'Menos Power Point y más tutoría para estudiantes': Brigitte Baptiste

'Menos Power Point y más tutoría para estudiantes': Brigitte Baptiste

La rectora de la Universidad EAN explica cuál será su metodología de enseñanza y de trabajo.

Brigitte Baptiste

Brigitte Baptiste es experta en temas ambientales y biodiversidad en Colombia.

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Abel Cárdenas

Por: Camilo Peña Castañeda
20 de diciembre 2019 , 10:18 a.m.

Brigitte Baptiste acaba de cumplir 100 días como rectora de la Universidad EAN, en Bogotá. Durante este tiempo, la bióloga se ha centrado en desarrollar un plan de trabajo para impulsar el emprendimiento sostenible en la comunidad académica, un objetivo para la cual fue designada y con el que la universidad espera encaminar a sus estudiantes para que desarrollen ideas innovadoras que ayuden, por ejemplo, a reducir la deforestación o los efectos de gases invernadero en el mundo.

"¡Mire todos estos cuadros, son todos los rectores que han dirigido a esta universidad! Se imagina usted cuando yo esté en esa pared. Muchos me han preguntado cómo encajará una foto mía con todos esos rostros (risas)", se cuestiona Baptiste mientras recorre la oficina de la rectoría de la Universidad EAN.

Baptiste fue directora del Instituto Humboldt por más de 10 años y es una fuerte activista en Colombia. La frase sobre "encajar" no es menor en ella, una mujer que no pasa desapercibida por su color de pelo, ahora rojo encendido, su forma de vestir y la transición que en los últimos años ha hecho.

No solamente le gusta innovar en su imagen personal, también en su ámbito investigativo. Y ahora lo hará desde el sector académico, un mundo que Brigitte conoce perfectamente porque fue docente e investigadora de la Universidad Javeriana en dos oportunidades (1989-1995 y 2003-2009).

Cambiar aulas por laboratorios y por espacios de interacción, es una de las tareas más importantes

Baptiste, en entrevista con EL TIEMPO, explicó que ya tiene planteada una metodología de enseñanza con la cual -dice- se busca transformar a la universidad para “que no se queda rezagada” y pueda atender a las necesidades de la nueva generación de jóvenes.

Por eso, la académica propone que se debe establecer una educación personalizada para explotar al máximo las habilidades de los jóvenes. Para ello será importante, advierte, que el rol del docente se transforme y se convierta en un tutor o, en el mejor de los casos, un “acompañante”.

Se nota que está feliz...

Estoy como mico en costurero (risas). El reto que debo enfrentar es una de las preocupaciones más importantes de la sociedad contemporánea, que es sobreponernos a la crisis ambiental. Toda mi vida he trabajado tratando de entender la crisis ambiental y en este caso la universidad abre las puertas para desarrollar propuestas de solución a la crisis ambiental. Y eso en mi carrera laboral representa una oportunidad de dejar de hablar carreta.

¿Cuáles son las capacidades de la Universidad EAN para emprender su plan de trabajo?

Tiene equipos de gente nueva que ha llegado a cargos directivos y que viene con la preocupación de la innovación y de la sostenibilidad. Sin embargo, nos hace falta gente y por eso vamos a abrir una convocatoria de talentos.

A la universidad le hace falta infraestructura para desarrollar proyectos educativos con perspectiva de resolver retos. Cambiar aulas por laboratorios y por espacios de interacción, es una de las tareas importantes. Se necesita menos pupitre y profesores con Power Point, y más tutoría y acompañamiento a los estudiantes.

¿De qué se trata esa convocatoria? 

​Estará dirigida para personas que consideren que pueden ayudar a construir emprendimiento sostenible. Los términos de la convocatoria lo vamos a presentar a enero del próximo año. Por ejemplo, no queremos hojas de vida, buscaremos personas que puedan contribuir a construir la universidad del futuro. 

¿Qué ha sido lo más difícil de pasar del Instituto Humboldt y volver a la academia?

El tema financiero es un reto que no esperaba que fuese tan delicado, porque los institutos de investigación tienen un presupuesto relativamente estable o fijo desde principio de año para desarrollar las agendas y, así sea pequeño, está relativamente garantizado. En cambio, la universidad vive del día a día de las matrículas y eso genera un nivel de vulnerabilidad y de incertidumbre importante. Nosotros tenemos que hacer un trabajo significativo para garantizar la estabilidad de la universidad.

Es un reto inmenso en momentos en donde las matrículas están cayendo en el país...

Eso responde a que los estudiantes están pensando dos veces en ir a la universidad. Piensan que no es una oportunidad que compense y es ahí cuando las universidades deben ser sensibles a los requerimientos de los jóvenes, a sus talentos y a sus capacidades.

Usted dice que busca instaurar una educación personalizada en su metodología de enseñanza. ¿De qué se trata?

La educación formal todavía tiende a ser muy estandarizada y muy común para todas las personas. Cuando pasamos a un modelo educativo en donde se resolverán retos -que va a ser el núcleo de nuestra pedagogía- cada persona puede expresar o atraer sus capacidades y ponerlas sobre la mesa.

Eso implica que los profesores deberán tener un rol distinto, ya que no vendrán a dictar clase sino que serán tutores, acompañantes y facilitadores del manejo de información. Así tendrán la oportunidad de entender los talentos heterogéneos que tienen las personas.

Brigitte Baptiste

Brigitte Baptiste dirigió el Instituto Humboldt por más de 10 años.

Foto:

Abel Cárdenas

¿Eso implicará entonces una repacitación de docentes?

Sí, indudablemente. Y ya hay muchos procesos que se están dando en ese sentido. Por ejemplo, cambiamos la plataforma de educación virtual y la hicimos más amigable para que los profesores puedan estar más cerca. Adicional a esto, tendremos un seminario permanente en sostenibilidad para todos los profesores de la universidad y luego lo abriremos al exterior, porque necesitamos que todo el mundo entienda qué significa a fondo sostenibilidad.

¿Qué capacidades considera que debería tener un docente hoy en día?

Mucha empatía y mucha capacidad de detectar los talentos de los estudiantes. El profesor tiene que ayudar al estudiante a encontrar las claves de la resolución de los problemas, incluso desde la ciencias básicas, aplicadas y las humanidades.

¿Qué otra metodología de estudio planea instaurar?

Vamos a acercarnos mucho al sector privado para que las empresas participen directamente como espacios de formación, porque lo que está sucediendo es que las compañías reciben profesionales que deben ser recapacitados y reentrenados porque la universidad no está entendiendo cuál es la demanda concreta que tiene el sector productivo.

Entonces nos hemos acercado a Fenalco y a la Andi para identificar claramente esos requerimientos de la formación, pero también para que ellos participen activamente. La idea sería tener estudiantes trabajando desde mucho antes que entren a su vida laboral formal. 

Las personas, independientemente de sus condiciones sociales o económicas, deben ingresar a la educación. Es claro que la virtualidad ahora ofrece muchos beneficios, pero se debe mantener la calidad

¿Qué debería cambiar en la educación superior en este momento?

Flexibilidad, en todos los sentidos. Las personas, independientemente de sus condiciones sociales o económicas, deben ingresar a la educación. Es claro que la virtualidad ahora ofrece muchos beneficios, pero se debe mantener la calidad. El riesgo de la virtualidad que está entrando al país es que no necesariamente tiene estándares de calidad comparables.

¿Cómo cerrar la brecha de acceso? 

Hay que diversificar las fuentes de financiación para todos los estudiantes. Cada vez hay más fuentes de crédito, pero en la mayoría de los casos son costosas.  Sin embargo, ya hay muchas fuentes que están dispuestas a arriesgar la financiación de programas y estudiantes solamente teniendo en cuenta  la calidad del estudiante.

¿Qué lectura hace usted sobre la reforma a el Icetex?

Yo le doy la bienvenida a la reforma. El Icetex ya cumplió con su misión histórica y ha venido deteriorándose en los últimos años. Es necesario que se convierta en un brazo fundamental de apoyo a la educación universitaria. Hay que sentarse a trabajar y ojalá el Gobierno nos invite a ser parte de la construcción de ese nuevo Icetex.

¿Cómo se imagina la universidad una vez termine?


Una institución capaz de construir conocimiento abierto. Que sea un laboratorio de construcción de conocimiento. Muchos menos jerárquica, muchos menos dogmática y mucha más innovadora en todo sentido. 

CAMILO PEÑA CASTAÑEDA
REDACCIÓN EDUCACIÓN
campen@eltiempo.com​

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