Secciones
Síguenos en:
Los ‘biohackers’ que rompen los límites del cuerpo humano
‘Biohackers’

Hay quienes pagan más de 3.000 dólares al año para acceder a un club deportivo apodado ‘laboratorio biohacking’.

Foto:

Dimitar Dilkoff. AFP

Los ‘biohackers’ que rompen los límites del cuerpo humano

En Rusia, muchos modifican su cuerpo con chips incorporados para vivir mejor y 'ser inmortales'.

Con un escalpelo, Vladislav Zaitsev hace una incisión entre el dedo índice y el pulgar del paciente e introduce un pequeño cilindro de vidrio: un chip subcutáneo que le permitirá abrir la puerta de su oficina.

“Decidí hacerlo hace mucho”, cuenta con una sonrisa el paciente, Alexei Rautkin, un programador informático de 24 años. “Es práctico y de alguna manera, algo único: nadie más lo tiene”.

Vladislav Zaitsev y Alexei Rautkin forman parte de los adeptos rusos del ‘biohacking’, un movimiento iniciado en Silicon Valley y que consiste en ‘mejorar’ el cuerpo humano introduciendo dispositivos.

Unos se implantan artefactos tecnológicos para facilitarse la vida, otros imponen al cuerpo un control exhaustivo con la esperanza de vivir más tiempo, y algunos optan por la terapia génica. Todavía son pocos en Rusia, pero los foros de internet, las conferencias y las empresas especializadas se están multiplicando.

(Le puede interesar: Rostros de millones de personas pueden estar en manos de criminales)

Vladislav Zaitsev, un programador de 28 años, aprendió de forma autodidacta a implantar chips en el cuerpo humano, tras no conseguir terminar la carrera de medicina.

En 2015 captó la atención internacional al implantarse el chip de su tarjeta del metro de Moscú. Para conseguirlo diluyó la tarjeta en acetona a fin de recuperar el chip, que cubrió con silicona, antes de introducirlo en el dorso de una mano. Filmó el procedimiento y lo divulgó en YouTube.

El disco, algo más pequeño que una moneda de cinco céntimos de euro, todavía se ve, pero ha dejado de funcionar como tal: Zaitsev lo ha reprogramado con los datos de su tarjeta bancaria. Para divertirse con sus amigos, también se implantó imanes bajo la punta de los dedos.

“Me gustan las cosas que tienen un impacto real, como el implante de chips”, explica el joven, que estima que unos 1.000 rusos cuentan con este tipo de dispositivos.

La mayoría posee una versión subcutánea de su tarjeta de acceso a la oficina, algunos se han implantado una brújula que vibra cuando giran hacia el norte. “Me gusta la idea de ampliar las capacidades del cuerpo humano”, añade Zaitsev.

En otros países se implantan chips para hacer arrancar los automóviles, encender los teléfonos, computadores o impresoras, controlar la temperatura y almacenar información médica. Algunos magos profesionales los usan para las actuaciones. Un mecanismo que suscita preocupación por el riesgo de vigilancia y piratería.

Algunos chips han sido aprobados para un uso humano, pero los que utiliza Zaitsev están destinados a los veterinarios. Son fabricados en Taiwán, y los compra por internet a un precio de 500 rublos (8 dólares).

En su pequeño apartamento, cobra 2.000 rublos (cerca de 30 dólares) por el implante de un chip poco más grande que un grano de arroz. Afirma haber efectuado unas cincuenta operaciones.

(Lea también: Así se busca controlar el coronavirus con Inteligencia Artificial)

Vida eterna

Otros quieren más que el simple implante de un dispositivo. Para Stanislav Skakun, el objetivo es prolongar la vida, potencialmente hasta el infinito: es el transhumanismo, que aboga y prevé la emergencia de un ‘hiperhumano’ casi inmortal.

“Todavía no he encontrado un chip útil para prolongar la vida”, contó este empresario de 36 años que acude regularmente a una clínica privada para hacerse análisis de sangre cuyos resultados determinarán su estilo de vida.

Forma parte de una rutina que se ha impuesto hace cinco años. Mide cientos de marcadores bioquímicos y consume a diario una cantidad de vitaminas y de suplementos alimenticios. Stanislav Skakun se niega a revelar la dieta, pero asegura que los suplementos contienen yodo, vitamina D, magnesio y probióticos.

También se somete a análisis genéticos para identificar cualquier factor de riesgo hereditario, evaluar el colesterol y la glucosa, la densidad ósea o el nivel de la hormona del estrés (cortisol).

“Durante los últimos cinco años, mi edad biológica no ha cambiado”, cree este hombre de penetrantes ojos azules que dice que espera vivir lo suficiente para ver cómo los progresos científicos prolongarán considerablemente la esperanza de vida.

“Si derrotamos el cáncer, el alzhéimer y las enfermedades cardiovasculares, habremos superado casi todas las causas de mortalidad”, considera.

Una idea propia de los partidarios del transhumanismo, como el controvertido gerontólogo británico Aubrey de Gray, quien asegura que pronto los humanos solo morirán de muertes violentas. Por ahora, el récord histórico conocido de longevidad es de 122 años.

Si derrotamos el cáncer, el alzhéimer y las enfermedades cardiovasculares, habremos superado casi todas las causas de mortalidad

Tijeras moleculares

En esta búsqueda de la vida eterna, algunos ‘biohackers’ se interesan por la terapia génica, uno de los campos más prometedores de la investigación médica.

El ‘biohacker’ estadounidense Josiah Zayner causó sensación en 2017 al transmitir en directo un intento de modificar su genoma mediante ‘tijeras moleculares’ Crispr.

Esta herramienta revolucionaria inventada en 2012 simplifica las técnicas de modificación del ADN. Se ha utilizado con éxito para tratar una enfermedad genética de la sangre, la drepanocitosis. Pero las autoridades médicas y la Administración de Alimentos y Medicamentos advierten contra el uso de tijeras en kits DiY (‘Do it Yourself’, hazlo tú mismo) puestos a disposición del público.

A menudo cortan al lado del gen deseado, provocando mutaciones inesperadas, explica Kiran Musunuru, profesor de genética de la Universidad de Pensilvania: “Es muy fácil de hacer si no te importan las consecuencias”.

Los ‘biohackers’ están en lo cierto cuando afirman que, en teoría, el envejecimiento puede ralentizarse, incluso bloquearse, afirma el biólogo ruso Maxim Skulachev, especialista en longevidad de la Universidad pública de Moscú.

“Creemos que el envejecimiento es, de una forma u otra, como un programa en nuestro genoma”, dice este investigador, y “la única forma de luchar contra el envejecimiento es romper este programa, piratearlo de algún modo”.

De esta manera, las enfermedades relacionadas con la edad y el cáncer podrían combatirse, agrega el científico, que afirma que vivir hasta los 100 años puede convertirse en una norma. Pero también predice que las personas muy ancianas desarrollarán problemas de salud aún desconocidos.

El problema con los ‘biohackers’ es que quieren ir “demasiado rápido”, agrega Maxim Skulachev, cuyo equipo busca un medicamento que pueda actuar en el proceso del envejecimiento genético.

“Por el momento, no hay tecnología para romper este programa, y desde este punto de vista (...) los ‘biohackers’ se hacen ilusiones”.

‘Sacarse partido’

Es un tema de sueños y también de dólares. En su nueva empresa Biodata, Stanislav Skakun propone análisis médicos a 150.000 rublos (unos 2.320 dólares) para un estudio completo. Sus clientes son principalmente altos ejecutivos y empresarios.

Algunos de los más ricos pagan hasta 250.000 rublos al año para acceder a un club deportivo moscovita apodado ‘laboratorio de biohacking’.

El club, inaugurado el año pasado bajo el lema ‘Sácate el máximo partido’, está en la planta 58 de un rascacielos en Moskva-City’, el distrito financiero de la capital rusa. Los miembros son “directores de empresas o altos ejecutivos”, explica su fundador, Artiom Vasiliev.

El joven de 29 años se lanzó en la “ciencia del deporte” después de una carrera de alto nivel como atleta. Detrás de él, en una cinta de correr, un miembro del club se pone una máscara que analizará el aire exhalado.

Pasados unos minutos, el instrumento le muestra cuándo su entrenamiento ha sido más eficaz. Más tarde entrará a una habitación enfriada con nitrógeno líquido, que le ayuda a recuperarse del esfuerzo. No obstante su entusiasmo, Vasiliev duda de que vaya a vivir cientos de años. “Más bien creo que puedes vivir 100, 115 años o 120 años, pero vivirlos de una buena manera”.

Laboratorios ‘Hazlo tú mismo’

Hay muchos conceptos asociados al ‘biohacking’, pero el más común es el de DiYBio (‘Do it Yourself Biology’ o ‘Haz tu propia biología’, en español).

Se trata de laboratorios privados para modificar organismos humanos o de otras especies.

Según la Organización DIYbio, actualmente este tipo de laboratorios de biología están registrados en al menos 21 países en el mundo, sin contar los no registrados o de otro tipo de organismos que también realicen estas prácticas.

ANNA MALPAS
AFP
Moscú

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.