Vivamos la abundancia del Universo/ De tu lado con Álex

Vivamos la abundancia del Universo/ De tu lado con Álex

Debemos dejar a un lado el sentimiento de competencia y enfocarnos en aprovechar lo que tenemos.

Felicidad

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Por: Alexandra Pumarejo
22 de enero 2020 , 10:35 a.m.

¿Se han dado cuenta de cómo la sociedad nos ha entrenado para que vivamos en constante competencia con los demás desde que nacemos? En el colegio, a partir del primer día de jardín, comienza una rivalidad implícita para establecer quién es el mejor de la clase. Y de ahí en adelante, hasta cuando nos graduamos, sentimos la presión de compararnos y de competir con nuestros compañeros académicamente, deportivamente, en popularidad, etc.

Después seguimos rivalizando con los mismos estudiantes de nuestro colegio, con los del país e incluso con los de otras partes del mundo, para ingresar a las mejores universidades. Luego luchamos para conseguir el mejor trabajo. En el entretanto, siempre sentimos que estamos compitiendo con los demás por el amor de una pareja. El dinero es también una fuente permanente de competencia: “ese tiene más que yo, entonces debe ser mejor. O yo soy mejor, porque tengo más que ese o el otro”.

La publicidad nos hace creer que necesitamos tener el último carro, la última mascarilla, la última cartera o el último aparato electrónico para tener ventajas comparativas.

Las redes sociales están específicamente diseñadas para exaltar ese sentimiento de comparación y de competencia. Los números de seguidores y de likes nos encasillan y nos identifican como ganadores o perdedores de la vida.

La publicidad está contemplada, desde su esencia, para que persistentemente sintamos que debemos competir con los demás. Nos hace creer que necesitamos tener el último carro, la última mascarilla, la última cartera o el último aparato electrónico para tener ventajas comparativas.

Estamos convencidos de que vivimos en un mundo de escasez, el cual nos exige ‘matarnos’ los unos a los otros para obtener ‘lo poquito bueno’ que hay en amor, dinero, inteligencia, éxito y bienestar.

Salgámonos del paradigma de escasez con el cual nos han adoctrinado, y más bien enfoquémonos en sentir la abundancia del universo.

¡Qué pasaría si nos percatáramos de que vivimos en un mundo abundante, donde hay suficiente para todos! Imagínense a una sociedad en la que todo el mundo estuviera tan enfocado en su propia superación, que cada uno se sentiría absolutamente seguro de que obtendría lo que necesita sin necesidad de arrebatarle al prójimo.

No habría necesidad de ofender para demostrar ser más inteligente. No tendríamos necesidad de sentir envidia cada vez que a alguien le vaya bien en el amor y en el trabajo, o tenga más plata o sea considerado más atractivo que nosotros. Podríamos ayudarnos mutuamente y no compraríamos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para aparentar ser lo que no somos. Podríamos ser generosos en palabras y en actos porque tendríamos la certeza de que, aunque demos mucho, siempre habrá suficiente para nosotros.

Salgámonos del paradigma de escasez con el cual nos han adoctrinado, y más bien enfoquémonos en sentir la abundancia del universo. Estoy segura de que nuestro mundo será mejor.

ALEXANDRA PUMAREJO
PARA EL TIEMPO
​@DeTuLadoConAlex

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