Mitos y mentiras sobre la historia de Colombia que muchos creen

Mitos y mentiras sobre la historia de Colombia que muchos creen

El experto Néstor Cardozo responde en #PregunteSinMiedo a las dudas de nuestros lectores.

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Por: Pregunte sin miedo
21 de diciembre 2018 , 08:26 a.m.

Por petición de nuestros lectores, en esta ocasión analizaremos algunos datos históricos que se han mitificado con el paso de los años en Colombia y revelaremos con la ayuda de Néstor Cardozo, historiador de la Universidad Nacional de Colombia, lo que hay tras algunas afirmaciones que se han popularizado entre los ciudadanos con el transcurso de los años.

Sin más preámbulos: ¡Bienvenidos a este tricolor #PregunteSinMiedo!

Pregunta 1: ¿Realmente Policarpa Salavarrieta (La Pola) tuvo alguna relación con el consumo de cerveza? 

Seguro más de una vez ha escuchado a alguien decir 'la Pola' cuando se refiere a una cerveza en Colombia, la bebida alcohólica más consumida en el país. El origen de esta asociación tiene un origen muy particular y significativo en el que se entrelazan las costumbres con los discursos del país de principios del siglo XX.

En 1911 la empresa Bavaria sacó al mercado una nueva marca de cerveza de bajo costo llamada ‘La Pola’, cuya etiqueta tenía una imagen alegórica a Policarpa Salavarrieta. Dicho lanzamiento se haría justamente un año después de la celebración del primer centenario de la independencia y se trató de un gesto que fue descrito por la prensa de la época “como un notable gesto patriótico” en el que se realizó un homenaje a tan distinguida mártir de la patria.

Es importante aclarar que, según registros, existía toda una estrategia de mercadeo para favorecerse del pensamiento y las políticas públicas de la generación del centenario, pues se trataba de una campaña que buscaba sustituir las costumbres en las clases populares.

En la publicidad de la prensa de esos años se mencionaba que esta cerveza era “un halago para los consumidores y un alivio para las clases pobres”, pues se creía que gracias a ella ahora podían tomar una muy buena y nutritiva cerveza.

Para ese entonces la chicha estaba entre lo más consumido en los sectores populares, por eso esta bebida fermentada de maíz era tradicionalmente la de mayor importancia en el centro del país desde tiempos prehispánicos. Probablemente la misma Policarpa Salavarrieta la consumía, pues eran las chicherías los espacios por excelencia de reunión para todos aquellos que luchaban por la causa independentista.

No obstante, la producción, el consumo y la comercialización de la chicha siempre generó desconfianza entre las autoridades y las élites dirigentes y por eso se produjo todo un discurso alrededor de la relación entre el consumo de esta bebida y las problemáticas de violencia y atraso de las clases menos favorecidas.

Los gobiernos conservadores de la época llevarían a cabo toda una serie de medidas que regularían su consumo con publicidad enfocada en los riesgos de higiene y en la salud pública.

Es por esto que la cerveza jugó un papel clave en la paulatina sustitución de la chicha como bebida de consumo masivo y la historia comprobaría también que esta última no era la principal causa de las problemáticas sociales.

La marca de cerveza 'La Pola' solo se siguió comercializando por unas décadas más, pero su nombre perdurará de esta manera insertado en el argot de la cultura popular colombiana.

Pregunta 2: ¿Qué ocurrió realmente durante la navidad negra en la ciudad de Pasto?

Uno de los episodios más trágicos ocurridos en la ciudad de Pasto -y poco conocidos de la historia nacional- fueron los sucesos vividos en diciembre de 1822, conocidos como la ‘navidad negra’. Se originaron en respuesta a la resistencia del pueblo pastuso al proyecto político y social de la naciente república en cabeza del libertador Simón Bolívar.

Esta población se identificaba con la figura de la corona española, especialmente porque en aquella región la monarquía había respetado los distintos resguardos favoreciendo el arraigo en sus habitantes, además de profesar gran devoción al catolicismo.

Los pastusos resistieron a los distintos procesos independentistas, derrotaron ejércitos y capturaron a Antonio Nariño en 1814. El conocimiento de su territorio, el valor y compromiso de sus habitantes y la quebrada geografía fueron determinantes para el éxito hasta ese momento del proceso de resistencia pastuso.

Por eso, Bolívar declaró: “Esta vez será la última de la vida de Pasto: desaparecerá del catálogo de los pueblos si sus viles moradores no rinden sus armas a Colombia antes de disparar un tiro”.

La firmeza con la que el pueblo se aferraba a sus principios era manifiesta, pero a la vez esta convicción enfurecía a Bolívar a tal punto de llamarlos ‘demonios’. Fue así que ordenó a sus tropas, al mando del Mariscal Antonio José de Sucre, atacar la ciudad y a sus habitantes sin importar consideraciones.

El 22 de diciembre de 1822 los ejércitos “libertadores” entraron a la ciudad aprovechando que esta se encontraba en las vísperas de la celebración de la navidad y por ello la oposición que encontrarían seria mínima.

Los resultados fueron devastadores ya que por tres días consecutivos estos ejércitos cometieron toda clase de vejámenes contra la población como violaciones, saqueos e incendios que consumieron la ciudad. Las víctimas se contarían por cientos incluyendo mujeres, ancianos y niños.

El líder de este movimiento rebelde conocido como Agustín Agualongo fue detenido y conducido a la ciudad de Popayán para ser fusilado, su valor y compromiso por la causa estuvo firme hasta el último momento de su vida.

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Pregunta 3: ¿De dónde viene la tradición de las novenas bailables al estilo colombiano?

La novena de aguinaldos se ha configurado como una de las tradiciones más importantes en la sociedad colombiana durante esta época del año, lo que tal vez no sabes es que la mayor parte de su lenguaje y contenido se han conservado con muy pocas modificaciones a través del tiempo.

Esta es la razón por la que términos como el ‘padre putativo’, ‘el Emanuel preclaro’ y ‘el doliente amparo’ aunque son desconocidos para gran parte de la población, aún siguen vigentes en el tiempo gracias a esta tradición.

Los conjuntos de oraciones, estribillos y peticiones que la componen surgen en el siglo XVIII y se debe a Fray Fernando de Jesús Larrea, natural de Quito (razón por la cual esta tradición también es celebrada en Ecuador). Para mediados del siglo XVIII, elaboró la mayor parte de su contenido, siguiendo las costumbres de los novenarios establecidos por la iglesia católica para las principales celebraciones y conmemoraciones de su santoral y el calendario eclesiástico.

La novena que hizo el franciscano Fernando Jesús Larrea fue publicada por primera vez en 1784 en la Imprenta Real de Santafé. Uno de los primeros cambios que tuvo fue hecho por la religiosa María Ignacia, en la Bogotá del siglo XIX, incluyendo algunos elementos como los hilarantes y melódicos gozos.

La celebración de la navidad y todas las tradiciones que la acompañan se fueron convirtiendo en un lugar común para salir de la monotonía e inclusive ante las adversidades ya que eran frecuentes las treguas durante este periodo en las innumerables guerras civiles, además de producirse jubileos o amnistías temporales a ciudadanos procesados o condenados.

La realización de las novenas en pueblos, villas y ciudades se llevaban a cabo en las plazas públicas e incluían elementos netamente religiosos como rezar una cantidad de rosarios hasta momentos festivos para dar lugar a la diversión. Se configuraban como espacios en los que se entonaban cantos populares o se hacían bromas entre vecinos, tradiciones que de una u otra forma perduran en la figura de los juegos de aguinaldos.

La novena navideña se fue configurando como un momento particular para la reunión de familias, vecinas y toda clase de organizaciones sociales y por ello, aunque el carácter religioso de la población colombiana ha decrecido en las últimas décadas, esta tradición sigue teniendo una gran acogida al representar los valores presentes o anhelados de la sociedad colombiana.

Pregunta 4: ¿Cali, Medellín y Barranquilla siempre han sido los principales centros urbanos del país?

El orden urbano tal como lo conocemos hoy en día en nuestro país ha cambiado a través del tiempo a causa de los procesos económicos, sociopolíticos y culturales. En la costa caribe la urbe protagonista durante más de 300 años fue el puerto de Cartagena, constituyéndose como uno de los enclaves comerciales más importantes de las Indias.

La arquitectura de la ciudad amurallada refleja el esplendor de la economía esclavista, donde además era uno de los puntos clave de transito de la ‘Carrera de Indias’ o ruta que llevaba la flota española compuesta de galeones como el de San José. De esta manera, se transportaban todas las riquezas extraídas de las colonias americanas hacia España y por el cual llegaban los productos y las noticias provenientes de Europa.

Ese protagonismo regional fue sustituido paulatinamente desde mediados del siglo XX por la ciudad de Barranquilla, que gracias a su cercanía al río Magdalena -junto con el desarrollo de la navegación a vapor y su posición estratégica- se fue convirtiendo en el principal puerto del país.

Fue por eso que recibió el apelativo de ‘Puerta de oro’, pues gran parte de los migrantes que llegaron a Colombia asentaron comunidades representativas en esta ciudad: tales como la sirio-libanesa, la judía y las provenientes de Europa. Esto la convirtió en una urbe cosmopolita gracias el desarrollo comercial, financiero, industrial y cultural.

Casos similares se presentaron con Cali y Medellín, que también lograron gran parte de su desarrollo a partir de mediados del siglo XIX, pese a ser fundadas durante el periodo de la conquista española, Cali (1536) y Medellín (1616).

El protagonismo regional en el suroccidente del país lo tuvo Popayán, mientras que en el noroccidente fue Santafé de Antioquia, estas dos últimas ciudades serían las más importantes en sus respectivas regiones por más de tres siglos. La primera gracias a la producción de las grandes haciendas y la segunda por la explotación de las minas de oro.

El declive de estas economías coloniales de carácter básicamente extractivo fue evidente desde finales de la época colonial, dichos centros urbanos fueron perdiendo también su importancia: en el caso de Santafé de Antioquia, fue sustituida por la imponencia de Medellín gracias a la economía cafetera, una acelerada industrialización a principios del siglo XX la convertirían también en la segunda ciudad más importante del país. En el de Popayán, que obtuvo relevancia hasta finales del siglo XIX por sus élites en la dirección política, paulatinamente quedó aislada de los principales circuitos comerciales debido al protagonismo que fue tomando Cali por el impulso de la economía de los ingenios azucareros, la industrialización y su fuerte actividad comercial.

Pregunta 5:  ¿En serio, todo el proceso de independencia empezó por un 'simple' florero?
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El 20 de Julio de 1810 ha sido considerada en nuestra historia republicana como la fecha más importante para el proceso de independencia de la corona española, inclusive por encima de otros acontecimientos relevantes como la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819.

Esta fecha obedece no solo a un gesto heroico por emanciparse del dominio español, sino que fue el resultado de toda una serie de acontecimientos que se venían presentando en el mundo hispanoamericano debido a la coyuntura política provocada por la invasión napoleónica a la península ibérica y la abdicación de la monarquía española en 1808.

Su origen se puede remontar a otras causas asociadas a los grandes cambios del siglo XVIII como: la llegada de las ideas ilustradas, la circulación de prensa escrita y las reformas borbónicas que centralizaron el control monárquico del establecimiento colonial.

Las principales autoridades del gobierno estaban en manos de españoles peninsulares en detrimento de los criollos o hijos de españoles nacidos en América, también se aumentó la carga tributaria de las colonias generando malestar en distintos sectores de la población (como quedó demostrado con la rebelión de los comuneros en 1781).

El 20 de Julio obedece en primera instancia a la conformación de una junta de gobierno -tal como se venía haciendo en todo el mundo hispánico- donde los criollos aprovecharon para retomar su voluntad de tener un mayor peso en los órganos políticos y militares de las estructuras coloniales y no obedecían como tal a la proclamación de la independencia de la corona española. De hecho, la junta de Santafé estuvo inicialmente integrada por el virrey español Antonio José Amar y Borbón y en su acta de constitución conocida como 'Acta de independencia' se ratificaba el apoyo y la fidelidad a su real y católica Majestad Don Fernando VII.

No hubo tampoco como tal un 'grito de independencia' y el incidente insistentemente reproducido en textos escolares del florero de Llorente fue todo un pretexto de la elite criolla para crear todo un ambiente de malestar popular aprovechando el enojo popular hacia los funcionarios y españoles peninsulares o “chapetones”, generando toda una presión para solicitar la conformación de un cabildo que daría lugar a la ya mencionada junta de gobierno.

No obstante, el valor de esta conmemoración se debe a que este fue el primer gran paso para el proceso de independencia, ya que posteriormente se expulsaría al virrey español y las distintas provincias fueron declarando su independencia absoluta de la corona española.

PDT: no está de más aclarar que cuando se habla del florero de Llorente no se hace referencia a lo que actualmente conocemos como florero. 

BIBILIOGRAFÍA

•Carlos Valderrama Andrade. Novenas para el aguinaldo. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1987.
• CINEP. Colombia; país de regiones. Bogotá; Cinep, 1998.
• François-Xavier Guerra. Modernidad e independencias: Ensayos sobre las revoluciones hispánicas. Madrid: Encuentro, 2009.
• Jorge Orlando Melo. Historia mínima de Colombia. México: Colegio de México, 2018
• Hermes Tovar Pinzón. Colombia: Orígenes de su diversidad (1492 a Hoy). Bogotá: Educar, 2008.
• Marco Palacios & Frank Safford. Colombia: país fragmentado, sociedad dividida. Bogotá: Uniandes, 2012.
• Mauricio Archila. Cultura e identidad obrera. Bogotá: Cinep, 1991.
• Oscar Calvo Isaza & Marta Saade Granados. La ciudad en cuarentena. Chicha patología social y profilaxis. Bogotá: Ministerio de Cultura, 2002.
• Santiago Castro Gómez. Tejidos oníricos: movilidad, capitalismo y biopolítica en Bogotá. (1910-1930). Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana: Pensar, 2009.

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