En buena hora

En buena hora

Por primera vez en los 40 años de funcionamiento de Fescol, una mujer ocupa el cargo de directora.

Kristina Birke Daniels

Kristina Birke Daniels se vinculó hace 13 años a Fescol y desde hace un par de meses es su directora.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

31 de julio 2018 , 10:29 p.m.

Hablar de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung, de la socialdemocracia alemana, más conocida como Fescol, en nuestro medio es remontarse al año de 1978, cuando Klaus Schubert llegó, en solitario, a inaugurar la sede colombiana. Schubert fue el primero y ha sido el más activo y popular de sus directores.

Desde ese momento se inició un proyecto intelectual, pionero en algunos temas y referente obligado en otros que se desarrollan combinando experiencias locales con otras ya probadas.

Su sede, primero en el barrio Palermo y luego en Quinta Camacho, ha sido escenario de importantes discusiones, decisivos encuentros e inolvidables tertulias.

La reflexión de expertos, provenientes de sitios diversos, sobre aspectos coyunturales de las relaciones internacionales; las reuniones semanales con personajes de la política y la economía y periodistas de los principales medios, así como con reputados académicos, para hablar en un ambiente distendido de asuntos ásperos; la coordinación entre instancias públicas con organizaciones privadas para enfrentar las encrucijadas ambientales; investigaciones sobre la situación de la mujer en varios campos y sobre el papel de los medios de comunicación; relaciones de acompañamiento y análisis dentro de sectores sindicales y sociales; la secretaría técnica del Premio Nacional de Paz; publicaciones enjundiosas a través del sello editorial Cerec y un extenso etcétera son algunas de las realizaciones que han hecho a Fescol brillar con luz propia.

Martha Cárdenas, Hernando Corral, Manuel Rodríguez, Álvaro Camacho (q. e. p. d.), Margarita Marino de Botero, Ángela Sánchez, Eduardo Pizarro, Álvaro Tirado, Juan Tokatlian, Cecilia López, María Teresa Herrán, Francisco Leal, Gloria Cecilia Gómez, Magdalena León, Juan Gonzalo Zapata, Beethoven Herrera, Miguel Eduardo Cárdenas, Alberto Rodríguez, Gonzalo Sánchez, Rafael Pardo, María Jimena Duzán, Martha Ruiz, Ricardo Santamaría y una larga lista de intelectuales nacionales y extranjeros han dejado huella por su trabajo en las diversas etapas de Fescol, que también se recuerda por organizar las mejores y más animadas fiestas de fin de año en los años ochenta del siglo pasado.

En estos cuarenta años, cada uno de los directores alemanes le ha dado un carácter distintivo a su mandato, y su trabajo ha tenido mayor o menor incidencia en el acontecer nacional, pero casi siempre han establecido lazos sólidos de amistad con representantes de sectores sociales y políticos, por los que regresan, atacados por ‘nostalgias’, ya que casi todos se han asimilado con el país y sus gentes de manera muy fraterna

La primera

Para Kristina Birke Daniels, ser la cabeza en Colombia, desde hace un par de meses, de esta fundación socialdemócrata, nacida en 1925 –la más antigua fundación política en Alemania–, no es novedoso. Su anterior posición, directora en Marruecos, la inauguró dentro del grupo directivo de la FES, en el que las posiciones de liderazgo ocupadas por mujeres se acercan al 50 por ciento, sin ser norma escrita ni su cumplimiento grabado en piedra.

Lo que sí es nuevo en su misión es la atención que en la actualidad despierta Colombia en su país por el proceso de paz. Una de las pocas buenas noticias que se han recibido con gran esperanza en el mundo entero, asegura. Y por la grave crisis humanitaria que se vive, agrego yo, y tiene a la comunidad internacional en alerta.

“Muchas personas en Alemania siguen con interés lo que sucede aquí y quieren que el proceso se consolide por el bien la democracia, para que haya mayor justicia social”, afirma Kristina. Esta preocupación, entonces, hace que sobre su trabajo haya mayor atención entre sus compatriotas.

Kristina lideró para la fundación un proyecto regional de equidad de género y feminismo político, con sede en Nueva Delhi (India), que desarrolló por todos los países asiáticos. Esa larga y ejecutiva experiencia laboral la hacen una ‘jefa’ canónica.

Con la fundación lleva 13 años; comenzó de pasante, y ya había estado en algunas oportunidades en el país.

No acredita, por lo tanto, condición de recién aparecida. Y menos si se tiene en cuenta que su español es bueno, no solo porque lo estudió, como lo han hecho muchos de sus compatriotas, en la Universidad de Salamanca (España), sino porque, desde muy niña, con su hermano, se propuso aprenderlo, ya que era el idioma en que hablaba su tía con sus primos. Una especie de lenguaje secreto para los hermanos Brike Daniels.

“Queríamos involucrarnos en sus asuntos. Saber de qué hablaban. No quedar fuera de sus conversaciones, y ahí empezamos a aprender algunas palabras. La anécdota surge así: un hermano de mi padre vino a Colombia a hacer un año de intercambio y conoció a la mejor amiga de mi tía. Cuando Ángela María, la tía, viajó a estudiar a Alemania se contactó con mi tío, que tenía muy buena relación con los colombianos que vivían en Saarbrücken y, claro, descubrieron los lazos en común, se enamoraron, se casaron, y ella siempre les habló en español a sus hijos”.

Así que, desde muy pequeña, Kristina supo de Colombia. Ángela María Suárez, su tía, ha sido uno de sus referentes familiares permanentes.

Origen fronterizo

Con el paso de los años, y por haber nacido en Saarbrücker, pequeña ciudad alemana en la frontera con Francia y Luxemburgo, Kristina se hizo una persona curiosa.
Su ciudad natal es también ejemplo de integración y convivencia pacífica. Pasó de ser un sitio de disputas y guerras entre franceses y alemanes, en siglos pasados, a un territorio de paz. Una divertida Kristina cuenta: “Nuestro medio de transporte público se toma en mi ciudad y termina su recorrido en Francia”. En las escuelas, la segunda lengua, por encima del inglés, es el francés.

Por el mundo

Kristina no hizo sus estudios universitarios en Alemania, sino que se fue a la profunda Inglaterra a estudiar en una ciudad poco desarrollada, Hull, pero que ofrecía en su universidad un programa interdisciplinario, que era lo que quería.

Una vez graduada en Ciencia Política, Economía e Historia Social, y después de hacer una maestría en otra universidad inglesa, se estrenó como profesional en Ginebra (Suiza), donde trabajó con Naciones Unidas, y de ahí pasó a la fundación a comenzar un periplo que la tiene hoy en Colombia, un país que quiere terminar de conocer. Caño Cristales y Providencia serán sus estaciones más próximas.

Pacto familiar

La coyuntura política que se vive en el país, sus riquezas naturales, así como el trabajo con un equipo de profesionales muy competentes, fueron algunas de las razones que la llevaron a aceptar esta plaza y proponerle a su esposo un trato que, aunque pueda parecer un poco extraño, cada vez se hace más popular en el mundo entero, por las posibilidades laborales que se les presentan a más mujeres de por acá y de por allá.

Kristina invitó a su marido a venir a Colombia y hacerse cargo de las labores domésticas y del cuidado del hijo durante dos años. Él no dudó en darle el sí. La importante actividad cultural que se desarrolla en Bogotá y otras ciudades, el auge de la industria cinematográfica, el aumento de galerías de arte y proyectos artísticos, así como la envidiable posibilidad de ser padre las 24 horas fueron factores para que no tuviera problema en asumir, por un tiempo, el papel de ‘amo de casa’ mientras ella es la cabeza de Fescol.

Su esposo es historiador, experto en archivos y especializado en la filmografía y en el mundo alucinante creado por el genial Stanley Kubrick (Estados Unidos 1928-Inglaterra 1999). Construyó y consolidó, durante tres años, uno de los más importantes fondos Kubrick, con sede Londres, sobre el genial director de cine. Labor que consideró finalizada el año pasado.

Retos

La nueva directora de Fescol expone algunos de sus proyectos: “Como parte de la comunidad internacional, vemos en el proceso de paz entre el gobierno del presidente Santos y la exguerrilla de las Farc un mensaje de esperanza para un planeta que hoy en día es testigo de tantos conflictos bélicos. Colombia necesita de este proceso para tener un futuro estable, democrático y con justicia social. En ese sentido, como nueva directora de la Fescol, tengo el compromiso de ayudar desde nuestra labor a la implementación de estos acuerdos.

También como parte de nuestra misión en el país, me he impuesto ayudar a la reconciliación nacional y la construcción de condiciones que permitan que la paz encuentre un terreno justo y solidario en donde florecer. Desde mi punto de vista, esto tiene que ver con promover los procesos de verdad, justicia y reparación de las víctimas y encontrar mecanismos para que la sociedad en su conjunto entienda la brutalidad de la guerra y la importancia de no repetirla”, manifiesta con convicción Kristina.

Todoterreno

Kristina Brike Daniels está acostumbrada trabajar en países inequitativos; la desigualdad que se vive en América Latina, y de manera particular la colombiana, no la desconoce, pero sí le preocupa. Y mucho.

Otro de los asuntos en los que quiere intervenir es “en generar espacios de reflexión sobre las dinámicas y problemáticas de la seguridad regional en América Latina desde una perspectiva progresista, en términos tanto del análisis como de las implicaciones políticas que tienen para los países y la región.

Fescol es un espacio de diálogo político entre sectores muy diversos que, en muchos casos, no se encuentran ni hablan entre sí. En ese sentido, podemos aportar a generar conversaciones diversas e incluyentes que disminuyan la polarización que hoy se evidencia en la discusión pública en Colombia. Esta última es la razón por la cual siempre he querido trabajar para la FES en Colombia”.

Y a estas alturas de la entrevista le parece que ha hablado mucho. Su regla de oro es hablar poco, oír mucho y siempre tener en cuenta distintos puntos de vista. Analizar, reflexionar.

“Quiero seguir haciendo las buenas cosas que hemos hecho en estas cuatro décadas. Me siento muy satisfecha de contar con personas comprometidas y entusiastas. Así como contrapartes con trayectorias inmejorables. Veo una fundación con un trabajo interesante y sostenido”.

MYRIAM BAUTISTA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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