Lo que hay para ver en el cielo durante diciembre y enero

Lo que hay para ver en el cielo durante diciembre y enero

Estrellas, planetas y hasta naves espaciales forman parte del espectáculo durante estos dos meses.

Orión 3

El asterismo de Orión.

Foto:

iStock

Por: JORGE IVÁN ZULUAGA*
16 de diciembre 2019 , 09:50 p.m.

Llegó diciembre con su alegría; mes de parranda y animación...” dice el estribillo que muchos repiten en Colombia por estos días. Pero diciembre (y enero) son mucho más que eso.

Durante estos dos meses podemos ver algunos de los más bonitos espectáculos en el cielo de todo el año. Aproveche, pues, las trasnochadas de este período festivo (y del paseo que viene) para mirar para arriba. Aquí encontrará una breve guía turística para el cielo de Navidad y Año Nuevo.

En Colombia tenemos dos ‘estaciones’: llueve mucho o llueve poco. Diciembre y enero son meses de poca lluvia y cielos despejados (o, bueno, así lo eran antes de que arreciara la crisis climática, ¡qué susto!).

La razón, aunque pocos lo reconocen, es astronómica. La Tierra está tumbada hacia un lado mientras se mueve alrededor del Sol. Por estos meses, el lado del trópico que recibe más directamente la luz de nuestra estrella está al sur (en una latitud similar a la de Perú y Bolivia).

Las nubes que produjeron las lluvias de los últimos meses en Colombia se forman ahora más al sur. En marzo volverán, y el ciclo astronómico de luz y calor continuará su curso. Mientras eso pasa, disfrutemos de los días despejados que también nos regala la astronomía.

Estrellas

Estrellas enanas débiles y gigantes brillantes.

Foto:

AFP

El primer regalo astronómico de diciembre es el asterismo más recordado de todo el cielo: los tres Reyes Magos (un asterismo es una figura imaginaria formada por estrellas).

Si miran al principio de la noche hacia el oriente los reconocerán: tres estrellas brillantes blanco azuladas casi perfectamente alineadas. Como en el mito bíblico, los ‘tres Reyes Magos’ del cielo tienen nombres, y no son Gaspar, Melchor y Baltasar.

Bautizadas en la Edad Media por los árabes, son, de ‘arriba abajo’, Mintaka (del árabe mantaqah, que significa ‘cinturón’), Alnilam (‘el collar de perlas’) y Alnitak (‘la faja’).

Se llaman así porque lo que nosotros llamamos tres Reyes Magos está justo en la cintura de un asterismo más grande y complejo: Orión, el guerrero gigante griego, acostado y blandiendo su espada y escudo. Pero no se confunda. Este no es cualquier trío de estrellas.

En realidad se trata de tres gigantes azules, de entre 16 y 30 veces el tamaño del Sol, que, por estar situadas a más de 1.000 años luz de distancia, se ven como inofensivas perlitas. Estas luminarias esconden además un secreto interesante: son apenas unas recién llegadas al cielo.

Hace 7 millones de años, cuando el antepasado común del gorila y el humano comía frutos de los árboles de África, ninguna de estas tres estrellas había nacido.

En dirección diametralmente opuesta, y solo por las promociones de fin de año en este 2019, encontrarán dos de los planetas más icónicos del cielo: Venus y Saturno.

A Venus lo reconocerán de inmediato: es el lucero más brillante del atardecer, la primera ‘estrella’ que verán en el cielo.

Pero el impresionante brillo de este lucero esconde un oscuro secreto: Venus, que es por tamaño y distancia al Sol casi un planeta gemelo de la Tierra, sufrió hace miles de millones de años un cambio climático tan severo que lo convirtió en el “planeta de las nubes”.

Por un efecto invernadero descontrolado, todos sus océanos se evaporaron, la mayor parte del agua se perdió en el espacio y, después de eones, el planeta quedó cubierto por un grueso manto de nubes que refleja el Sol como un espejo.

El brillo de Venus nos emociona, pero es un recordatorio de lo que podría pasarnos si seguimos llenando el aire de gases de invernadero.

Solo por casualidad, este año, cerca de Venus encontrarán el planeta Saturno, que no es tan brillante como aquel pero que por su tamaño no se ve como una estrella cualquiera, de esas que titilan.

Si nunca han visto a Saturno por un telescopio, esta es la época para hacerlo. No se arrepentirán. Porque Saturno es ‘el bonito de la casa’.

Saturno

Saturno es el sexto planeta del sistema solar. Sus anillos son los únicos con un sistema visible desde el planeta Tierra.

Foto:

iStock

Con sus enormes anillos, hechos de billones de pedazos de hielo, al mirarlo por un telescopio, más de uno pensará que es un llaverito.

Diciembre también es el mes de las estrellas fugaces. Mientras muchos celebraban la Inmaculada Concepción prendiendo velitas el 7 de diciembre, los astrónomos, jubilosos, celebramos el inicio de la lluvia de estrellas más bonita del año: las Gemínidas.

Aproximadamente por esa fecha, cada año, la Tierra se sumerge en una nube de escombros, dejada en los últimos 200 años por el asteroide (¿o excometa?) Faetón.

Cada vez que una partícula de esa nube entra a la Tierra a más de 20 veces la velocidad del sonido, se enciende por la fricción con el aire y produce un bonito espectáculo luminoso (una estrella fugaz o un bólido) que no pueden perderse.

La lluvia de escombros cósmicos se extiende hasta el 17 de diciembre y tiene un máximo entre el 13 y el 15 del mismo mes. No hay una hora exacta, un lugar apropiado (en toda la Tierra puede verse) o una dirección precisa para dirigir la mirada.

Si se tumba en el suelo por aquellas noches y tiene paciencia, tal vez pueda ver su primer bólido y pedir más de un deseo.

Y la lista continúa. Anote, por ejemplo, esta fecha: 18 de diciembre. Si está trasnochando por las fiestas o madruga por el trabajo, salga a las 5:30 a. m. para ver uno de los pasos más espectaculares de la Estación Espacial Internacional sobre territorio colombiano (puede consultar en Internet la hora exacta para su lugar de residencia).

Si tiene binoculares o telescopio, la noche del 30 de diciembre tendrá lugar un fenómeno maravilloso (pero no muy fácil de ver): la estrella binaria Algol ('el Ogro') duplicará su brillo entre las 7 p. m. y la medianoche, al terminar uno de los eclipses periódicos que produce su estrella compañera, más pequeña y oscura.

No todos los días ve uno el final de un eclipse a 90 años luz de distancia.

No deje de ver 'las 7 Vírgenes' (las Pléyades), un puñado de estrellas hermanas que nacieron cuando caminaban por la Tierra los dinosaurios de cuello largo.

A Betelgeuse ('el sobaco de Orión'), una estrella rojiza, vecina de los 'tres Reyes Magos', que sabemos que es tan grande que si la colocaran en el lugar del Sol se tragaría todos los planetas, hasta Júpiter, y que en 'cualquier momento' podría explotar como una supernova.


Aproveche este tiempo festivo, y entre buñuelos, baile y playa, no olvide echarle una mirada al cielo con los ojos y, por supuesto, con el cerebro.

¿Qué son los asterismos?

Los asterismos son figuras imaginarias en el cielo que formamos uniendo estrellas: líneas (los tres Reyes Magos), cruces (la Cruz del Sur), triángulos (el Triángulo de Verano) y formas más complejas (la tetera).

Las constelaciones, por su parte y desde 1930, son regiones enteras de cielo, algo así como 'países celestes' que pueden contener uno o varios asterismos. Estos no reconocen fronteras y pueden atravesar varias constelaciones.


JORGE IVÁN ZULUAGA
Profesor titular de Astronomía y Física, Universidad de Antioquia

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