La Misión Internacional de Sabios 2019, convocada y acompañada activamente por la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, en conjunto con Colciencias y el Ministerio de Educación, debe entenderse más allá de un conjunto de académicos, científicos e intelectuales de diferentes áreas del saber, dedicados a elaborar diagnósticos rigurosos, objetivos, transparentes y participativos para construir recomendaciones y estrategias que fortalezcan las políticas públicas del país en ciencia, tecnología e innovación para los próximos 25 o 30 años.
Es mucho más que eso. Puede, de hecho, entenderse como un sistema vivo, dinámico y ejemplo de cómo debemos operar como colombianos para enfrentar los retos sociales, culturales, económicos, productivos, académicos e investigativos que tenemos.
Es más que esperanzador poder participar en una misión que ha congregado no solo a 45 expertos nacionales e internacionales, también a cientos de personas e instituciones a lo largo y ancho del territorio nacional, todos con una visión propositiva y dedicados a buscar soluciones para dichos retos, con una fuerte visión regional necesaria en un país con tantas diferencias sociales y culturales, motivadas en gran parte por nuestra diversa geografía e inequidad.
Cabe destacar también la forma como se alinea la participación de las universidades con sus directivos, profesores, estudiantes y semilleros de investigación apoyando y respaldando este proceso que, valga decirlo, ya completó la mitad de su trabajo.
Tal y como se vislumbró en la I Cumbre Internacional de Sabios, celebrada a principios de junio en el parque Explora de Medellín, este grupo de expertos entregará, a finales de año, recomendaciones, estrategias y delineamientos pertinentes para nuestro futuro.
Aun así, ya es claro que tenemos dos retos fundamentales sobre los cuales trabajar en el corto plazo: el primero, lograr que nuestros estudiantes de colegios y universidades se apropien de este tema y se integren, pues son ellos los llamados a implementar estas recomendaciones; en este aspecto, el Ministerio de Educación adelanta una destacada labor.
El segundo consiste en dinamizar la industria y la empresa privada alrededor de estos delineamientos, cuya apropiación es vital para el desarrollo sostenible del país.
ANDRÉS FRANCO HERRERA