La historia del docente expulsado de los Andes por presunto acoso

La historia del docente expulsado de los Andes por presunto acoso

La universidad encontró que Adolfo Amézquita incurrió en graves faltas. El profesor se defiende.

Universidad de los Andes

El Consejo Académico de la U. de los Andes tomó la decisión de desvincular a Adolfo Amézquita.

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Felipe Cazares - Universidad de los Andes

Por: Educación
08 de febrero 2020 , 09:45 p.m.

Casi un año después de que se conocieran las denuncias de presunto acoso sexual hechas por estudiantes contra el profesor Adolfo Amézquita, la Universidad de los Andes decidió, en primera instancia, apartarlo de su cargo el pasado 6 de febrero. La institución dice que la decisión se tomó después de aplicar “el debido proceso, así como respetando los derechos y la dignidad de todas las personas involucradas”.

Las acusaciones en contra de Amézquita, quien ingresó a la Universidad de los Andes como estudiante de pregrado en 1985 y finalmente se convirtió en jefe del departamento de Biología, se conocieron el 8 de marzo del 2019 en un encuentro estudiantil llamado Destapa la olla, en el que se leyeron cartas anónimas con relatos de acoso sexual.

Según contó a EL TIEMPO ‘No es normal’, una colectiva estudiantil activista y feminista de la Universidad de Los Andes que organizó ese evento con otras colectivas, aproximadamente seis denuncias que se leyeron ese día fueron contra Amézquita. Los testimonios, siempre anónimos, lo acusaban de acoso sexual, intimidación, abuso de poder y de favorecer a las mujeres que tenían relaciones con él.

Una de esas denuncias fue registrada en video y compartida en Youtube. “La historia se inició en el 2015, cuando vi la materia Fisiología Animal, dictada por el profesor Adolfo Amézquita –dice el testimonio–. Debido a mi gusto por la fisiología comenzamos a hablar con mayor frecuencia (...). En una salida de campo en el 2016, él me dijo que estaba preciosa por una camisa rosada que estaba usando. Luego, recostados en una roca viendo las estrellas, me tomó una fotografía. Ahí mi cabeza explotó y en ese momento decidí dejarle en claro que no quería tener nada con él, porque para mí él era casi una figura paterna”.

“Él (Amézquita) cambió por completo y tomó la decisión de manipularme psicológicamente para que me quedara callada. Y así fue. A partir de ese día, comenzó el hostigamiento, la gritería y la manipulación”, continúa el relato.

Conocidas las acusaciones, el rector de ese entonces, Pablo Navas, anunció que realizaría las investigaciones necesarias. Por su parte, ‘No es normal’ acompañó a las estudiantes que habían denunciado para tramitar las denuncias.

La historia terminó la semana pasada con la decisión de los Andes. En un comunicado, la institución explica que el Consejo Académico evidenció varias faltas contempladas en el estatuto profesoral: “Faltas éticas en el desarrollo de la práctica académica, atentar contra derechos y la dignidad de los estudiantes, desatender normas asociadas a conflicto de intereses, y negligencia en el cumplimiento de deberes y responsabilidades”.

Este diario se comunicó con Alejandro Gaviria, actual rector de la universidad, para conocer detalles sobre el proceso, pero él se abstuvo de dar declaraciones.

Él (Amézquita) cambió por completo y tomó la decisión de manipularme psicológicamente para que me quedara callada. Y así fue

El docente Amézquita, entre tanto, ha negado las acusaciones y advierte que el proceso en su contra fue “abiertamente inconstitucional y tendencioso”.

“La universidad no tiene evidencias concretas contra mí. Solo cuenta con declaraciones de, al menos, cinco personas. En cambio, yo tengo evidencia directa de que algunas de esas declaraciones son falsas”, dijo el profesor a EL TIEMPO. Y agrega que la institución “niega la evidencia que quita credibilidad a tales afirmaciones” en su contra.

En las declaraciones, por ejemplo, se habla de que el biólogo “elogió la ropa de una señorita”. A lo que Amézquita responde: “Eso no lo puedo desmentir porque era la conversación entre dos personas. Pero he demostrado con pruebas que esa persona ha mentido en otras afirmaciones”.

La primera vez que fue llamado a descargos, dice el docente, fue el 30 de noviembre del 2018 por una supuesta malversación de recursos: “una estudiante me pasó unos recibos de una salida de campo, pero yo no se los acepté”.

Pero en esa misma reunión, la institución le reclamó “no haber informado que sostuvo relaciones sentimentales con al menos tres de sus estudiantes”, dice una resolución de la universidad conocida en exclusiva por EL TIEMPO.

En ese documento, Sonia Patricia Murillo, directora de Gestión Humana y Desarrollo Organizacional, le notificó al docente la terminación de su contrato con causa justa por generar “conflictos de intereses” con esas alumnas mientras era su profesor. Amézquita fue removido de su cargo el 17 de enero del 2019, pero apeló la decisión, diciendo desconocer “que las relaciones interpersonales entre alumnos y maestros sugiera un conflicto de intereses”. Sin embargo, dos meses después, se conoció el video en el que las estudiantes lo denunciaron de manera anónima por acoso. En ese momento se abrió un nuevo proceso contra el docente.

Después de conocer la decisión, un grupo de alumnos le dijo a este diario: “Estamos tristes y decepcionados con lo que está pasando. Sentimos que no se tuvo en cuenta nuestro testimonio. Nosotros, los estudiantes directos del profesor Amézquita, nos debieron haber preguntando qué estaba sucediendo. Solamente hasta la semana pasada tomaron nuestro testimonio porque el docente así lo solicitó”.

La universidad no tiene evidencias concretas contra mí. Solo cuenta con declaraciones de, al menos, cinco personas. En cambio, yo tengo evidencia de que algunas de esas declaraciones son falsas

Por su parte, representantes de ‘No es normal’ celebraron la decisión. “Esto es un llamado de atención para que en la universidad se piense cuáles son las condiciones estructurales para que esto sucediera por tanto tiempo. Celebramos la decisión de la universidad, pero Amézquita llevaba 35 años y es solo ahora cuando lo sacan”, dice.

Natalia Moreno Salamanca, magister en estudios de Género, resalta el papel de las colectivas feministas de la universidad, “porque fueron quienes impulsaron las denuncias a través de un espacio en el que algunas estudiantes pudieron desahogarse. Yo invitaría a que todas las universidades fortalezcan sus protocolos de prevención y a que incentiven más las denuncias”.

Entre tanto, Amézquita dice que utilizará todos los recursos legales para defenderse: “Infelizmente, algunos funcionarios de la institución animaron y respaldaron a un grupo de personas que se organizaron para procurar y rendir falsos testimonios, muy fáciles de contrastar”.

REDACCIÓN EDUCACIÓN

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