¿Dedicado o adicto al trabajo? Sepa cómo identificarlo

¿Dedicado o adicto al trabajo? Sepa cómo identificarlo

Cuando las actividades laborales están por encima de todo es un problema que hay que solucionar.

Trabajadicto

Los empleos que cuentan con más adictos suelen ser los de médico, sector bancario y financiero y periodistas.

Foto:

123rf

02 de octubre 2018 , 09:39 p.m.

¿Se jacta de que tiene mucho trabajo? ¿No delega tareas a otras personas de su oficina y prefiere hacer todo usted? ¿Le resulta complicado trabajar en equipo debido a los niveles de exigencia que pide a los demás? ¿Se siente culpable si no está trabajando?...

Cuidado, usted puede estar convirtiéndose en un trabajoadicto o adicto al trabajo, lo cual implica una dependencia absoluta de las tareas laborales, por encima de sus relaciones personales y ratos de ocio y entretenimiento. 

En términos de la revista 'Journal of Managerial Psychology', una persona así “se preocupa en exceso por el trabajo, conducida por una motivación incontrolable, e invierte tanto tiempo y esfuerzo en este que le impide realizarse en otras áreas importantes de la vida”.

Ovidio Peñalver, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (España), presenta datos de un estudio adelantado por universidades españolas (Politécnica de Valencia, Jaume I y del País Vasco): entre un 10 y un 15 por ciento de la población activa es trabajoadicta.

Puede sentirse culpable si no está trabajando, y esto le puede generar una subida de los niveles de ansiedad.

Según la psicóloga Dolors Mas, su comportamiento es compulsivo y busca una satisfacción inmediata. “No constituye una enfermedad mental” clara. Y añade: “Puede sentirse culpable si no está trabajando, y esto le puede generar una subida de los niveles de ansiedad”.

La necesidad de que les admiren es para ellos indispensable y elevada. Más que buscar dinero y beneficios económicos, tratan de alcanzar el mayor éxito posible y, para lograrlo, piensan que es necesario trabajar más horas de las que tiene pautadas, señala esta experta.

La psicóloga los define como exigentes, competitivos e impacientes. “Experimentan cansancio e irritabilidad cuando no trabajan los fines de semana y tratan de llenar con trabajo los huecos libres que tienen. Asimismo, se sienten culpables si no están trabajando, y en esas horas de relax, en caso de que las empleen en lectura, el tema central suele estar relacionado con su trabajo”.

Peñalver diferencia entre ambas situaciones. Mientras el alto rendimiento prolongado permite el cansancio de vez en cuando y disfrutar de otros momentos no laborales, “los trabajoadictos están condenados a la irritabilidad, hiperactividad, e incluso pueden llegar a padecer anginas de pecho, infartos, ansiedad y estrés”.

Mas añade que “el profesional de alto rendimiento es capaz de parar y percibir el éxito que ha obtenido, mientras que el trabajoadicto es incapaz de darse cuenta de los logros conseguidos y no sabe cuándo parar de trabajar”. Para este último, el tiempo trabajado pasa con fugacidad.

A veces, los factores ambientales llevan a esta situación o la incentivan.
Por ejemplo, cuando la actividad profesional que se ejerce está dedicada a las ventas agresivas. También si la culturas empresarial premia esta actitud, o el miedo al despido, sobre todo en periodos de crisis económica.

Consecuencias

Esta intensidad en la forma de trabajar puede tener repercusiones tanto en la vida profesional como en la personal.

Aunque en un principio las horas extras pueden verse recompensadas con aumentos de sueldo o ascensos, a largo plazo la exigencia personal lleva a exigirles el mismo ritmo a los demás, afectándolos. No saber delegar puede generar conflicto en la empresa y mal ambiente.

A nivel personal, hay gente que se refugia en su puesto de trabajo para evadir problemas en casa o con la familia. Si se mantiene el ritmo, esa red de personas, que es necesaria en caso de quedarse sin empleo, por ejemplo, corre el riesgo de deshilacharse.

Aunque su entorno cercano les sugiera que están trabajando demasiado, como en el caso de cualquier adicción, no suelen ser capaces de reconocerlo y prosiguen con su estilo de vida.

Desempleado, la hecatombe

Para un adicto al trabajo, quedarse sin él, por despido o cualquier otra circunstancia, es un episodio difícil de enfrentar. Según Peñalver, pueden tener ansiedad, depresión e, incluso, pasar de la adicción al trabajo a otras.

En ese momento es importante contar con una buena red de apoyo, pero probablemente esta se haya deteriorado mientras el afectado estaba activo, debido a que priorizó su trabajo sobre su vida familiar y personal.

La psicóloga Mas dice que en esos momentos comienzan a pensar que no sirven para nada, pasan a tener una baja autoestima y su mundo laboral se viene abajo.

Enfrentar el problema

Ser consciente, por ejemplo, de que se trabaja 15 horas seguidas es un buen principio para abordar el problema. El psicólogo Ovidio Peñalver apunta que la terapia que debe seguir un adicto al trabajo es como la de cualquier otra adicción:
1. Tomar conciencia del problema.
2. Analizar de dónde y desde cuándo puede venir esa adicción.
3. Determinar cómo y por qué se ha configurado esta manera de actuar.
4. Diseñar un plan de acción concreto, con horarios de trabajo y, en paralelo, búsqueda de actividades para disfrutar del tiempo libre.

EFE

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