La importancia de enseñar la bondad a los hijos

La importancia de enseñar la bondad a los hijos

Los padres deben procurar resaltar valores como la amabilidad y el respeto en su formación.

Empatía

Psicólogos aconsejan mostrarles a los niños ejemplos de empatía desde temprana edad.

Foto:

iStock

Por: Sofía Beuchat - El Mercurio (Chile) - GDA
04 de enero 2020 , 10:30 p.m.

Cuando sus tres hijos asistían al colegio, las comidas en la casa de la familia Grant eran una suerte de interrogatorio. Cada noche, los padres, Adam y Allison, les preguntaban cómo les había ido en los exámenes o si habían ganado con sus respectivos equipos deportivos. Todo parecía girar en torno a los triunfos de los niños y cómo podían sobresalir frente al resto.

Tras notar la obsesión de sus hijos por obtener buenas notas, la pareja decidió cambiar esta dinámica. Adam es psicólogo formado en Harvard, académico de la Universidad de Pensilvania, autor de varios libros y columnista de ‘The New York Times’; Allison, escritora, coautora con su esposo de varios libros de psicología y enfermera especializada en psiquiatría. Por su experiencia decidieron prestar mayor interés a la formación de sus hijos, específicamente en ámbitos como la colaboración, la bondad y la empatía.

Comenzaron cambiando el tema de conversación en la mesa, con preguntas como si habían ayudado a alguien a entender mejor una materia o si habían hecho algo por defender a un compañero. Al principio los niños no decían mucho, pero con el tiempo empezaron a buscar oportunidades para ayudar a otros, cuentan en un artículo de la revista ‘The Atlantic’.

La pareja también citó el estudio ‘Los niños que queremos criar’, del Harvard Graduate School of Education, en el cual les preguntan a padres estadounidenses qué quieren para sus hijos, y cerca del 90 % dice que una de sus prioridades es que sean buenas personas. En cambio, cuando preguntan a los hijos qué creen que desean los padres, el 81 % dice que esperan que sean exitosos y tengan un buen rendimiento.

Los Grant notaron que, más allá de sus buenas intenciones en el discurso, los padres se estaban enfocando tanto en los logros prácticos que estaban opacando en sus hijos la percepción de otros temas claves para su formación.

En su libro ‘La ventaja de la bondad’, la psicóloga Dale Atkins y la trabajadora social Amanda R. Salzhauer analizan este fenómeno en profundidad y señalan: “Sabemos, por muchas investigaciones, que los padres son muy buenos a la hora de reconocer los logros de sus hijos, mientras que sus actos de bondad pasan inadvertidos (...). El resultado es que los padres envían el mensaje de que no valoran la bondad tanto como su rendimiento”.

(Lea también: '¿Qué quieres ser?', la pregunta que ya no es conveniente hacer)

Así mismo, especialistas en salud mental como María Ignacia Vera observan esta dinámica día a día. “Veo niños estresados, ansiosos. Sus papás dicen que no les importan las notas, pero sus hijos ven cómo se ponen contentos si llegan con un 7 en vez de un 5 (...). Porque en nuestra sociedad está instalada la idea de que cada uno se rasca con sus propias uñas y hay que preparar a los hijos para la competitividad de la vida adulta”, señala la psicóloga infantojuvenil y docente de la Universidad de los Andes (Chile).

Los expertos también señalan que la incongruencia entre lo que se dice y lo que se practica sobre la bondad tiene efectos nocivos en las personas y también en la sociedad.

“La ciencia nos demuestra hoy que aquellas habilidades psicológicas que no practicamos simplemente no se desarrollan. Necesitamos practicar la bondad, promoverla, reforzarla, visibilizarla como un valor en la práctica, porque sabemos que es uno de los principales factores que favorecen el bienestar”, sostiene Claudio Araya, psicólogo y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile.

Sara Schairer, fundadora de la ONG global Compassion IT, con sede en California, corrobora esta tesis. Según sus hallazgos, la bondad ha demostrado ser vital para la sobrevivencia y evolución del ser humano, y está “cableada” de manera natural en el inconsciente; también se relaciona con una mejor salud y mayor longevidad.

“Cuando una persona hace un acto amable que es bueno para otra persona, puede sentir una avalancha de energía y emociones positivas. Este momento de euforia se conoce como ‘helper’s high’ (expresión que podría traducirse como ‘subidón del que ayuda’) y ocurre por la liberación de endorfinas en el organismo”, explica Schairer.

Los Grant comparten esta mirada y en el artículo replican estudios que muestran cómo los niños y jóvenes que tienden a ayudar a otros terminan alcanzando más logros, incluso materiales. De hecho, uno de los informes que citan expone que los niños que fueron más cooperadores en su primera infancia terminaron ganando más dinero 30 años después.

Cuando una persona hace un acto amable que es bueno para otra persona, puede sentir una avalancha de energía y emociones positivas

El motor de la empatía

Pero ¿cómo puede enseñarse a ser amable y considerado con los demás, más allá de dar un buen ejemplo en la casa? Y, lo más importante, ¿qué hacer para que los niños aprendan a practicar la bondad desde el corazón y no solo como una conducta forzada?

Para Araya, lo central es que la enseñanza sea vivencial, no teórica, partiendo del trato respetuoso en la casa y con esfuerzo de los padres para entender el mundo interior de sus hijos, “si no, hay un altísimo riesgo de que se reconozcan las inconsistencias y se invalide el discurso como falso”, dice el psicólogo.

Con los más pequeños, Schairer recomienda fomentar acciones cotidianas que van desde pedir perdón hasta ofrecerse para cuidar el perro del vecino. También invita a celebrar los buenos actos de otros niños, incluso los que se vean en las noticias o en películas.

Este tipo de diálogos son fundamentales para la doctora Atkins y su coautora, pero advierten que también es necesario hablar sobre los sentimientos vinculados con los “buenos actos”, tanto al realizarlos como al recibirlos. Es la única forma, afirman, de generar una verdadera capacidad de ponerse en el lugar del otro, el motor fundamental de la bondad. Por ejemplo, si al niño le gusta leer podría proponerse recolectar libros para niños que no tienen ninguno, dicen.

Asimismo, para Araya, la tarea de revalorizar la bondad cobra aún más importancia en un contexto como el latinoamericano, donde los estallidos sociales en los últimos meses han planteado nuevos desafíos. “¿Cómo podemos pedirle a un niño o a un joven que no sea violento si a lo largo de su historia ha estado expuesto a un contexto violento? Si hoy elegimos promover activamente la empatía, la compasión, una ética del cuidado basada en ver al otro como un ser que siente, en una generación podríamos ver cambios significativos en nuestra sociedad”, advierte el psicólogo.

SOFÍA BEUCHAT
EL MERCURIO (Chile) - GDA

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.