11:00 p. m.

Creo no exagerar cuando digo que en este momento la mayoría de los seres humanos estamos abrumados por el miedo.

Miedo a enfermarnos. Miedo a morirnos. Miedo a que alguien a quien amamos, muera. Miedo a que nos boten del trabajo (si es que tenemos). Miedo a que las cosas nunca vuelvan a la 'normalidad' (e incluso a que sí lo hagan). Miedo a que no puedan sacar al mercado una vacuna. Miedo a que, si lo logran, nos haga daño.

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Hoy, el temor a lo desconocido es exponencial porque cada aspecto de nuestras vidas pasó a verse y sentirse fuera de control. Estos miedos, que quizá ya estaban latentes, ahora se sienten nuevos y más intensos.

En muchos se han sumado a aquellos miedos que arrastraban desde siempre. Los más comunes: temor al fracaso, al abandono y a no ser suficientes. No pretendo menospreciar la compleja situación que vivimos, pero debemos reflexionar y ser conscientes de que ¡el miedo vende!

El miedo a no ser suficientes vende billones de dólares diarios en cremas, cirugías, ropa y maquillaje. Hay industrias multibillonarias, edificadas en la idea de que es posible disminuir o enmascarar nuestra inseguridad con pastillas, licor, drogas, comida o bienes materiales.

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Recordemos el impulso maniático de comprar cantidades desproporcionadas de papel higiénico al principio de la pandemia. Este no fue solo un fenómeno en Colombia, fue mundial. De alguna manera, intentamos conseguir seguridad y control, teniendo en exceso, acumulando, guardando.

De alguna manera intentamos conseguir seguridad y control, teniendo en exceso, acumulando, guardando.

Mientras millones de personas se quedaron sin empleo, los billonarios tienen muchísimo más dinero que hace siete meses. El señor Jeff Bezos, de Amazon, y otros multimillonarios han multiplicado su fortuna en plena pandemia.

¡El positivismo, por el contrario, no vende nada! Si estamos seguros de nosotros mismos y nos amamos y aceptamos, no necesitamos suplir los vacíos con bienes materiales ni con productos que frenen el correr del tiempo o nos modifiquen la apariencia. No hay necesidad de descrestar a los vecinos ni a los amigos con carros ni casas más grandes.

(Además: Fatiga pandémica: una realidad con la que hay que aprender a lidiar).

El positivismo nos da la tranquilidad de saber que las cosas tendrán un buen desenlace, así no sea el que esperamos. Nos ayuda a enfocarnos en el agradecimiento y en ser más generosos con lo que tenemos, y no en la necesidad de acumular.

Nos permite entender que lo que estamos viviendo deja aprendizajes que no comprenderemos teniendo más, sino con mayor conciencia y trabajo interior.
Seamos cuidadosos con la información que ingerimos, con los pensamientos a los que les damos energía y las palabras que decimos.

Estamos cayendo en la trampa de enriquecer a los que les conviene que vivamos en constante miedo. La vida es 10 por ciento lo que nos pasa y 90 por ciento cómo reaccionamos a ello.

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