El programa Apolo, la ruta que nos llevó a nuevos mundos

El programa Apolo, la ruta que nos llevó a nuevos mundos

Primera entrega sobre los 50 años de la llegada del hombre a la Luna por parte de la Nasa. 

Hombre en la Luna

El astronauta Buzz Aldrin, segundo hombre en pisar la Luna, junto a la bandera estadounidense plantada el 20 de julio de 1969.

Foto:

NAsa  / AFP

Por: Germán Puerta
28 de enero 2019 , 08:54 a.m.

Luego del fin de la II Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética iniciaron la Guerra Fría, una competencia en todos los ámbitos, incluido el espacio. Cuando, el 4 de octubre de 1957, los rusos lanzaron el primer satélite artificial, el Sputnik I, en Europa y América se temió que la supremacía del socialismo fuera inevitable. Y así parecía, pues el Sputnik II se lanzó al mes siguiente con el primer ser vivo en orbitar en el espacio, una perrita llamada Laika.

En respuesta, EE. UU. creó, el 1.° de octubre de 1958, la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (Nasa) como la principal agencia federal responsable de la investigación aeroespacial y el programa espacial civil. Sin embargo, los soviéticos ganaron la carrera para poner a un hombre en el espacio: el 12 de abril de 1961, el cosmonauta Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en entrar en la órbita de la Tierra. La gran ventaja de los soviéticos en el inicio de la carrera espacial llevó al entonces presidente de EE. UU., John F. Kennedy, a anunciar el compromiso de llevar astronautas a la Luna para fines de la década.

Proyectos Mercury y Gemini

Iniciado en 1958 y completado en 1963, el proyecto Mercury fue el primer programa tripulado en el espacio de EE. UU. Hizo seis vuelos tripulados, cuyos objetivos eran comprobar la capacidad para poner en la órbita terrestre una nave espacial, investigar la supervivencia del hombre en el espacio y recuperar al astronauta y la nave espacial de forma segura. El 20 de febrero de 1962, un cohete Atlas llevó con éxito al espacio al astronauta John Glenn a bordo de Friendship 7. Enseguida, el programa Gemini, con dos astronautas por vuelo, definió y probó las habilidades de la Nasa para ir a la Luna.

El propósito de estas misiones era demostrar las posibilidades del encuentro espacial y acoplamiento entre naves que serían usadas durante los viajes a la Luna. El éxito de los programas Mercury y Gemini fue posible por la decisión de una nación muy poderosa de involucrar inmensos recursos humanos, técnicos y financieros, y la coordinación de numerosas agencias e instituciones públicas y privadas, en un propósito doble, científico y además político: ganar la carrera a la Luna. Al final, varios de los participantes de las misiones Gemini fueron a la Luna.

Un misil balístico

Wernher von Braun (1912-1977) fue uno de los ingenieros mecánicos y aeroespaciales más importantes del siglo XX. Junto con su rival soviético, Serguei Koriolov (1907-1966) fueron los protagonistas del glorioso inicio de la carrera espacial. Después de 1937 y durante la II Guerra Mundial, Von Braun y cientos de colegas trabajaron en un laboratorio secreto en Peenemünde, en la costa báltica, con el objetivo de entregarle al ejército nazi un misil capaz de volar 1.000 kilómetros con una tonelada de explosivos. El misil balístico V-2, antecedente de los misiles balísticos intercontinentales estadounidenses y soviéticos, y el directo antecesor del cohete espacial, fue la creación del equipo de cohetería liderado por Von Braun. Antes de la derrota final de Alemania, Von Braun se entregó a los estadounidenses. Entonces, en 1964, la Nasa les confirió a Von Braun y su equipo la tarea de desarrollar el cohete que lanzaría a los astronautas a la Luna, el gigantesco Saturno V.

El programa Apolo

El programa Apolo, diseñado por EE. UU. para llevar astronautas a la Luna y devolverlos a salvo a la Tierra, fue desarrollado entre mayo de 1961 y diciembre de 1972 por la Nasa. El programa incluyó 12 misiones tripuladas: 2 en órbita terrestre (Apolo 7 y 9), 2 en la órbita lunar (Apolo 8 y 10), 6 misiones de aterrizaje lunar (Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17). Una misión se perdió durante una prueba en la plataforma de lanzamiento (Apolo 1), y otra tuvo un daño en vuelo y regresó a la Tierra antes de alunizar (Apolo 13). Con el programa Apolo también se lanzó la estación espacial Skylab (1973), y una nave Apolo atracó con la nave soviética Soyuz 19 (1975) en órbita, en el proyecto de prueba Apolo-Soyuz.

La estrategia de la Nasa en el viaje a la Luna consistió en lanzar la nave espacial a una órbita estable alrededor de la Tierra con tres tripulantes, orientar la nave hacia la Luna, colocarla en órbita alrededor de esta; luego, lanzar hacia la superficie del satélite el módulo lunar con dos astronautas y después hacerlo despegar y regresar a la órbita de la Luna para su encuentro y acoplamiento con el módulo de comando y servicio que traería a los tres hombres de regreso a la Tierra. Al entrar al planeta, la nave es frenada por la resistencia de la atmósfera y por paracaídas, justo antes del acuatizaje en el océano. El tránsito hacia y desde la Luna fue de tres días en cada sentido.

El cohete Saturno V

El Saturno V fue el cohete que la Nasa construyó para enviar astronautas a la Luna. Se trata, hasta el momento, del cohete más poderoso que ha volado con éxito, y fue desarrollado en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la Nasa en Huntsville, Alabama, bajo la dirección de Whernher von Braun. El cohete tenía 111 metros de altura (como un edificio de 36 pisos) y algo más de 10 metros de diámetro. Con su combustible listo para el despegue –kerosene y oxígeno líquido–, pesaba 3.039 toneladas. En su lanzamiento generaba 7,5 millones de libras de empuje, quemando 20 toneladas de combustible por segundo.

La misión Apolo 11

El reto del Apolo 11 era alcanzar el objetivo establecido por el presidente Kennedy el 25 de mayo de 1961: realizar un aterrizaje lunar con tripulación y regresar a la Tierra. Los objetivos de vuelo incluyeron la exploración científica, el despliegue de una cámara de televisión para transmitir señales a la Tierra, recolectar muestras de materiales de la superficie lunar y fotografiar el terreno.

La Apolo 11 se lanzó desde Cabo Kennedy, Florida, el 16 de julio de 1969, llevando como comandante a Neil Armstrong, al piloto del módulo de comando y servicio, Michael Collins, y al piloto del módulo lunar, Edwin Aldrin.

El 19 de julio se realizó la maniobra de inserción en la órbita lunar. Cuando el Eagle estaba detrás de la Luna en su órbita 13, el motor de descenso se disparó 30 segundos para proporcionar un empuje retrógrado e iniciar la inserción en la órbita de descenso. El motor de descenso continuó proporcionando fuerza de frenado, y –parcialmente piloteado de manera manual por Armstrong– el Eagle aterrizó en el Mar de Tranquilidad.

Neil Armstrong descendió por la escalera y pisó la Luna el 20 de julio de 1969. Se estima que 530 millones de personas vieron la imagen televisada de Armstrong y oyeron su voz describiendo el evento: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad”. Unos 20 minutos más tarde, Aldrin lo siguió. Media hora después, el presidente Richard Nixon habló por enlace telefónico con los astronautas.

Unida a la estructura del módulo, había una placa conmemorativa firmada por el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, y los tres astronautas. Los medallones conmemorativos con los nombres de los tres astronautas del Apolo 1 que perdieron la vida en el incendio en la plataforma de lanzamiento y de dos cosmonautas rusos que murieron en accidentes quedaron en la superficie de la Luna. Un disco de silicio de 1½ pulgada que contiene microminiaturizados mensajes de buena voluntad de 73 países y los nombres de los líderes del Congreso y de la Nasa también quedaron allí.

Durante la excursión alrededor del Eagle, Aldrin desplegó el paquete de equipos científicos y, luego de una hora y 33 minutos en la superficie, volvió al módulo lunar, seguido por Armstrong 41 minutos más tarde.

Toda la fase de exploración duró dos horas y media. Armstrong y Aldrin pasaron 21 horas, 36 minutos en la superficie de la Luna. Después de un descanso que incluyó siete horas de sueño, el motor de la etapa de ascenso los elevó hacia el Columbia, donde los esperaba Collins cuando estaba en su 25.ª revolución para iniciar el regreso a la Tierra.

Después de 195 horas, 18 minutos, 35 segundos, luego del despliegue del paracaídas, el Apolo 11 acuatizó en el océano Pacífico y fue rescatado por el USS Hornet el 24 de julio de 1969. Como medida de precaución, los astronautas fueron puestos en cuarentena 14 días.

Este es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad

Los logros del programa Apolo

La misión Apolo 11 demostró que es posible viajar a otros mundos, trabajar en un ambiente hostil y regresar a la Tierra. Las seis misiones Apolo tripuladas en la Luna completaron más de 60 experimentos científicos en la superficie lunar, y 30 experimentos desde la órbita. Seis estaciones científicas fueron puestas manualmente y activadas en la Luna por los astronautas con monitores de viento solar, medición de los posibles flujos de calor en el interior de la Luna y registros de la actividad sísmica.

Un total de 382 kilogramos de material de seis ubicaciones lunares únicas y científicamente significativas fueron traídos a la Tierra, y su análisis químico y radioactivo permitió entender mejor la historia de la Luna. Además, durante las misiones Apolo se tomaron casi 30.000 fotografías de alta resolución en la superficie y desde la órbita, registrando las características de la Luna con gran detalle.
Apolo representó uno de los más grandes hechos históricos de la humanidad, y todos sus objetivos se lograron: conocimiento de la Luna, la Tierra, del sistema solar, de la tecnología del viaje espacial y su difusión masiva por los medios de comunicación. La utilidad de este programa fue más lejos, produciendo múltiples beneficios sociales y notables aplicaciones para la vida cotidiana.

GERMÁN PUERTA
Divulgador científico

7 entregas sobre el ‘gran salto para la humanidad’

El 20 de julio de este año se conmemoran los 50 años de la llegada del hombre a la Luna, una de las mayores proezas de la humanidad. A partir de este lunes, y hasta que se cumpla esta fecha, la última semana de cada mes publicaremos notas para recordar esta hazaña. Esta primera entrega hace un recorrido por el programa Apolo, responsable de poner a los primeros humanos en nuestro satélite natural.

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