La firma legal detrás de la histórica denuncia de Greta ante la ONU

La firma legal detrás de la histórica denuncia de Greta ante la ONU

Junto con otros 15 jóvenes, la activista sueca hizo uso de una herramienta sin precedentes.  

Greta Thunberg

"No quiero que me escuchen. Quiero que escuchen a los científicos", dijo Thunberg en una audiencia en el Congreso de Estados Unidos:

Foto:

AFP

Por: Nicolás Bustamante Hernández
29 de septiembre 2019 , 11:03 a.m.

Esta semana, la joven activista sueca Greta Thunberg fue noticia por su esperada participación en la Cumbre Climática de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo en Nueva York. Thunberg, quien había llegado días antes a la ciudad estadounidense en un velero impulsado por energía solar, dio un enérgico discurso en el que acusó a los gobernantes de los países allí presentes –con motivo de la Asamblea General de la ONU– de robarles a ella y a los jóvenes del mundo sus sueños y su niñez y de “solo hablar de cuentos de hadas económicos mientras hay personas que están sufriendo y muriendo, y mientras ecosistemas enteros están colapsando”.

Pero más allá de sus emotivas palabras, la intervención de Thunberg también sirvió para dejar constancia de una medida concreta en la lucha contra el cambio climático: ella, junto con otros 15 jóvenes de doce países y con edades entre los 8 y los 17 años, hicieron uso de una herramienta sin precedentes amparada en la Convención sobre los Derechos de los Niños para denunciar a Argentina, Brasil, Francia, Alemania y Turquía por considerar que estos han violado sus derechos al fracasar en sortear la crisis climática.

La queja fue presentada a través del Tercer Protocolo Opcional de la Convención sobre los Derechos del Niño, un mecanismo voluntario que permite a los niños o a los adultos en su nombre apelar directamente a las Naciones Unidas en busca de ayuda si un país que ha ratificado el Protocolo no proporciona una solución a una violación de derechos. De prosperar la denuncia, la ONU podría llegar a clasificar la crisis climática como una crisis de los derechos de los niños.

Aunque 45 países ratificaron este protocolo, instaurado en apenas en 2014, algunos de los más contaminantes, como Estados Unidos y China no lo han hecho.

Para llevar a cabo esta denuncia, que la ONU someterá a la revisión de una comisión de expertos, que deberán dar respuesta en los próximos meses, los 16 jóvenes se apoyaron legalmente en la firma internacional de abogados 'Hausfeld', una de las más reconocidas por llevar casos relacionados con asuntos ambientales y justicia social en Estados Unidos, con sede en Washington D. C. y con oficinas en el Reino Unido y Alemania.

EL TIEMPO habló con Richard Lewis, líder de asuntos ambientales y científicos en Hausfeld y quien está a cargo del caso de los 16 jóvenes ante la ONU para conocer en detalle los alcances de esta denuncia.

¿Cómo se contactaron con Greta Thunberg?

Trabajamos con algunas ONG en el mundo y uno de nuestros socios escuchó acerca del trabajo de Greta gracias a su hijo, quien había visto uno de sus discursos varios meses atrás. Nos contactamos con uno de los consejeros de nuestra oficina en Londres, quien habló con el padre de Greta en Suecia y decidieron que tenían un interés mutuo en esta idea de usar el mecanismo de las Naciones Unidas para ayudar a aumentar la conciencia acerca del cambio climático. Fue así como también nos contactamos con los otros jóvenes que están haciendo la petición.

¿Ustedes están cobrando honorarios por este caso o es un trabajo ‘pro bono’?

Este es un trabajo pro bono.

Richard Lewis

Richard Lewis, abogado de la firma Hausfeld.

Foto:

Archivo particular

¿Cómo es la aplicación de este nuevo mecanismo legal?

El Tercer Protocolo Opcional es un mecanismo relativamente nuevo bajo la Convención de los Derechos de los Niños, así que somos los primeros en usarlo de esta manera. Otros abogados interesados en la justicia social en el mundo también han llevado demandas a nivel doméstico y han estado al tanto de los foros internacionales de derechos humanos para estas peticiones. Esto quiere decir que hay personas alrededor del mundo que entienden la necesidad de que haya recursos internacionales y de trabajar en toda clase de aproximaciones para ayudar a solucionar este problema, que está empeorando. Estamos bajo una necesidad desesperada de soluciones, tanto desde el ámbito legal como desde la política y desde la economía. Como abogados, estamos comprometidos en usar los foros internacionales y nacionales para tratar de traer soluciones al cambio climático.

¿Qué tipo de herramienta es esta?

El Comité de los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas cuenta con un panel de expertos que actúa bajo la autoridad de un tratado internacional: el Tercer Protocolo Opcional, el cual le da a ese comité la autoridad de revisar quejas de ciudadanos o niños en cualquier lugar del mundo, quienes consideran que hay naciones que han firmado el protocolo, de las 45 que lo firmaron, que están cometiendo violaciones a los derechos de los niños. Es bajo ese protocolo que traemos esta petición, que también puede entenderse como una denuncia. El objetivo es que el comité de expertos revise la petición y haga hallazgos relacionados con los deberes y responsabilidades de las naciones, en este caso, relacionados con los derechos de los niños y el cambio climático.

Así que, al final, el objetivo no es el dinero...

La compensación que buscamos no es económica, sino un cambio, una aceleración de las políticas de los gobiernos para que corrijan los problemas del cambio climático.

¿Cree que el derecho es una herramienta efectiva para combatir la crisis climática?

El derecho es una de las herramientas. Esta crisis es muy importante, así que necesitamos usar todas las herramientas que tenemos como abogados. Necesitamos que todos los que estén involucrados en las relaciones diplomáticas y en las políticas domésticas, científicas y económicas, y al nivel más básico de los derechos de los ciudadanos, actúen. Todos esos sectores de nuestra sociedad están buscando maneras para contribuir a resolver estos problemas. El derecho es un mecanismo importante, pero no el único.

¿Qué países tienen sistemas débiles y cuáles tienen sistemas fuertes en términos de la protección del medioambiente?

En términos generales, los sistemas legales en el mundo están enfrentando el desafío de adaptarse y tomar medidas frente al cambio climático y a los demás problemas medioambientales que atraviesan las fronteras de los países. Es un problema relativamente nuevo para los sistemas legales. Hasta el mejor sistema legal necesita mejorar sus habilidades para sortear esta clase de problemas y encontrar soluciones.

¿Ustedes se apoyan en un equipo científico para sus casos?

Sí. Trabajamos muy de cerca con los científicos, quienes no dieron un informe de 700 páginas para cimentar nuestra petición. Este informe puede leerse en la página web childrenvsclimatecrisis.org.

¿Quiénes conforman este equipo científico?

Son dos equipos diferentes de científicos. El primero de ellos está en Londres, conformado por científicos del Instituto Grantham, del Imperial College y cuyo líder es Joeri Rogelj, quien participó en el reporte de los 1,5 grados del Ipcc, publicado en el 2018. El segundo equipo está en Alemania y es una organización llamada Climate Analytics, con base en Berlín; están conformados por ocho científicos, quienes produjeron un informe que identificó los mayores impactos del cambio climático en el mundo, sus causas y contribuyentes. También examinaron el impacto en los países y en las regiones de cada uno de los niños peticionarios.

¿Están pensando en ampliar esta petición otros países?

Desde que presentamos la petición, hemos recibido solicitudes de personas y abogados de otros países para unirse a la denuncia y lo estamos considerando, pero no hemos tomado una decisión definitiva. Por el momento no puedo mencionar quiénes son, hasta cuando ellos se identifiquen públicamente.

El discurso de una joven como Greta no parece ser suficiente. ¿Es por eso que decidieron ayudarla?

Creemos que hay mucho que debe hacerse en nuestra sociedad para darnos cuenta rápidamente de cuán severa es la crisis climática y adoptar políticas urgentes para corregir el problema. Como abogados, podemos ayudar a gente como Greta y a los otros jóvenes peticionarios, quienes se unieron en esta denuncia, y quienes tienen una historia de trabajo con organizaciones en sus países y a nivel global. Ellos buscan trabajar en todos las formas posibles, hablando con los legisladores, en sus comunidades, con la prensa, y, ahora, con este mecanismo de las Naciones Unidas.

¿Qué piensa de que las autoridades locales no hayan puesto atención a lo que los científicos llevan diciendo más de 30 años?

Creo que Greta y los científicos líderes en cambio climático en el mundo han sido claros en que hay un consenso sobre la información científica, y en que no hay valor en debatir los detalles. El problema está en el panorama general y es que las respuestas de los gobiernos han sido inadecuadas, incluyendo a los países del G20 y a los principales productores de energías fósiles. Ellos no han hecho lo suficiente para generar cambios y ganar control sobre el clima. Al presentar esta petición, nosotros tratamos de dar nuestro apoyo a la inmediatez de esta preocupación.

¿Por qué no se involucraron antes para ayudar a los activistas o a los científicos y sí ahora para ayudar a Greta?

Nosotros hemos estado trabajando por los problemas ambientales por cierto tiempo, y este asunto particular del cambio climático también lo hemos abordado localmente. La Convención de los Derechos de los Niños presenta una gran oportunidad para sumar más trabajo constructivo para resolver el problema. Vamos a continuar trabajando en este mecanismo con los jóvenes peticionarios y consideraremos las solicitudes de otros que quieran unirse a nosotros. Seguiremos de cerca al comité para que tome una decisión y nos den sus recomendaciones para que empiecen a darse los cambios que se necesitan.

¿Debería el derecho siempre estar a disposición de la ciencia y del medioambiente?

Sí. La importancia de los sistemas legales en cualquier país o a nivel global y de la diplomacia internacional es mejorar las vidas de las personas y proteger sus derechos. La ciencia y las ciencias ambientales son una herramienta fundamental, pues traen un conocimiento esencial a estas discusiones. No se puede hablar de los derechos legales en el vacío, sin conocimiento. Como abogados, tenemos que encontrar caminos para usar la mejor ciencia disponible para informar sobre la protección de los derechos legales. Sería imposible, y no tendría ningún sentido, tratar de hacer el trabajo legal sin el beneficio de la ciencia actual.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
nicbus@eltiempo.com
@NicolasB23

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