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Desplome en número de matriculados en universidades por la pandemia
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Desplome en número de matriculados en universidades por la pandemia

Estudio de Ascún refleja caída del 11,3 % en los estudiantes inscritos en el 2.° semestre del 2020.

La cantidad de estudiantes que dejaron de matricularse en las universidades del país habría aumentado drásticamente en el 2020 por causa de la pandemia. Así lo deja entrever la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún) en un reciente estudio en el cual analiza el impacto de la emergencia sanitaria en la educación superior.

De acuerdo con las cifras de la organización, la caída de matrículas durante el segundo semestre de 2020 en las universidades que la conforman fue del 11,3 por ciento respecto al mismo periodo de 2019.

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Estos datos se desprenden de una encuesta aplicada a 87 instituciones de educación superior pertenecientes a la asociación, las cuales acogen a 1,3 millones de estudiantes, es decir, el 56 por ciento de la población universitaria.

Si bien estas cifras no son las oficiales (las cuales se conocerán hasta después de la segunda mitad de este año, cuando el Ministerio de Educación las publique en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies)), sí muestran un panorama alarmante en cuanto a la reducción de estudiantes que acceden a la universidad.

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“Estos números son muy reveladores. Estamos hablando de las universidades más grandes del país, las cuales cuentan con estrategias avanzadas para garantizar la continuidad de sus estudiantes. Esto hace pensar que seguramente en el resto de instituciones, más pequeñas y de menores recursos, la pandemia tuvo un impacto que pudo ser incluso mayor”, mencionó Ricardo Rodrígez, experto en educación.

La pandemia afectó gravemente el acceso a la educación superior multiplicando la deserción que traíamos

El problema de la caída de las matrículas viene desde el año 2018, pero se acentuó con la emergencia. Los datos de Ascún revelan que en el primer semestre del 2020, antes de la llegada de la pandemia, el número de estudiantes inscritos respecto al mismo periodo del año anterior se redujo en 3,3 por ciento.

“Se puede ver que la pandemia afectó gravemente el acceso a la educación superior multiplicando la deserción que traíamos, al dejarla en 11,3 por ciento”, señaló Óscar Domínguez, director ejecutivo de Ascún.

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La situación resulta alarmante. Por un lado, las universidades privadas dependen económicamente casi de manera exclusiva de las matrículas para subsistir, por lo que esto es un duro golpe a su economía.

De hecho, en noviembre las universidades privadas de Ascún enviaron una carta al presidente Iván Duque señalando que su situación “se torna más difícil como consecuencia de la actual pandemia que nos afecta y que ha llevado a la destrucción parcial del tejido empresarial y a un alto nivel de desempleo, con el consecuente impacto en la matrícula y el sostenimiento de los estudiantes”.

Carta de IES Privadas al presidente Iván Duque by teomatam on Scribd

En cuanto al sector público, las instituciones dicen llevar años con faltantes presupuestales, lo cual se agrava con la caída en las matrículas, ya que esas representan 1,23 billones de pesos para este sector.

Así lo explicó Leonardo Fabio Martínez, rector de la Universidad Pedagógica Nacional y vicepresidente del Sistema Universitario Estatal (SUE): “Es importante recordar que la Nación no aporta el 100 por ciento de los recursos que necesitan las universidades públicas para funcionar, por lo que estas deben gestionar el 46,5 por ciento de los recursos por su cuenta para cubrir su funcionamiento”.

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Por su parte, Jennifer Pedraza, representante estudiantil en el Consejo Superior de la Universidad Nacional, aseguró que “la crisis de la pandemia ha generado que los faltantes presupuestales de las universidades prácticamente se hayan duplicado. Por ejemplo, la Unal pasó en febrero de 2020 de un faltante de 44.585 millones de pesos a 77.466 millones de pesos en el mes de julio”.

Y a esto se debe sumar, explica el rector Martínez, que en el sector público “el aumento de los gastos de funcionamiento y personal de las instituciones cada año está muy por encima del valor que anualmente se adiciona al presupuesto asignado por el Gobierno”. Por ley, esta adición presupuestal corresponde al valor del IPC. De acuerdo con cifras del SUE, entre 2010 y 2019 el aumento anual fue en promedio del 3,86 por ciento. En cambio, los gastos operativos se incrementaron entre el 8 y el 9 por ciento cada año.

Matrícula cero

En el segundo semestre de 2020, y en un hecho sin precedentes, muchas instituciones lograron dar gratuidad a sus estudiantes, gracias a una unión de recursos propios y dinero dado por el Ministerio de Educación, alcaldías y gobernaciones.

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Si bien Mineducación continuó con el Fondo Solidario por la Educación (con los recursos ampliados para apoyar a la matrícula de los estudiantes), en 2021 el número de instituciones que lograron dar acceso gratuito a sus alumnos se redujo significativamente.

Para la líder estudiantil Pedraza, se hace necesario dar continuidad a esta medida, al menos mientras se mantiene la emergencia económica: “La matrícula cero se pide con el objetivo de disminuir y prevenir una deserción masiva de los estudiantes dada la crisis económica en el país. Hemos visto cifras negativas superiores al 7 por ciento de decrecimiento económico y un desempleo sin precedentes que sin duda afectan el acceso a la educación superior”.

Y añade: “No es que no haya más recursos para apoyar a la educación superior. Según el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, a febrero de este año solo se había ejecutado el 56 por ciento del fondo para la mitigación de la emergencia económica. Queda el 44 por ciento de estos recursos sin ejecutar. Es decir, 17,8 billones de pesos que se podrían usar para salvar la universidad pública”.

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3 preguntas a Óscar Domínguez, director ejecutivo de Ascún
Óscar Domínguez - Ascún

Óscar Domínguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún).

Foto:

Ascún

¿Qué tan golpeada quedó la educación superior con la pandemia?

Se ha presentado deserción por diferentes causas originadas principalmente por la afectación económica de las familias, pero se evidencia un trabajo colaborativo de las instituciones con el Gobierno Nacional y local que está ayudando a mitigar parte de la crisis, priorizando alternativas para que los estudiantes no suspendan su actividad académica. A las instituciones también les ha correspondido diversificar sus fuentes de ingresos a partir de otras funciones sustantivas como la investigación y la extensión.

¿Qué implicaciones tendría la caída en las matrículas?

La historia ha evidenciado que la educación universitaria aporta a la formación de personas productivas, que a su vez son las que posibilitan las condiciones de desarrollo económico de la sociedad y del país; por eso representa una grave implicación que al suspender los estudios se afecten proyectos de vida de estudiantes que aspiran a tener un reconocimiento profesional.

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¿Cuál es el llamado que hace Ascún ante esta situación?

Que los estudiantes no suspendan sus proyectos de formación universitaria y acudan a los diferentes programas institucionales de apoyo donde encontrarán opciones pertinentes para cada caso. Se hace evidente la necesidad de personas preparadas para asumir los nuevos retos mundiales. En este sentido, las instituciones de educación superior cuentan con personal idóneo, capacidad instalada y programas académicos flexibles para que la formación sea integral y responda a las nuevas demandas del mercado.

Las instituciones han fortalecido sus programas de acompañamiento psicosocial, asesoría académica, acceso remoto a clases y a fuentes bibliográficas, además de planes de financiamiento.

MATEO CHACÓN ORDUZ
Redacción Educación
dancha@eltiempo.com

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