¿Por qué es importante proteger la oscuridad de los cielos?

¿Por qué es importante proteger la oscuridad de los cielos?

Pedro Sanhueza, experto, advierte que la luz blanca puede generar afectaciones en la salud.

Cielos oscuros

Las estadísticas dicen que hay un crecimiento del 2 al 4 por ciento anual en la pérdida de los cielos oscuros, es decir, de cielos en su estado natural.

Foto:

IStock

Por: *Daniela Gallo Hidalgo 
24 de octubre 2019 , 07:00 a.m.

Mirar el cielo y observar las estrellas a simple vista es un privilegio que no muchas personas tienen en su ciudad, debido a la contaminación lumínica y ambiental.

En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que el 50 por ciento de la población no conoce un cielo oscuro en su estado natural, es decir, que no haya sido contaminado por fuentes artificiales de luz.

Pedro Sanhueza, director de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile, estuvo en Colombia para participar en un evento organizado por la Universidad Libre en el cual se discutió la importancia de proteger los cielos oscuros en el mundo.

El especialista habló con EL TIEMPO y, si bien dice no conocer con exactitud la situación de Colombia respecto a este fenómeno, advirtió que la contaminación lumínica de Colombia es peor que la de Chile.

¿Qué características debe tener un cielo oscuro?

La forma más simple de identificar que un cielo es oscuro es cuando se pueden observar las estrellas más débiles a simple vista, tanto en una zona rural como en un lugar urbano.

Entonces, si tengo una constelación muy visible en la noche (como la de Orión o la de Escorpión) y la observo desde el campo, podré encontrar una cierta cantidad de estrellas. Sin embargo, si vuelvo a la ciudad y ya no veo una parte de estas, ya tenemos un indicador del nivel de deterioro que presenta este cielo oscuro.

¿Qué factores han contribuido al deterioro de estos?

La causa principal tiene que ver con las fuentes artificiales de luz, pues desde el momento en que encendemos las luces del automóvil, de la casa, en las calles y en las industrias, y le agregamos el componente espectral de las luces frías o blancas –que producen un mayor efecto de contaminación lumínica–, va generando un brillo en el cielo, lo cual impide que la ciudad entera pueda disfrutar el cielo nocturno en su total esplendor. Otro factor que también influye es la contaminación en el aire, pues ese material al chocar con la luz, hace que el fenómeno se incremente. Mientras más blanca sea la luz, la dispersión será entre tres o cuatro veces mayor.

¿Entonces va a haber un punto en el cual no existan cielos oscuros?

Esperemos que no, pero, efectivamente, esa es la tendencia y está sucediendo en todos lados. Claramente, van a seguir existiendo los sitios rurales donde se puedan encontrar cielos oscuros, como por ejemplo el Amazonas. Sin embargo, las zonas donde la población humana va creciendo son lugares donde este fenómeno va a empeorar.

Las estadísticas dicen que hay un crecimiento del 2 al 4 por ciento anual en la pérdida de los cielos oscuros.

Pedro Sanhueza

Sanhueza explica que diversas investigaciones han concluido, que al exponerse a la luz blanca las mujeres de forma reiterada, se aumenta la probabilidad de sufrir de cáncer de mama.

Foto:

Mauricio Moreno

¿Y qué implicaciones tiene que no se pueda ver el cielo en su totalidad?

No poder ver un cielo estrellado es perder nuestro bagaje cultural, puesto que todas las culturas tienen referencias estelares para la religión, la navegación y los cultivos. Entonces, estaríamos desnaturalizando la noche, haciendo todavía más lejana la naturaleza. Y, ahora que estamos con la discusión del cambio climático, es todavía más perjudicial que la gente no experimente el fenómeno de la noche.

Igualmente, esto tendrá un impacto en el ámbito educativo debido a que los profesionales en el campo de la astronomía, los colegios y los grupos aficionados presentarían dificultades al hacer su trabajo en la observación astronómica.

¿Mientras más industrializado esté un lugar, hay mayor probabilidad de no tener cielos oscuros?

Sí, y más si han cambiado las tradicionales luces doradas por iluminación blanca, que es la que más hace daño en la salud humana, en el ambiente y en el campo de la astronomía.

¿Qué daños genera este tipo de luz en la salud humana?

Afecta nuestro ciclo circadiano, es decir, nuestro reloj biológico. Cuando los rayos solares chocan con la atmósfera se dispersan y, de todos los colores que llegan del Sol, el azul es el que predomina porque tiene más energía; por eso, el cielo tiene este color. Posteriormente, nuestro cerebro y el de todas las especies, especialmente las diurnas, analizan con los ojos los rayos azules y entienden que aún es de día.

Pero cuando empieza a atardecer, y el cerebro ya no encuentra este color, asimila que ya está por anochecer y, por tanto, empieza a subir la producción de melatonina, que nos prepara para el descanso. Sin embargo, si nos rodeamos de iluminación artificial, especialmente fuerte y blanca (tiene mucho azul), el cerebro recibe el aviso de que es de día todavía y no genera melatonina y, por tanto, el descanso es malo. Incluso, si se vuelve acumulativo, puede incidir en casos de cáncer de próstata o de mama.

¿Cuáles son las afectaciones en el medioambiente?

Un ejemplo de los daños que genera este tipo de luz se puede ver con las tortugas marinas. La especie está programada cósmicamente para que cuando salgan de sus huevos partan hacia el mar, teniendo como referente la luz de la luna. Sin embargo, al existir iluminación artificial de tono frío en las playas, estos animales, al nacer, se desorientan por este foco, parten hacía otro lugar que no es el océano y mueren.

¿Qué puede hacer las personas para contribuir en la protección del cielo?

Se puede empezar desde la iluminación en el hogar, no solo reducir los niveles sino cambiar las luces frías por tonos cálidos. Ya en términos más generales, existen muchos ejemplos con los que se puede ayudar a proteger el cielo nocturno.

Por ejemplo, en 16 municipalidades italianas, se están promoviendo las iluminaciones inteligentes, dado que el led es muy versátil, por ello, en distintas carreteras se han implementado sensores de luz, para que dependiendo de la hora del día y de los vehículos que transiten, se adapten automáticamente los niveles de iluminación y su tiempo de proyección.

Así mismo, tienen canecas inteligentes, las cuales poseen un sensor de carga que, al estar conectados a los postes más cercanos, avisan a una red de la central de la municipalidad cuando estos ya están llenos de basura, de tal forma, que los camiones solo llegan a los lugares donde se necesita, contribuyendo así a reducir el impacto que generan las luces del automóvil.

Ejemplos como estos nos demuestran que toda la tecnología ya está disponible, solo hace falta proyectarla e integrarla bien para que no haya incompatibilidades y de esta forma poder contribuir a la protección de los cielos oscuros.

*Daniela Gallo Hidalgo
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