Cuarto día de la Novena de aguinaldos

Cuarto día de la Novena de aguinaldos 

La Arquidiócesis de Bogotá comparte las oraciones de esta tradición como preparación a la Navidad.

Navidad
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El Tiempo

Por: EL TIEMPO
19 de diciembre 2019 , 04:37 p.m.


Oración para todos los días:


Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo en nombre de todos los mortales te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

Se reza tres veces Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Lucas 2,1-5

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Palabra del Señor.

Meditación

En estos días de esperanza también nosotros caminamos espiritualmente hacia Belén. Meditar hoy en el camino, es recordar que Dios también hizo su camino en la historia y, cuando el tiempo fue propicio, su Hijo, el Señor de la gloria, vino a caminar con nosotros, a recorrer, no sólo la distancia que hay entre Nazaret y Belén, sino la distancia que existe también hoy entre la humanidad y Dios.

Contemplación

Personas de todas partes se dirigen hacia este rincón único de la tierra, Belén, donde el coro de los ángeles cantó: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres" (Le 2,14), se presenta, en todo lugar y en toda época, como la promesa del don de la paz por parte de Dios. El mensaje de Belén es la buena nueva de la reconciliación entre los hombres, de la paz en todos los niveles de las relaciones entre personas y naciones.

Oración

Sagrada Familia de Jesús: Con ustedes camina hacia Belén, hacia la esperanza, este pueblo que sufre, que ve cómo caminan por nuestros senderos tantos hijos y hermanos nuestros buscando destinos de paz y de consuelo. Hagan llegar a los innumerables caminantes que surcan nuestra patria, la amorosa bendición del Dios siempre fiel. Oue encontremos en el camino el amor de la Ig lesia, la generosidad de tantos hermanos , la compañía amorosa de quienes ofrecen su vida en la generosa entrega a los que siguen buscando una patria de paz.

Gozos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
***

¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh divino Niño, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!
***

¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos!,
¡Ah, ven prontamente para rescatarnos,
y que un niño débil muestre fuerte brazo!
***

¡Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
***

¡Oh lumbre de oriente, Sol de eternos rayos, que entre las tinieblas, tu esplendor veamos!
¡Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios!
***

¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño da al mísero, amparo!
***

¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas, con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
***

¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo!
¡Ven, hermoso Niño, ven, Dios humanado luce, hermosa estrella, brota, flor del campo!
***

¡Ven, que ya María, previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano!
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro,
se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
***

¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado!
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado,
mi constante amigo, mi divino hermano!
***

¡Véanse mis ojos, de ti enamorados bese ya tus plantas, bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
***

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos;
¡Ven a nuestras almas! ¡ven, no tardes tanto!

Oración a la santísima Virgen

Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.

¡Oh, dulcísima Madre! Comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tú para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.Se reza tres veces el Ave María.

Oración a San José

¡Oh, Santísimo San José!, esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego por el amor que le tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo eternamente. Amén. Se reza el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre.

Oración al Niño Jesús

Acuérdate, ¡oh, dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado".

Llenos de confianza en ti, ¡oh, Jesús, que eres la misma verdad!, venimos a exponerte toda nuestra miseria.

Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.

Concédenos, por los méritos infinitos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti, ¡oh, Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica. Amén.Se reza tres veces Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

EL TIEMPO

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