'La historia de cómo perdí US$ 16.000 con una agencia de estudios'

'La historia de cómo perdí US$ 16.000 con una agencia de estudios'

Leonardo Monzón, un colombiano de 29, cuenta su caso para prevenir a futuros estudiantes. 

Leonardo Monzón

Leonardo Monzón (segundo lugar de derecha a izquierda) junto a sus compañeros de clase.

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Por: Educación/Vida
10 de septiembre 2019 , 09:20 p.m.

En los últimos siete años, el número de colombianos que viajan al exterior para estudiar ha aumentado un 25,8 por ciento, de acuerdo con Migración Colombia. Viajan, según sus motivos, porque las universidades de otros países pueden resultar más económicas y a la vez que mejoran sus hojas de vida. Sin embargo, ese sueño, por circunstancias ajenas a su voluntad, puede complicarse. 

Ese es el caso de Leonardo Monzón, un colombiano de 29 años, quien impulsado por el deseo de perfeccionar su inglés, realizar una maestría y conocer nuevas culturas, fue aparentemente estafado: perdió 16.000 dólares con una agencia de estudios (53 millones de pesos, aproximadamente). ¿Por qué? Esta es su historia.

El joven, oriundo de Bogotá, hace parte, de los 84.002 connacionales que salieron del país para estudiar durante el 2018. Se graduó de la Universidad EAN como administrador de empresas, es apasionado por los viajes y tiene una gran afinidad por la industria farmacéutica; un gusto heredado de sus papás. Por eso, gran parte de su vida profesional ha estado vinculada a esa industria.

"Siempre me ha gustado la idea de ser gerente de producto, es decir, la persona que alinea la estrategia para los representantes médicos. Se abrió la oportunidad en una empresa, pero no lo pude ejercer porque nunca había hecho visita médica, o sea, no  conocía el trabajo en la calle. Por eso, busqué trabajo en otra compañía como visitador médico. Sin embargo, cuando estoy en este cargo me doy cuenta que para ser gerente de producto es necesario el inglés. Al ver que muchos de mis jefes perdían contratos con multinacionales por no saber ese idioma, el inglés para mí se volvió fundamental”, recuerda.

Leonardo Monzón

Leonardo Monzón en Charles Sturt University.

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Con la convicción de seguir creciendo profesionalmente, Monzón renunció a su trabajo y viajó a Canadá para perfeccionar su inglés. Realizó un curso de negocios y fue profesor para personas que no tienen ese idioma como lengua nativa. Después de estar seis meses en el exterior, decidió regresar a Colombia y es contratado nuevamente por la compañía a la que había renunciado.

"Me doy cuenta que me hace falta una especialización en mercadeo, porque todos los gerentes de producto la tenían. Entonces decido estudiarla en el Colegio de Estudios Superiores de Administración. (…). Mi meta personal, sin embargo, es ser un gerente general y, en un futuro, ser la persona que maneje toda una región y para eso es necesario un MBA (Master of Business Administration)", continúa con su relato.

Decidió, entonces, emprender una nueva aventura. En esta ocasión su destino fue Australia. "Escogí ese país porque, según mis amigos y diferentes agencias consultadas, es un lugar asequible para trabajar y estudiar al mismo tiempo, además de su calidad educativa", enfatiza el administrador.

Mi meta personal, sin embargo, es ser un gerente general y, en un futuro, ser la persona que maneje toda una región

Él escogió la institución pública Charles Sturt University, ubicada en Nueva Gales del Sur, Australia. Fue aceptado para iniciar un Máster en Ciencias Empresariales y solo restaba pagar el costo de la matrícula.

"El pago lo hice mediante una agencia de estudios llamada Jump (ahora cambio su nombre a Studies Education) y a través de la aplicación PayMyEdu, que funciona igual a PayPal. Sin embargo, este dinero nunca llegó a la universidad". 

Ahí comenzaron los problemas para Monzón. Denuncia que desde hace más de un año la plata, con la que pagó el primero semestre, no ha aparecido. "Me han mantenido con engaños. Me envían correos falsos y banales. De hecho, hace un par de meses me escribieron y me dijeron que me iban a devolver una parte del dinero. No obstante, hasta el momento no ha sido así", expone.

El joven contrató los servicios de la agencia Studies Education por recomendación de una de sus mejores amigas. Sin embargo, ella nunca viajó con la agencia sino que la sugerencia vino de un conocido de ella. Al principio, dice el administrador, todo fluía con la agencia. Estaban pendiente de él y le ayudaron con el proceso de visado y todos los papeles correspondientes para viajar.

"Renunció al trabajo porque ellos (la agencia) me aseguraron que todo estaba en orden. Aunque no se recomienda, compré los tiquetes sin tener la visa aprobada. Estaba bastante confiado porque tengo un buen historial de viaje. Decidí ir al Mundial de Fútbol en Rusia (julio-junio 2018) antes de iniciar las clases y estando allá me llegó un correo que decía 'invalid process' (proceso inválido, en español). Resulta que el proceso de la visa fue inválido porque la Embajada de Australia nunca recibió un código estudiantil, un sistema para determinar que una persona va a un país a estudiar", sigue el relato.  

Leonardo Monzón

Leonardo tiene dos trabajos en Australia, uno de ellos como representante de ventas.

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Sorprendido con la situación, Leonardo se comunicó con la agencia para encontrar respuestas. "Me dijeron que no sabían por qué el código nunca había llegado, así que me recomendaron esperar unos meses más para iniciar nuevamente el proceso. Llegó agosto y seguía sin tener una solución".

Frustado y con las manos vacías, este administrador de empresas regresó a Colombia. Buscó ayuda con Charles Sturt University y efectivamente la institución académica lo escuchó y le asignó una persona especializada para estos casos. "Gracias a esa persona logré tramitar el código de estudiantes y lo recibí en diciembre del año pasado (...). El 10 de enero del 2019 me aprobaron la visa", reflexiona. 

Con la ilusión de estudiar su MBA, Leonardo finalmente viajó a Australia. Estando allá, no obstante, la universidad le escribió en febrero para preguntarle por el pago de la matrícula.

"Iniciaron nuevamente los problemas. Estaba aceptado en la institución, pero no tenían el dinero que yo le había girado a la agencia. La universidad me deja iniciar mis estudios hasta tanto se encuentre ese dinero. Sin embargo, los recursos finalmente no aparecen y no puedo presentar los exámenes finales. La institución me advierte que debo efectuar el pago o de lo contrario me cancelarían el código de estudiante (COE, por sus siglas en inglés), me expulsarían y de paso perdería la visa. Hasta el 7 de junio tenía plazo para pagar. Manejar esta situación fue completamente estresante. Me llené de ansiedad y miedo porque mis sueños se estaban acabando". 

Leonardo Monzón

El joven también trabaja como controlador de tráfico de peatones y de vehículos.

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Ante la presión de Leonardo y de la persona de la institución que lo estaba ayudando, Studies Education finalmente envió un recibo de pago a la universidad. Sin embargo, se trataba de un papel falso, cuenta el joven con frustración. Por esa razón, tuvo que luchar para conseguir más dinero y pagar ese primer semestre. El problema ahora era cómo pagar el siguiente.

Volvió a Colombia para tomar energía, porque según cuenta el administrador, estaba destruido mentalmente y con serios problemas económicos. Pero no todo estaba perdido. "La universidad en vista de mis buenas notas y de mi buena fe al pagar doble por el primer semestre, por medio de un correo me confirman que no habrá cargos para el segundo semestre", indica. 

Actualmente, Monzón vive en Australia y está terminado su MBA. Espera graduarse en abril de 2021. No ha recuperado su dinero y mientras tanto, trabaja como controlador de tráfico de peatones y vehículos, y representante de ventas para pagar sus estudios, vivienda y comida. 

"Espero que contando mi caso los estudiantes sean más conscientes de las agencias que contratan", recomienda el joven. 

EL TIEMPO trató de contactarse con Studies Education en varias ocasiones para indagar sobre este caso en particular, pero hasta el momento no ha sido posible. 

Algunas recomendaciones

Frank Cross, agente de migración registrado ante el Gobierno australiano y director de Viva Australia, sugiere que para evitar este tipo de situaciones "lo mejor es que el estudiante realice el pago directamente con la institución. Esto, aunque resulta un poco engorroso, le asegura al estudiante su inversión y garantiza el retorno de ese dinero en caso de ser rechazada su solicitud de visado". 

"Una clara señal que invita a sospechar de una agencia son los precios exageradamente bajos, que difieren abiertamente con los valores del mercado", sugiere. 

Cross también recomienda que al momento de contratar los servicios de una agencia es importante evitar el voz a voz. "Se debe verificar la información en las fuentes oficiales de los gobiernos, en este caso en el de Australia, para saber si ellos tienen conocimiento de la existencia de una agencia en particular. También se puede verificar en la página pieronline.org, en donde se registran los agentes de educación calificados para Australia", señala el especialista. 

Entre tanto, desde la Embajada de Australia le recomiendan a los colombianos que antes de firmar un contrato es necesario asegurarse de entender en detalle las tarifas y los cargos. "Solicite un recibo que soporte cualquier pago. Pregunte a su agente sobre el curso e institución, pues debe estar en capacidad de informar acerca de los estudios que dese cursar. Indague con el agente sobre su negocio y si tiene conexiones con otras instituciones educativas en Australia", informa la embajada en su sitio web. 

No es un caso aislado 

EL TIEMPO conoció dos casos similares al de Leonardo Monzón; también con la misma agencia de viajes. Paula Catalina, una arquitecta de la Universidad Católica de Colombia, denuncia que Studies Education le robó 15 millones de pesos. 

"Decidí irme a Australia porque quería perfeccionar mi inglés y tener una inmersión total en el idioma. Ese país me pareció un buen destino porque allí tendría la oportunidad de estudiar y trabajar (...). Llegé a esa agencia gracias a una amiga que conozco de toda la vida y quien ese momento vivía en Australia. Para iniciar el proceso realicé el pago mediante la plataforma PayMyEdu pero el dinero nunca llegó a la escuela", relata Catalina. 

Al igual que Monzón, la agencia de viajes nunca expidió el código de estudiante de la arquitecta. "Pagué la visa en junio de 2018, pero la Embajada de Australia me informa que el dinero iba a ser reembolsado. No entendí esa decisión y la agencia nunca me dio una explicación. Decidí entonces solicitarles el reembolso de mi dinero", continúa su relato. 

La joven inició una investigación por su cuenta y se percata "que ni siquiera existe una oficina de esa agencia en Bogotá (...). Hasta el día de hoy, la agencia alega que están tramitando el reembolso y que la plataforma PayMyEdu es quien se debe encargar. En medio de mi desesperación, entablé una denuncia penal ante la Fiscalía. Ya tengo asignación de fiscal, pero se sabe que esos procesos son demorados".

Catalina, una joven que estudió Mercadeo y Publicidad, también pasó por una situación similar.  "Ahorita trabajo en una empresa digital de Marketing, pero quiero estudiar una maestría para poder emprender. Mi exnovio me comentó que se quería ir a estudiar al extranjero y que estaba realizando el trámite con Studies Education. Efectivamente él se fue y decidí entonces iniciar el proceso con esa agencia. En agosto del 2018 hago el primer pago a través de PayMyEdu", afirma la publicista. 

La joven cuenta que realizó varios pagos por un total de 5.400 dólares (18 millones de pesos aproximadamente). "Me dijeron que debía esperar hasta enero de 2019 para iniciar con todo el proceso y ahí comencé a sospechar. Comencé el proceso con la Embajada de Australia para sacar la visa, pero se presentaron ciertas inconsistencias. Llegamos a marzo y el trámite no avanzaba", cuenta Catalina. 

"Las personas de la agencia desaparecieron y me entró la angustia. Llamé directamente a la escuela, en Sídney, para averiguar si estaba inscrita. Efectivamente estaba registrada pero no habían recibido ningún pago y no se había emitido el código estudiantil", señala la publicista. 

Para Catalina el proceso no ha sido sencillo. "Renuncié a mi trabajo para poder viajar, pero nunca lo pude hacer. Perdí a mi novio y tengo varias deudas por pagar (...). Sigo esperando que la agencia me devuelva el dinero". 

EDUCACIÓN
campen@eltiempo.com

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