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Lo que Boyacá y Santander nos pueden enseñar sobre Marte
Julián Corzo

El geólogo Julián Corzo tomó muestras de rocas en Villa de Leyva y Pescadero.

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Julián Corzo

Lo que Boyacá y Santander nos pueden enseñar sobre Marte

El geólogo Julián Corzo tomó muestras de rocas en Villa de Leyva y Pescadero.

Investigadores buscan pistas sobre la vida marciana en bacterias que puedan subsistir en las rocas.

Pensar que lugares como Pescadero (corregimiento de Piedecuesta, en Santander), y Villa de Leyva, en Boyacá, pueden parecerse al planeta rojo suena en principio como una idea extraña. Pero, aunque no es posible decir que en la Tierra exista un lugar con la hostilidad del ambiente de Marte –lo más cercano sería el desierto de Atacama, en Chile, por su aridez–, estas dos poblaciones colombianas reúnen características atractivas para los investigadores que buscan formas de vida microscópicas que sobreviven en medio de rocas que podrían encontrarse en otros planetas.

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Este es el caso del geólogo de la Universidad Nacional Julián Corzo, quien vio en estas regiones del país espacios análogos a Marte por sus bajas lluvias y poca vegetación.

“Tanto Villa de Leyva como Pescadero tienen cierta aridez (aunque no tanta como Atacama), y su índice de radiación ultravioleta es relativamente alto. Ambas zonas pueden ser correlacionables; no podemos decir que son iguales a Marte, pero sí inferir que quizás los patrones de adaptación que tienen las bacterias que habitan allí serían semejantes a lo que uno esperaría encontrar en un lugar tan árido y con tanta radiación”, explica.

No podemos decir que son iguales a Marte, pero sí inferir que quizás los patrones de adaptación que tienen las bacterias que habitan allí serían semejantes.

Buscando rastros de vida entre las rocas, el geólogo identificó bacterias endolíticas, aquellas que son capaces de vivir en medio de ellas. También encontró que estos microorganismos crecen en tres tipos de minerales, cuarzo, feldespato y calcita, los cuales podrían estar presentes en ciertas regiones de la superficie marciana.

Conocimiento que sería aplicable en la astrobiología, la ciencia que estudia la vida en el universo, debido a que las bacterias que habitan dentro de las rocas que son muy exitosas en ambientes extremos en la Tierra con poca humedad en el aire, poca disponibilidad de agua, altos índices de radiación ultravioleta o grandes concentraciones de sal también podrían serlo en otros planetas.

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“Las bacterias encuentran dentro de la roca un microhábitat donde hay disponibilidad de micronutrientes, protección contra la radiación y, si son fotosintéticas, pueden aprovechar la luz que atraviesa los minerales para hacer la fotosíntesis. Además, las rocas y los minerales les proveen a través de la porosidad cierta capacidad para almacenar humedad que pueden aprovechar”, explica Corzo.

Al saber que en la Tierra estos minerales son capaces de albergar vida, se pueden convertir en objetivos de búsqueda para la toma de muestras en las misiones de exploración que se desarrollan en el planeta rojo; por ejemplo, como el caso del róver Perseverance, de la Nasa, que en su fase científica recolectará rocas que se enviarán a la Tierra en misiones futuras.

Corzo, quien ahora adelanta sus estudios de doctorado, espera continuar buscando áreas con mayor radiación ultravioleta en Colombia en donde haya presencia de rocas como el basalto, la más abundante en Marte, para indagar si ahí habitan microorganismos endolíticos. Pero, más allá de estos estudios, se trata de un tema poco abordado en el país.

Un hecho que le representó dificultades al investigador, que debió integrar disciplinas que son ajenas a la actividad de un geólogo, como la química orgánica, y porque fue difícil encontrar conocedores del tema que lo guiaran, por lo que para su doctorado buscó la asesoría del profesor Ricardo Amils, de la Universidad Autónoma de Madrid.

Como es un asunto que a veces parece de otro mundo, siempre surgen preguntas como para qué sirven estas investigaciones o qué propósito tendrían en un país como el nuestro. Al respecto, Corzo explica que conocer sobre estos microorganismos es importante porque algunas bacterias endolíticas son capaces de funcionar como sumideros de dióxido de carbono, por lo que su estudio puede contribuir a la búsqueda de soluciones contra el cambio climático, por ejemplo.

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Además, menciona que aunque es usual pensar en la importancia de la diversidad de flora y fauna de un país como Colombia, la variedad de organismos microscópicos que habitan en nuestro territorio pasa inadvertida, y es importante saber qué hay para protegerlo.

Pero no hay que dejar de lado la fascinante contribución que tiene la geomicrobiología a la respuesta de preguntas que durante milenios han rondado en la cabeza de la humanidad, como si estamos solos en el universo o qué hace de la Tierra un lugar espacial para la vida.

Alejandra López
Redactora EL TIEMPO
​@TiempodeCiencia

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