Newton, la Navidad y el calendario

Newton, la Navidad y el calendario

¿Es realmente el 25 de diciembre la fecha correcta para celebrar la 'newtondad'?

Formación estelar

La celebración del natalicio de Newton es realmente el 4 de enero.

Foto:

Nasa

Por: Jorge I. Zuluaga
27 de diciembre 2018 , 12:38 p.m.

La celebración del nacimiento de Newton se ha convertido para amantes de la ciencia y no creyentes, en una interesante excusa para justificar las celebraciones navideñas. Pero ¿es realmente el 25 de diciembre la fecha correcta para celebrar la “Newtondad”?. Lamentablemente no. La explicación de este hecho nos permite repasar algunas curiosidades sobre el calendario en relación con las festividades navideñas y su estrecha relación con la astronomía.

Diciembre, el décimo mes

El mes en el que celebramos la navidad, diciembre, tiene un nombre curioso; viene de “diez” y no del “doce” que es el número del mes en el calendario moderno ¿por qué es eso?.

En la antigüedad y en casi todas las culturas de la Tierra, el inicio del año “civil” coincidía con el inicio de la primavera. En períodos pre romanos, se llamaba a la primera lunación del año (mes), marzo o martius en latín (en honor al dios Marte, dios de la agricultura, la fertilidad y la guerra). A martius le seguían aprilis, maius, junius, quintilis, sextilis, september, october, november y, finalmente december, el décimo y último mes del año.

El año se dividía entonces en 10 en lugar de 12 meses. Pero las estaciones se repiten aproximadamente cada 12 lunaciones (meses), lo que crea un desajuste bastante incómodo. Esta situación fue corregida por los primeros reyes romanos, alrededor del año 700 a.e.c. (antes de la era común) con la introducción por decreto real de dos “meses” adicionales: januarius y februarius.

25 de diciembre, el día en que el Sol se detiene

Para aquella época, el solsticio de invierno (el día en la que el Sol deja de avanzar hacia el sur y se devuelve, “solsticio” significa precisamente “sol quieto”) se producía en los últimos días de diciembre (cerca del 24 o 25 de diciembre). En la latitud de Roma y de sus provincias al norte, los días anteriores al solsticio son los más cortos y oscuros del año. El solsticio es la fecha en el que la duración del día vuelve a empezar a aumentar.

Desde el año 200 a.e.c., en los días anteriores al solsticio las autoridades romanas introdujeron una celebración especial dedicada al dios de la agricultura, Saturno. Las saturnales (como se llamaban estas parrandas romanas) se extendían entre el 17 y el 23 de diciembre. La mayoría de los romanos salían a vacaciones, había comida y trago en abundancia, las familias se reunían con sus padres ancianos e intercambiaban regalos. Cualquier parecido con la realidad decembrina actual no es pura coincidencia.

Alrededor del 200 e.c. (de la era común) el emperador Aureliano, en un acto más político que religioso, decidió darle un giro “monoteista” a las saturnales e instauró el 25 de diciembre (la fecha clásica del solsticio) como el dies solis invicti nati o el nacimiento del “Sol Invicto”. Un solo dios para “manejarlos” a todos.

Cuando el emperador Constantino (que había sido criado en las costumbres de las saturnales y el dies solis invicti nati), cristianizo su imperio, la transición de la celebración pagana, a una mejor adaptada a las nuevas condiciones religiosas, no parecía muy difícil. El dies solis invicti nati se convirtió por obra y gracia de la burocracia (religiosa) romana, en el diem natalem Christi (día del nacimiento del cristo). La transformación no ocurrió de un día para otro, no fue por decreto y tampoco lo hizo en todas las provincias al mismo tiempo. De allí la riqueza de las costumbres navideñas actuales y el hecho que se haya perdido la conexión con las paganas saturnales romanas y el culto al Sol Invicto.

El calendario juliano y el 31 de diciembre

El primer calendario romano oficial duraba en promedio 365 días. Sin embargo, el tiempo exacto entre solsticio y solsticio es de 365 días, 5 horas y 49 minutos, un período que los astrónomos llaman año trópico. Como resultado de esta pequeña diferencia, para el año 50 a.e.c., las estaciones (incluído el Solsticio) se habían retrasado respecto del calendario civil, más de 3 meses. Las saturnales se celebraban en plena primavera ¡que despropósito!.

Para resolver este desfase y corregir el problema para los siglos sucesivos, el dictador Julio César, asesorado por sus astrónomos de cabecera, decreto en el 45 e.c. una reforma del calendario que tendría un efecto duradero en occidente.

Se introdujo el día bisiesto cada 4 años. De esta manera la duración promedio del año sería de 365 días y 1/4, una duración mucho más cercana al año trópico (¡pero no exactamente igual!). Los meses pasaron de durar 29 y 31 días (a los antiguos romanos los números pares les parecían de mal agüero), a 30 y 31 días alternativamente (martius 31, aprilis 30, maius 31, junius 30, quintilus 31, sixtilus 30, september 31, etc.). Ya para aquella época, januarius y februarius, por razones militares, se habían movido al principio del año. Finalmente y no menos importante el mes quintilis pasó a llamarse julius en honor al dictador.

De acuerdo a una historia apócrifa, en una pequeña reforma posterior, el senado Romano decidió hacer justicia con el primer emperador romano Octavio Turino (apodado “Augustus”) y cambió también el nombre del mes sixtilis por augustus. Pero julius tenía 31 días y augustus solo 30, de modo que por decreto, este último recibió también sus merecidos 31 días, robándole un día al otrora último mes februarius.

Para evitar tres meses de 31 días en línea, september quedó entonces con 30, october 31, november 30 y december… adivinen… 31 también. De una lambonería romana al faltan cinco para las 12.

11 minutos incómodos y el nacimiento de Newton

La reforma juliana del calendario resolvió la mayoría de los problemas de desajuste del calendario con las estaciones. Pero el año trópico (365 días 5 horas y 49 minutos) dura 11 minutos menos que el año juliano (365 días y 6 horas). Una miserable diferencia que no se notará en un par de décadas, ni siquiera en un par de siglos. Sin embargo un milenio y medio después, en el año 1582, el desfase entre la fecha de las estaciones y el calendario alcanzaba ya los 10 días.

En otra medida salomónica, otro dictador, el papa Gregorio xiii, otra vez con el apoyo de los astrónomos de la época, decidió introducir una nueva (y pequeña) modificación al calendario Juliano. Por bula papal, al día 4 de octubre le siguió el día 15 de octubre de 1582 (sin importar cuántos “cumpleaños” se perdieran en el camino). Adicionalmente y para corregir por fin el problema de los incómodos 11 minutos, se decidió que los años bisiestos de fin de siglo, no lo serían, excepto el último en períodos de 400 años (el último fin de siglo bisiesto fue el año 2000).

El calendario Gregoriano, que usamos actualmente en casi todo el planeta, no fue sin embargo acogido en todos los países europeos, asiáticos y americanos al mismo tiempo.

En particular, Inglaterra, que se había distanciado de Roma, no asumió la reforma sino hasta 270 años después, en 1752. Por la misma razón, mientras en Roma o en países como España los calendarios marcaban el 15 de octubre de 1582, el calendario inglés decía que era el 5 de octubre de ese mismo año.

Casi 100 años después, cuando el calendario en Roma decía que era el 4 de enero de 1643, el inglés decía que era el 25 de diciembre de 1642. Fue justamente en esa fecha que nació el niño Newton.

De modo que ni el mesías de la Biblia cristiana, ni el “mesías” científico, cumplirán años el próximo 25 de diciembre. En el caso de Newton, tocará esperar hasta el 4 de enero para una celebración ajustada con el calendario gregoriano. En el caso de Jesús, supongo, seguirá imponiéndose la tradición, ojalá, sin embargo, un poco más informada.Jorge I. Zuluaga
Profesor titular de física y astronomía de la Universidad de Antioquia

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sal de la rutina

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.