Se acerca el final de uno de los principales problemas de Bogotá

Se acerca el final de uno de los principales problemas de Bogotá

Estudio de Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito permitirá rehabilitar el alcantarillado.

Alcantarillado de Bogotá

Según datos oficiales del Acueducto, el deterioro del sistema hoy se estima en un 35%.

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Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito

06 de octubre 2018 , 11:12 p.m.

De acuerdo a cifras oficiales del Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, cerca de 690 toneladas de basura son arrojadas al día, ocasionando taponamientos, desbordamientos e inundaciones. Esto sumado al vertimiento de aguas residuales en el sistema pluvial que actualmente genera reducciones drásticas en su capacidad hidráulica y un alto impacto ambiental.

A agosto de 2018, la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), junto al Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (IDIGER) y Aguas de Bogotá, han retirado 9.840 metros cúbicos (m3) de vegetales, 15.130 m3 de residuos no aprovechables, 49.215 m3 de sedimentos y 390 m3 escombros de construcción.

La infraestructura del sistema tampoco está en las mejores condiciones, especialmente la que se encuentra en el sector centro oriente de la ciudad, donde existe un drenaje combinado muy antiguo, construido en su mayoría con mampostería de ladrillo o tuberías de gres.

Según Uriel Gómez, gerente Corporativo del Sistema Maestro de la EAAB, “la cuenca Fucha es la que tiene más afectaciones, ya que contiene la mayor cantidad de hectáreas y atiende a más personas”, explicó.

Deterioro del sistema

Según datos oficiales del Acueducto, el deterioro del sistema hoy se estima en un 35 %. Las razones: el estado actual de su infraestructura y el arrojo de desechos sólidos a las alcantarillas y canales.

La solución para resolver el problema de deterioro del sistema de alcantarillado de la ciudad de Bogotá, es la rehabilitación de sus tuberías, para evitar su colapso. ¿Cuál es el secreto y dónde está la clave para rehabilitar el sistema de alcantarillado de la ciudad?

Para responder a esta problemática, que pareciera tener en jaque al sistema de alcantarillado que atiende a una población cercana a los cinco millones de habitantes en Bogotá, la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, a través de los equipos del Centro de Estudios Hidráulico y Ambientales, desarrolló una investigación en la cual diseñó una metodología de gestión que permite rehabilitar el alcantarillado y creó una herramienta tecnológica que facilita este trabajo.

Durante el estudio, se tuvo en cuenta las investigaciones y técnicas utilizadas para rehabilitación de este tipo de sistemas en Europa, Australia, Estados Unidos y Argentina, y se adaptó esta experiencia al contexto colombiano.

Su metodología y herramienta ya fue aplicada en el estudio de la subcuenca Norte-Callejas (zona de Cedritos y La Carolina, entre otros). Esta atiende a una población aproximada de 136.800 habitantes, atraviesa gran parte de la localidad de Usaquén y un pequeño tramo de Suba y comprende un recorrido que inicia en la Carrera 15 con Calle 146 hasta la 134, luego baja y toma la Avenida Carrera 19 y conecta con la Calle 134 hasta la 127. Finalmente, atraviesa toda la Calle 127, desde la Carrera 9 hasta la Avenida Córdoba. El nivel de sus caudales está sobre los 900 litros por segundo.

“Trabajamos concretamente sobre el Sistema Troncal de Alcantarillado, no en los Sistemas Locales, así generamos planos de riesgo que permiten hacer recomendaciones a nivel de pre-factibilidad de los proyectos que se podrán desarrollar en esta zona del norte de la ciudad”, afirmó Héctor Matamoros Rodríguez, decano de Ingeniería Civil de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito.

En siete etapas

La metodología planteada durante la investigación se divide en siete etapas.

Primero, planificación inicial, donde se establece el contexto, el nivel de riesgo y el plan de acción; segundo, diagnóstico, en el cual se elabora el marco de la rehabilitación, se realizan las investigaciones de campo, se elige el enfoque y los criterios de desempeño, se identifican los impactos y deficiencias, y se definen y priorizan las zonas a rehabilitar; tercero, se desarrollan las soluciones mediante el planteamiento de alternativas, se verifica la viabilidad técnica y se eliminan impactos y deficiencias; cuarto, se evalúan los costos directos sobre los indicadores de gestión, para definir un listado de soluciones; quinto, se estructuran planes de mantenimiento, limpieza y control del sistema, se redefinen metas, objetivos e índices de desempeño y se socializa el trabajo; sexto, se determinan los recursos, se contratan y ejecutan los proyectos; y por último, en la séptima etapa, se supervisa el plan de rehabilitación, se avalúa su éxito y se revisa el desempeño del sistema.

También, se buscan los dineros para continuar con las siguientes etapas. En cuanto al funcionamiento de la herramienta tecnológica, esta consta de ocho módulos que alimentan el núcleo central de gestión.

Según Matamoros, los más importantes son: “el componente geográfico y de geoactivos, que administran los elementos del sistema de alcantarillado como pozos, colectores, estructuras, entre otros, así como las subcuencas, barrios y localidades; el componente hidráulico, que permite establecer caudales actuales y futuros, velocidades de flujo y alturas de agua; y el componente estructural de inspección, que establece las condiciones estructurales y operativas del alcantarillado, como por ejemplo, fisuras, fracturas y obstrucciones”, explicó.

Otros aspectos importantes son: el módulo geotécnico, que entrega información del estado del subsuelo, evalúa la cimentación y la corrosión de los componentes del alcantarillado; el componente ambiental, que permite conocer la calidad del agua y determina el nivel de infiltración o conexiones erradas al sistema; el módulo estructural, que analiza el estado de resistencia de cada elemento con base en la información anterior; y el módulo de tecnologías de rehabilitación, que facilita establecer las técnicas que se podrán aplicar, según los resultados de la gestión integrada.

Finalmente, la herramienta contempla un aspecto económico y un componente de sostenibilidad. “Los resultados de esta investigación tendrán alcance en la gestión para la rehabilitación de alcantarillados de cualquier ciudad del país”, resaltó el ingeniero.

Tecnología de punta

Según Arlex Toro Rodríguez, director ejecutivo del Instituto Colombiano de Tecnologías de Infraestructura Subterránea, las mejores técnicas que se están aplicando para la rehabilitación de los sistemas de alcantarillado ya no requieren de excavación del suelo, ni de interrumpir el flujo de alcantarillado por las tuberías.

De acuerdo al ingeniero, con este tipo de tecnología no se hace necesario romper las calles para realizar estos trabajos, por lo tanto, no hay afectaciones ni interrupciones en el tráfico. “Se puede trabajar en jornadas nocturnas para no alterar la movilidad en el día, sin generar ruido ni partículas de polvo”, resaltó. En cifras, con esta metodología ya se han rehabilitado en Bogotá más de 100 kilómetros de tuberías de alcantarillado.

Entre las principales afectaciones que se generan por realizar este tipo de rehabilitaciones a cielo abierto, como se desarrollan tradicionalmente, se destacan: contaminación del aire debido a la generación de grandes cantidades de escombros y tala de árboles.

En el entorno urbano, cuando se excavan zanjas con el método tradicional, se han presentado accidentes causando incluso la muerte a los vecinos de las obras y a los trabajadores, el cierre de negocios por la afectación del frente de los mismos que le impide el acceso a los clientes o por el cierre total de la vía.

Radiografía del sistema de alcantarillado

Está compuesto por más de 513.700 metros de tuberías, colectores, grandes interceptores y megatúneles.

Sus trabajos de mantenimiento y rehabilitación se concentran en los estudios previos, diseños e implementación del nuevo Plan Maestro de Alcantarillado.

El objetivo: rehabilitar los sistemas de drenaje para que sean más sostenibles y mitigar así los riesgos ambientales de inundación.

Estas obras ya iniciaron en algunas subcuencas que están en estado crítico por afectaciones ambientales, estructurales y de capacidad hidráulica, especialmente en el sector centro oriente, el CAN y Cedritos.
Para este trabajo, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá hará una inversión de $350.597 millones.

CONCEPTO Y REDACCIÓN: agencia +Content. Con el apoyo de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito

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