Las lecturas de la mala nota de Colombia en las pruebas Pisa 2018

Las lecturas de la mala nota de Colombia en las pruebas Pisa 2018

El país ocupa el puesto 58 en informe de la Ocde. Chile y Uruguay, los mejores de América Latina.

Estudiantes

En Colombia, 7.522 estudiantes de 250 escuelas hicieron las pruebas, entre abril y mayo de 2018.

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Alexis Múnera / Archivo EL TIEMPO

Por: Camilo Peña Castañeda
07 de diciembre 2019 , 11:57 p.m.

No obstante los esfuerzos que se han realizado en educación, Colombia aún no alcanza las cifras promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) en las pruebas Pisa, que miden el rendimiento académico de estudiantes de 15 años en comprensión de lectura, matemáticas y ciencia.

De 79 países evaluados, Colombia se ubica en el puesto 58, por debajo de naciones como Bielorrusia, Lituania, Hungría, entre otros. En América Latina, Chile obtuvo la mejor puntuación, seguido de Uruguay y Costa Rica. En la cola se encuentran Argentina, Perú y Panamá.

La prueba, que se realiza cada tres años desde el 2000 y en la que Colombia participa desde el 2006, creó gran expectativa en el país debido a que en el 2015 la puntuación fue alta. En lectura, por ejemplo, el país creció 40 puntos, pasando de 385 en el 2006 a 425 en el 2015.

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En los nuevos resultados, entregados por la Ocde el pasado 3 de diciembre, se evidencia que la caída más significativa fue en comprensión de lectura, pasando de 425 puntos en el 2015 a 412 en el 2018. En matemáticas apenas se subió un punto, pasando de 390 en 2015 a 391 en 2018. Y en ciencias, las estadísticas reflejan un decrecimiento, al pasar de 416 a 413.

Y aunque no se trata de diferencias significativas, el informe evidencia que Colombia, y en general los países de América Latina, siguen registrando un desempeño bajo teniendo en cuenta que el promedio de la Ocde es de 480 puntos en esas áreas del conocimiento.

El reto es repensar el sistema de formación docente, tanto en inicial como en especialización (...). Se necesitan recursos para que las facultades se puedan fortalecer

De hecho, el organismo explica que el rendimiento de Colombia es similar al de los estudiantes de México, Albania, la República de Macedonia del Norte y Catar.

Ante este panorama se ha suscitado un gran debate sobre el rumbo que debería emprender el país para mejorar su calidad educativa, acorde a su importancia regional y potencial humano y económico.

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Gabriela Ramos, directora de la Ocde, aduce que el principal problema de Colombia y de las naciones de América Latina es la desigualdad social. “Comparando los resultados de Colombia desde el 2006, la tendencia es creciente. Sin embargo, los resultados aún son bajos (...). Colombia es un país muy desigual, en términos de posibilidades de niños que provienen de familias adineradas respecto a la población de condiciones bajas”, le dijo Ramos a EL TIEMPO a través de una videoconferencia desde México.

Según los resultados, los alumnos colombianos con ventaja socioeconómica superaron a los desfavorecidos en lectura por 86 puntos. Esta cifra es menor que la diferencia media entre los dos grupos (89 puntos) en todos los países de la Ocde.

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Expertos en el tema coinciden en que uno de los factores que no le han permitido a Colombia levantar cabeza en las pruebas Pisa, realizadas en el país a cerca de 8.000 estudiantes entre abril y mayo del año pasado, es la capacitación de docentes. Y aunque el país está cerca de formar parte de la Ocde, debe cumplir los requisitos para mantenerse, entre esos los educativos.

Otro factor es la distribución desigual de los docentes en las escuelas, sobre todo en la zona rural, en donde hay menos profesores de planta e, incluso, no son profesionales

“El reto es repensar el sistema de formación docente, tanto en inicial como en especialización (...). Se necesitan recursos para que las facultades se puedan fortalecer y, al mismo tiempo, ofrecerles a los profesores mecanismos de financiación para que continúen con sus estudios”, sugiere Sandra García Jaramillo, profesora de Política Social y Educación en la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes.

“Otro factor es la distribución desigual de los docentes en las escuelas, sobre todo en la zona rural, en donde hay menos profesores de planta e, incluso, no son profesionales. Esto, por supuesto, incide en que se tengan peores resultados”, agrega García.

De acuerdo con la Ocde, en Colombia el 34 por ciento de los estudiantes matriculados en una escuela desfavorecida y 18 por ciento de los estudiantes matriculados en una escuela favorecida asisten a un colegio cuyo director reportó que la capacidad de la escuela para brindar educación se ve obstaculizada por la falta de personal docente.

Un aspecto que también advierte la Misión de Sabios en el informe que entregaron al Gobierno el jueves pasado. “La universalización de la atención integral de 0 a 5 años y de la educación secundaria y media con altos niveles de calidad demanda la formación de un número considerable de maestros”, dicen los sabios.

De hecho, proponen crear un Instituto Superior de Investigación en Educación y Alta Formación de Maestros, para formar “los nuevos maestros de la niñez”.

Informe de la Ocde

Los estudiantes colombianos siguen registrando promedios bajos en lectura, matemáticas y ciencia.

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iStock

Replantear la educación

La educación, al igual que otros sectores tradicionales de la sociedad, enfrenta retos ante la llegada de la tecnología. La pregunta, advierten los especialistas, es cómo conjugar ambos aspectos para hacer atractivos los procesos de enseñanza.

Estos resultados no son sorpresivos porque el sistema educativo colombiano no ha tenido cambios rápidos en su modelo. Los currículos deben cambiar porque ya no se deben dictar 14 asignaturas; así es muy difícil ser eficiente. Los maestros siguen enseñando de a pedacitos y nadie aprende a leer así”, expone Francisco Cajiao, experto en educación.

Una tesis similar maneja la docente de la Universidad de los Andes, debido a que plantea la posibilidad de establecer un currículo nacional. “Cada escuela maneja su propio método de enseñanza, pero deberíamos perder el miedo y establecer un acuerdo social (...). No se trata de imponer un método de enseñanza, consiste en tener una orientación internacional basada en la investigación”, argumenta Sandra García.

Por su parte, Ángel Pérez Martínez, profesor universitario e investigador en temas educativos, aduce otra problemática, y es la falta de cobertura en la educación de la primera infancia.

“En el 2018, 732.090 estudiantes no lograron ingresar a prejardín, 676.660 a jardín y 114.518 a transición. En total, 1’523.286 niños se quedaron sin acceso a la educación”, indica el especialista.

Y agrega: “La mayoría de los países gastan entre el 5 y 6 por ciento del PIB para educación, pero en Colombia gastamos el 4,5. Incrementar los recursos resolvería muchos problemas”.

Pero no basta con actualizar las normas, también es necesario crear, por ejemplo, un sistema de evaluación de políticas públicas, que permita medir el impacto de programas como Ser Pilo Paga o Generación E.

“Colombia empieza a reaccionar y habrá que esperar pruebas futuras para ver mejores resultados. Sería un error dejarnos arrastrar por la moda de los rankings y dedicarnos principalmente a entrenar a nuestros jóvenes para que presenten buenas pruebas”, señala Ignacio Mantilla, matemático y exrector de la Universidad Nacional.

El académico también se aventuró a explicar por qué los jóvenes colombianos no mejoran sus habilidades en matemáticas. “Comúnmente aprenden llevando a cabo un entrenamiento para reproducir procedimientos rutinarios, imitando desarrollos algorítmicos, como quien sigue recetas para preparar una respuesta a cuestiones que generalmente no tienen una interpretación que pueda animar al alumno”, agrega.

Pero ojo, a estas propuestas se suma una más transcendental. “Resulta evidente que los objetivos de las políticas nacionales de educación no pueden limitarse a mejorar las coberturas e inclusive la calidad (...), sino en la necesidad de reinventar todo el sistema educativo para hacerlo pertinente a las cambiantes exigencias y a la realización de las personas”, sugiere la Misión de Sabios al Gobierno.

¿Qué opina el Gobierno?

La ministra de Educación, María Victoria Angulo, le dijo a EL TIEMPO que los resultados podrían mejorar, siempre y cuando se le preste vital atención a la primera infancia.

“El foco es calidad, trabajando en programas tan importantes como el desarrollo de atención integral a la primera infancia, no solo centrándose en cobertura, sino también en atenciones reales en el desarrollo del niño”, indica.

La jefa de la cartera agrega que “se debe garantizar la educación de calidad en la ruralidad y en todo el territorio colombiano. Se debe trabajar de la mano con maestros y directivos no solo para acompañarlos en su gestión, sino también para innovar en las metodologías, especialmente en la compresión de lectura”.

Así les fue a los estudiantes colombianos

En la mayoría de los países se usaron pruebas computarizadas y tuvieron una duración de dos horas. En lectura se instauró un sistema de prueba adaptativa, lo cual significó que las preguntas variaron adaptándose al nivel de habilidades que demostró cada participante a lo largo de la evaluación.

En lectura, matemáticas y ciencia se establecieron cinco niveles de competencia. Lo ideal, según Gabriela Ramos, directora de la Ocde, es que todos los países se ubiquen en nivel 4 y 5. En Colombia, el 50 por ciento de los alumnos alcanzaron al menos el nivel 2 de competencia en lectura. “Como mínimo, estos estudiantes pueden identificar la idea principal en un texto de extensión moderada, encontrar información basada en criterios explícitos aunque algunas veces complejos, y pueden reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les instruye explícitamente para hacerlo”, reza el informe. Tan solo el 1 por ciento de los estudiantes alcanzó el nivel 5 o 6.

En matemáticas, por su parte, el 35 por ciento de los jóvenes obtuvieron el nivel 2 (el promedio de la Ocde es del 76 por ciento). El organismo internacional indica que estos estudiantes tienen las habilidades para interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo representar matemáticamente una situación simple. “Por ejemplo, comparar la distancia total entre dos rutas alternativas o convertir precios a una moneda diferente”, se lee en los resultados. Solo el 1 por ciento se situó en el nivel 5 y 6.

En ciencia, la situación fue similar a la de lectura, pues cerca del 50 por ciento de los alumnos lograron el nivel 2. “Como mínimo, estos estudiantes pueden reconocer la explicación correcta de fenómenos científicos familiares y pueden utilizar dicho conocimiento para identificar, en casos sencillos, si una conclusión es válida a partir de los datos proporcionados”.

Otro resultado de las Pisa 2018 revela que el 32 por ciento de los estudiantes del país reportaron haber sido víctimas de matoneo por lo menos algunas veces al mes, en comparación con el 23 por ciento de media de la Ocde.

Respecto al ambiente escolar se reportaron cifras positivas. “Cerca del 85 por ciento de los alumnos de Colombia (74 por ciento, la media de la Ocde) estuvieron de acuerdo con que su profesor demuestra sentir gusto por la docencia”.

De hecho, la Ocde afirma que en la mayoría de los países y economías, incluso Colombia, los jóvenes tuvieron un mejor rendimiento en lectura cuando percibían que su docente era más entusiasta, en especial cuando perciben que sus profesores están interesados en la materia.

CAMILO PEÑA CASTAÑEDA
Redacción Educación

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